Venta de boletos sigue bajando y preocupa a la intendencia

En el primer cuatrimestre de 2016 cayó 6% con respecto al año anterior
Cuando en marzo se aumentó por segunda vez el precio del boleto de ómnibus desde que asumió el intendente Daniel Martínez, la Intendencia de Montevideo afirmó que una de las causas principales reposaba en la caída en la venta de pasajes, que entre 2014 y 2015 disminuyó 2,7%, es decir, se vendieron 8 millones de boletos menos.

Entrevistado entonces por El Observador TV, el intendente afirmó que se trataba de "una baja importantísima" en la venta y que esperaba que esa tendencia no continuara, ya que de ser así, y si no se lograban cambios "estructurales" en el transporte, no se podía asegurar que el precio del boleto no continuara subiendo.

Pero la alarma se volvió a encender con las cifras de los primeros cuatro meses del año, período en el que se observa una caída de entre 5% y 6%, respecto a los mismos meses de 2015.

Según dijo a El Observador el director de Tránsito de la comuna capitalina, Máximo Oleaurre, si bien las cifras no están cerradas, esa caída genera preocupación, ya que significa una disminución en los ingresos para un sistema de transporte ya subsidiado y que, según había dicho el intendente, la comuna no está en condiciones de aumentar.

En 2015 la intendencia aportó al sistema de ómnibus de la capital US$ 24 millones para subsidiar el boleto. A lo que se suman casi US$ 34 millones de aportes del gobierno central. Parte de esa suma se utiliza para sostener el precio de los boletos de estudiantes y jubilados, aunque alcanza también al común.

"El costo del sistema es constante, si disminuyen los ingresos en algún momento en la curva se genera un conflicto entre los ingresos y lo que cuesta. La preocupación es esa", explicó Oleaurre, y agregó que se están evaluando diferentes alternativas para intentar revertirlo.

Una de las medidas en las que se trabaja, en el marco de un nuevo Plan de Movilidad y de hacer el servicio más eficiente, es en la posibilidad de reducir las frecuencias y de racionalizar las líneas que se superponen, de manera que no confluyan en el mismo horario líneas iguales pero de compañías diferentes. Además, se piensa en definir "tipologías distintas de unidades", y que por ejemplo haya ómnibus más pequeños que lleven a los ciudadanos desde barrios de la periferia hacia un lugar de transbordo, y luego se pueda tomar un ómnibus más grande para llegar hasta el Centro. Eso generaría una "ecuación económica distinta", dijo Oleaurre.

Racionalizar los recursos, agregó el director de Transporte, "es necesario siempre, aunque en esta situación es más urgente".

Sin embargo, fuentes de la comuna afirmaron a El Observador que si bien en cierta manera la baja en los boletos agudiza la crisis y se hace más notorio la necesidad de reestructurar todo el sistema, no es una novedad y lo central en este momento es solucionar la crisis total que se afronta con el cierre de Raincoop, por el que la IMM y empresas están actualmente en negociación.

La crisis y los cambios

La disminución en la venta no es una situación puntual sino que se mantiene constante desde hace algunos años. Por ejemplo, mientras que en 2009 se vendieron en el año poco más de 300 millones de boletos; en 2014 fueron 293 millones. En 2015 se volvió a ver una baja, con una venta anual de 285 millones.

Si bien no se tienen claras las causas de la baja actual, Oleurre afirmó que una de las cosas que seguramente influya es el estancamiento de la economía. "Cuando hay variación de la economía general mucha gente se retrae en los gastos por prevención, y entonces una de las cosas que se hace es viajar menos", explicó.

La paramétrica que determina el precio del boleto es el resultado de un cociente entre los costos generales para un determinado boleto y la cantidad de boletos que se venden. Así, la comuna se plantea realizar una "operación verdad"

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