Venta de Weyerhaeuser es la mayor operación desde la llegada de UPM

La maderera vendió sus operaciones industriales y sus campos forestales por US$ 402,5 millones a Timberland Investment Group, del banco de inversión brasileño BTG Pactual

Martín Tocar y Diego Cayota

Mientras el país espera de brazos abiertos que los finlandeses se decidan a instalar una nueva planta de celulosa –la segunda de UPM, la tercera en el país– otra importante empresa del sector forestal decidió armar sus valijas y dejarle su espacio a otro.

Este lunes, y tal como se venía insinuando desde hace meses, Weyerhaeuser anunció la venta de sus operaciones en Uruguay a un consorcio liderado por Timberland Investment Group, del banco de inversión brasileño BTG Pactual, por US$ 402,5 millones, cerrando así un proceso que empezó en octubre del año pasado cuando la empresa comunicó que realizaría una reestructura de su plan de negocios.

Se trata de la segunda mayor compraventa de una empresa radicada en Uruguay, solo detrás de UPM, que en 2009 compró Botnia por US$ 2.400 millones.

El director ejecutivo para América del Sur de la compañía, Álvaro Molinari, dijo a El Observador que la venta "era una de las posibilidades" y valoró que otras empresas encontraran "interesante" el proyecto. Como hizo en octubre, Molinari aseguró que la decisión "no ha tenido nada que ver con la performance del negocio".


120.000
hectáreas son las que tiene Weyerhaeuser en Uruguay. De ellas, aproximadamente 65 mil son forestadas: la mitad con eucaliptus y la otra mitad con pino.


Weyerhaeuser –que desembarcó en Uruguay en 1996 e involucra todas las fases productivas, desde la plantación de los bosques a la producción final de tableros contrachapados– inició esta revisión luego de comprar Plum Creek Timber en 2016. "Es una empresa que tiene el 99% de sus activos en Estados Unidos y Canadá y tiene un proyecto que, si bien para Uruguay es muy grande, para el total de la empresa es bastante menor", aseguró Molinari, quitándole el drama a su partida. Por otra parte, explicó que la venta se concretará en el cuarto trimestre de este año y hasta entonces, la empresa seguirá funcionando con normalidad.

Reacciones

Entre los empresarios del sector e integrantes del gobierno, el anuncio del lunes generó una mezcla de incertidumbre y optimismo. Incertidumbre por lo que pueda ocurrir con las fuentes de trabajo –tiene una plantilla directa de unos 700 trabajadores– y la línea de negocio; optimismo por la rapidez y el monto de la venta, que confirma el buen pasar de la industria forestal, una de las que mejor ha sorteado los problemas de competitividad que tanto acusan los empresarios.

"A pesar de la influencia negativa del tipo de cambio, el costo de la energía y los problemas de infraestructura, hay dinámicas de empresas que entran y salen y eso habla de la bondad del sector", dijo a El Observador Carlos Faroppa, presidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF), y atribuyó la solidez de esa industria a la mirada a largo plazo.

En un rubro cuyo ritmo está pautado por el lento crecimiento de los árboles, los parámetros de corto plazo que rigen en el resto de las industrias no funcionan. La norma, en cambio, es la paciencia. "Uno no está mirando la competitividad de los próximos dos años, sino que los ciclos son por lo menos 10 o 12 años. Las inversiones de Weyerhaeuser son de más de 20 años", explicó Faroppa.

US$ 402,5 millones fue el monto al que se acordó la venta al consorcio liderado por Timberland Investment Group, del banco brasileño BTG Pactual, que cuenta con más de 700 mil hectáreas en cuatro continentes.

Esa mirada a largo plazo hermana a la industria forestal con los fondos de inversión previsionales, que suelen atar sus activos a la larga vida de los bosques. Según Faroppa, el sector forestal "apalanca bien los ciclos de flujo de los fondos de inversión de retiros" y Uruguay ya tiene experiencia en eso. En efecto, desde hace años actores tan dispares como la Caja de Profesionales o la Universidad de Harvard han destinado parte de sus fondos a los árboles uruguayos. "Cuando llegan a su madurez, después de veinte años, se ejecutan y dan para hacer el ciclo de inversión prevista", agregó el presidente de la SPF, quien opinó que "son el mejor perfil de inversión" porque "no es algo que entra y se va al tiempo" como los fondos especulativos.

De otra madera

Aunque el foco de la industria forestal suele estar puesto en la celulosa, el sector de la madera sólida también presenta buenos rendimientos y, según coinciden empresarios y autoridades, tiene mucho para crecer. Así lo hizo saber Pedro Soust, director de la Dirección Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), quien afirmó que el gobierno tiene la intención de promover ese tipo de industria porque es más demandante de mano de obra que la pastera.

"Vemos que llegan a nuestro mercado, de todo el mundo, cosas elaboradas con madera. Creo que eso puede dinamizar muchísimo el sector forestal y dar un espaldarazo importante a lo que significa la ocupación", sostuvo.

Soust explicó que este tipo de industria requiere de árboles de mayor diámetro, y que eso a su vez implica bosques más maduros. Según afirmó, los árboles plantados en el país han madurado lo suficiente y las condiciones están dadas para un mayor desarrollo de esta otra industria. "Creo que inversiones sobre elaboración de madera sólida van a venir", proyectó.

En ese sentido, el jerarca coincide con Faroppa en que la venta de Weyerhaeuser podría significar un nuevo impulso para la actividad, aunque todavía no hay suficiente información sobre las intenciones de los nuevos propietarios.

"Un nuevo jugador trae también nuevos impulsos. Son formas diferentes de ver un negocio. Creo que puede ser inversión muy interesante para el país y ese es el gran contenido positivo de esta rápida compra", resumió el presidente de la SPF. Para Molinari, "con la empresa funcionando bien, como lo está haciendo, uno piensa que vamos a seguir como estamos hasta ahora. De todas formas, señaló que aún "es muy temprano" para aventurar qué cambios habrá, y dijo que "a medida que vaya pasando el tiempo vamos a ir conociendo los planes que tiene la empresa y los vamos a ir comunicando".

El comprador

BTG Pactual, futuro dueño de las 120 mil hectáreas, es un banco de inversión brasilero especializado en capital de inversión y riesgo y cuenta con experiencia en la industria forestal. Tiene 712.000 hectáreas desperdigadas por Estados Unidos, Europa, Sudáfrica y Latinoamérica y se define como "el administrador independiente más grande de Latinoamérica y uno de los más grandes a nivel mundial", según consta en su página web.







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