Venezuela no tira la toalla en el Mercosur

Venezuela no da tregua en su lucha por quedarse en el Mercosur y asistirá al Consejo del bloque hoy en Buenos Aires, aún cuando no fue invitada; Argentina asumirá la presidencia pro témpore.
El ojo del huracán en el que el Mercosur habita desde hace varios meses se desplaza hoy hacia Buenos Aires, donde el Consejo del Mercado Común se reunirá luego de un año para que Argentina asuma la presidencia pro témpore del bloque.

La cumbre de cancilleres promete mucho más que una ceremonia de reencuentro para cumplir con la institucionalidad de la organización regional pues está condimentada por un contexto de tensión diplomática y desencuentros.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, anunció que asistirá al encuentro aunque Venezuela no fue invitada por los locales, quienes son los responsables de hacer las invitaciones. La canciller dijo que la reunión es "ilegal" pero que viajará a Buenos Aires para llevar el mensaje de "integración y unidad" de Venezuela al Mercosur.

Argentina al igual que Brasil y Paraguay interpretan que Venezuela perdió su voz y su voto en el bloque cuando fue suspendida por no haber internalizado la normativa mercosuriana a su ordenamiento. En ese sentido, esos países entienden que el gobierno de Nicolás Maduro no puede asistir a las reuniones del Mercosur. "El gobierno venezolano no está invitado", afirmó el canciller paraguayo, Eladio Loizaga, en declaraciones a la prensa en Asunción.

Esta situación, entonces, proyecta un nuevo escándalo diplomático que tiene su precedente. En julio, la ministra venezolana llegó a Montevideo para asistir a una reunión a la cual no había sido invitada y acusó a los representantes de Brasil y Paraguay de esconderse en el baño.

Diferente es el caso de Uruguay, para quien Caracas se quedó sin voto pero que conserva su voz en la organización regional. Así lo volvió a dejar claro el presidente Tabaré Vázquez cuando habló el lunes con su par venezolano Nicolás Maduro a través de una videoconferencia.

"Uruguay reitera su posición relativa al derecho de Venezuela a seguir participando en los diferentes órganos e instancias del bloque con voz", afirmó la cancillería oriental en un comunicado.
Además, el gobierno uruguayo saludó el anuncio de Venezuela con la disposición para avanzar en la incorporación de normativa para "consumar su plena membresía al Mercosur".

Según informó EFE, Maduro calificó la conversación con Vázquez de "muy buena" y "muy positiva", y dijo que "ya está activado" el Protocolo de Olivos para la resolución de controversias en el Mercosur.

Solución de controversias

Pocas horas después de la reunión en Buenos Aires, el ojo de la tormenta volverá Montevideo. Argentina, Brasil y Uruguay accedieron al pedido de Venezuela de activar el mecanismo de solución de controversias del Mercosur previsto en el Protocolo de Olivos y, de esta manera, la diplomacia venezolana podrá "defender" el "hostigamiento" del cual se siente víctima por parte de la "triple alianza" (en referencia a Argentina, Brasil y Paraguay) el próximo 15 de diciembre.

Buenos Aires, Brasilia y Montevideo ya le notificaron al gobierno de Nicolás Maduro su posición favorable a la activación del mecanismo. Paraguay , quien se opuso a esa posibilidad, decidió no formar parte de este proceso.

Caracas solicitó la aplicación del mecanismo el 30 de noviembre, un día antes que se venciera el ultimátum que los socios fundadores le colocaron para que regularizara su situación en el bloque respecto a la incorporación de normas en su ordenamiento interno. En la nota que envió al resto de los socios, Venezuela convocó al bloque para el lunes 12 de diciembre, fecha que resultaba inviable en tanto que no había sido acordada por todas las partes.

El viernes 9, Uruguay, Brasil y Argentina propusieron el 15 de diciembre y esa fecha fue aceptada por todas las partes.

Uruguay manifestó desde un primer momento su posición de que el gobierno de Maduro tenía un legítimo derecho de acudir a este mecanismo a los efectos de que pudiera exponer sus argumentos. Pero esa no parecía ser la postura del resto de los socios en una primera instancia.

"Tomando como base el diálogo respetuoso y constructivo, y en búsqueda de una salida acordada entre todas las partes involucradas, Uruguay apoya la iniciativa venezolana de aplicación del Protocolo de Olivos para la solución de controversias, como herramienta que contribuya a la construcción de consensos y acercamientos al interior del bloque", indica un comunicado emitido ayer por la cancillería uruguaya.

Presionados por la institucionalidad del bloque y por un antecedente fundamental -el mecanismo de solución de controversias se activó en 2012 a pedido de Paraguay luego de que fuera suspendido-, los gobierno de Macri y Temer accedieron a que se abra esta instancia.

El primer paso previsto por el mecanismo son las negociaciones directas, que serán conducidas por los Coordinadores Nacionales del Grupo Mercado Común (GMC) de los estados parte en la controversia o por los representantes que ellos designen.

En caso que esas negociaciones no prosperen está prevista la posibilidad de un arbitraje. Más allá de lo que pase en ese largo camino de recorrido institucional, Venezuela dejó en claro que no tira la toalla en ninguna de las cuatro esquinas del cono sur.

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