Veganos y deporte, ¿mala combinación?

Algunos por cuestiones de conciencia y para evitar el maltrato animal. Otros porque creen que se trata de una forma más saludable de vida. Lo cierto es que ser vegano está de moda. La pregunta entonces es: ¿cómo influye una dieta de ese estilo a la hora de llevar adelante actividad física?

Por Daniel Ríos

Las consultas se multiplican, según confirmó la licenciada en nutrición Paola Michelotti, del departamento nutricional de los gimnasios Aerobic. La gente pregunta por los pros y los contras de una alimentación vegetariana/vegana, con la cual la especialista está de acuerdo. "Una alimentación vegana adecuadamente balanceada, por lo general, supone un mayor aporte de fibra, vitaminas y minerales, y un menor aporte de grasas saturadas y colesterol. Es por este motivo que la alimentación vegana contribuye a mejorar el tránsito intestinal y prevenir el desarrollo de colesterol alto y enfermedades cardíacas". Vale aclarar también que, aunque la calidad de las proteínas de origen vegetal es inferior a la de origen animal, una persona vegana puede llevar una vida saludable si logra una alimentación balanceada.

Hasta aquí todo muy bien, pero la pregunta permanece: si nos volcamos a una actividad física de media para arriba, ¿la dieta vegana puede ser una limitante? Al parecer, todo depende. "La dieta vegana puede ser una limitante para personas que entrenan con el objetivo de aumentar su masa muscular, ya que para dichos casos se indican dietas altas en proteínas que son difíciles de alcanzar con un régimen vegano. Para la población general, que entrena dos o tres veces a la semana con el objetivo de mantenerse o bajar de peso, la dieta vegana no es una limitante", señala Michelotti.

En un artículo publicado en BBC en 2014, se da cuenta del testimonio del doctor Norman Macmillan, atleta aficionado y autor del libro Nutrición deportiva. MacMillan explica que "los atletas vegetarianos estrictos son el grupo de más riesgo y deben optimizar sus conocimientos acerca de nutrición". Agregó que a la mayoría de las proteínas de origen vegetal les falta al menos uno de los aminoácidos esenciales. "Al asociar alimentos vegetales como por ejemplo un cereal con legumbre (arroz + lenteja, arroz + soja) se puede obtener una combinación de aminoácidos de tanta calidad como un producto animal", señala el doctor.

Sin restricciones

Lourdes González es profesora de educación física y además pertenece a la Unión Vegana y Vegetariana del Uruguay, reúne experiencia y conocimiento para hablar de la materia. "Los beneficios de una dieta vegana son cada vez más reconocidos, gracias a los resultados que brindan los deportistas de alto rendimiento que adoptan esta alimentación, quienes aseguran que no solo mejoran su rendimiento, sino que superan a sus rivales omnívoros", señala Lourdes y pone como ejemplo a Scott Jurek, triple ganador del Spartathlon. También afirma que se está demostrando que la dieta vegana produce una recuperación del esfuerzo físico en menor tiempo, debido a que el proceso de digestión requiere menos energía y esa energía que no se utiliza se canaliza en la recuperación de las fibras musculares. Además, se perciben mejoras en la resistencia y en el estado de salud general.

Con respecto a la dieta en sí misma, señala: "Contrario a la creencia popular, los veganos no somos comedores de guarniciones. La cocina vegana permite explorar un sinfín de variedades, gustos, ingredientes y texturas desconocidas por la cultura popular. Las posibilidades y opciones abundan. Por tanto, no existen restricciones culinarias dentro del hogar". Sin embargo, al salir a comer afuera, las cosas se complican un poco. Aunque en Montevideo y el este del país la oferta ha crecido, en otros lugares la realidad es distinta. "El veganismo no genera limitantes y se puede llevar adelante sin inconvenientes. Recordemos que las enfermedades más graves y comunes son por exceso y no por carencia. Es sano, rico, ético, amoroso, compasivo". La falta de información o la negación a adquirirla, los mitos y las leyendas alrededor de la palabra "vegano" son quizá algunos de los desafíos a superar por quienes quieren adoptar esta filosofía de vida.

Más allá de las proteínas

Le preguntamos a la profesora sobre uno de los cuestionamientos más grandes que reciben las dietas carentes de carnes: la baja ingesta de proteínas. En sus palabras: "La proteína vegetal, como la de nueces, maní, almendras, seitán, quinoa, amaranto, garbanzos o tofu, aporta hasta el 25% de su peso en proteína, la que puede tener más de 70% de absorción y más del 85% de digestibilidad. Una persona promedio no necesita suplementar su consumo de proteína si mantiene una dieta balanceada". Sin embargo, subrayó: "Muchas veces los requerimientos para un atleta de elite son grandes, según el período de entrenamiento o competencia en el que se encuentre y, como todas las dietas especiales, deben ser debidamente planificadas en calidad, cantidad y frecuencia de consumo".

Lourdes no solamente defiende su forma de alimentarse desde el punto de vista nutricional, sino también como una forma de relacionarse con otros seres vivos. "La alimentación vegetariana o la vida vegana aleja de nuestras casas y de nuestros platos la abominación de las muertes, las torturas y las mutilaciones. Es una alimentación basada en la paz y el respeto, donde no sientes privación, sientes ganancia, agradecimiento y celebración por la vida. Sin ánimos de ofender o desacreditar un sentir personal, cada uno puede elegir si quiere que su heladera sea un jardín de colores o una especie de cementerio. Por más controversial que resulte esta comparación, en el plano mental, un vegano posiblemente lleve el valor de la vida a un plano diferente".

Sí, se puede

Fiona Oakes es un ejemplo de que se puede. Vegana desde los 6 años, tiene un récord del cual pocos pueden presumir: completó siete maratones en siete días. Como si estos fueran pocos pergaminos, también ganó la maratón del Polo Norte en 2013, con temperaturas de -28 ºC y compitió en la ultramaratón de Des Sables en 2012, que transcurre a lo largo de 247 kilómetros por el desierto del Sahara en seis días y con temperaturas que llegan a los 50 °C. Para obtener las proteínas de fuentes naturales dice que come muchas nueces, pasta de arroz, vegetales y comida fresca.