Veranillo para la economía luego de un 2016 difícil

Actividad cierra el año con serie de datos alentadores, aunque prima la cautela
Por Miguel Noguez y Andrés Oyhenard

El cierre de 2016 vino acompañado de un "veranillo" para la economía uruguaya, con señales favorables en varios frentes que hoy dan un respiro y alimentan el optimismo en las expectativas de algunos agentes para el próximo año.

En esa lista aparecen el descenso de la inflación por sexto mes consecutivo y la baja del desempleo que alcanzó su menor nivel en más de un año. También el repunte de la actividad comercial, que cortó tres trimestres consecutivos de contracción, la mejora en los indicadores de confianza del consumidor y la pausa en la caída de las exportaciones que se observó en noviembre. A eso se suman las perspectivas sobre la próxima temporada de verano que indican que será una de las mejoras zafras de la historia para el turismo.

Todas esas señales parecen aventurar un mejor panorama para Uruguay, aunque la continuidad de la recuperación no está exenta de riesgos. Por eso prima la catuela entre los expertos a la hora de hacer pronósticos para un despegue de la actividad.

Los últimos datos económicos reforzaron las perspectivas que tiene el gobierno para el año entrante. Así lo dejó entrever esta semana el director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Andrés Masoller, durante el Foro Económico de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE). El funcionario sostuvo que para 2017 "la expectativa es de una mejora global para el país. La fase a la baja del crecimiento económico estaría llegando a su fin", afirmó el jerarca.

El gobierno valora como una "buena noticia" el crecimiento esperado para las economías de Argentina y Brasil el año próximo, de acuerdo a lo expresado esta semana por integrantes del equipo económico. Y aunque sabe que el último resultado electoral en Estados Unidos es una "mala noticia" por sus efectos desfavorables –suba de tasas, mayor costo de financiamiento y potenciales medidas proteccionistas– que hay que tener en cuenta, se considera que eso se compensa con otros elementos de la coyuntura internacional que actúan de forma favorable, según explicó Masoller. También el ministro de Economía, Danilo Astori, se sumó a la senda de optimismo en sus últimas declaraciones públicas realizadas el miércoles. "Que hay que seguir mejorando, sin dudas. Pero que venimos en una fase de recuperación, tampoco tengo dudas", afirmó el jerarca.

Astori destacó los últimos datos del mercado laboral y el comportamiento de la inflación. "Estamos muy contentos porque esto es lo que estamos buscando. Para crecer se conoce un solo camino, que es invertir y la inversión es trabajo. En la medida que la inversión tiene una trayectoria positiva, el trabajo aumenta", dijo. También elogió la política salarial que, según dijo, "ha demostrado hasta ahora ser exitosa", porque "el salario real nunca dejó de crecer" y al mismo tiempo cuidó el empleo".

¿Fin de los riesgos?

El 2017 está lejos de ser un año exento de dificultades, aun cuando el escenario de futuro se sigue considerando como positivo. Las dudas que genera la victoria de Donald Trump y la demora en la recuperación de Argentina y Brasil son dos aspectos claves que casi en los descuentos de 2016 se sumaron a los pronósticos de distintos analistas privados sobre el desempeño que tendrá la economía en el año entrante.

Ante la consulta sobre si lo peor para la economía uruguaya ya pasó, el economista director de Ceres, Ernesto Talvi, dijo a El Observador que lo que hay hoy es "un veranillo". Según el experto, eso se origina en la percepción de que la suba de las tasas de interés en Estados Unidos van a demorar más de lo previsto y a que los precios de los commodities han tenido un leve repunte.

Pero ante todo, por las expectativas que despierta la temporada turística que está a la vuelta de la esquina. "Estamos mucho más baratos que Argentina en dólares y los brasileños que faltaron el año pasado van a volver en buena medida. Eso va a marcar una tónica más positiva para 2017", dijo.
"Eso no le resuelve el problema de precios al productor y el empleo en la construcción –habría que compensarlo con obra pública–, pero nos va a permitir arrancar el año con más oxígeno. Si bien no va a ser un año espectacular, va a ser mejor que este, que fue el más difícil desde 2002", afirmó. Por otra parte, el economista y socio de CPA Ferrere Gabriel Oddone sostuvo que aunque la economía uruguaya terminará el 2016 con un desempeño mejor a lo que se preveía a comienzo de año, las condiciones internacionales desafían la continuidad de la recuperación para 2017.

Oddone explicó que la mirada sobre la evolución de la región es "algo menos buena" de la que había meses atrás, con un deterioro notorio de las expectativas en Argentina y Brasil; y debilidades macroeconómicas que quedarán mucho más expuestas en un escenario financiero más restrictivo a nivel internacional. "Dado que la región vuelve a decepcionar, no tenemos de ese lado un amortiguador para enfrentar el escenario menos amistoso", alertó Oddone. Los analistas que participaron de la encuesta de Expectativas Económicas de El Observador a fines de noviembre preveían que en 2017 el PIB acelere su paso, pero de forma más moderada a lo que anticipaban en setiembre y octubre.

Prevén que este año termine con una expansión de 0,4% en la mediana de las respuestas. Para el año próximo, la expectativa se moderó de un crecimiento de 0,8%.

Exportaciones dejan de caer

Las exportaciones de bienes de Uruguay aumentaron 5,5% noviembre. Así, cortaron la racha a la baja que venían mostrando desde hace tres meses y registraron el segundo mayor aumento del año, impulsadas por la venta de carne y celulosa. En los últimos meses, los precios de algunos commodities relevantes para la economía uruguaya como los granos y los lácteos se han fortalecido. En el caso de la soja –para entrega en julio del próximo año– cotiza apenas US$ 10 por debajo de los US$ 400 la tonelada. En tanto, la tonelada de leche en polvo cruzó esta semana la barrera de los US$ 3.500 la tonelada en la licitación internacional que realiza la neozelandesa Fonterra, su mayor cotización desde julio de 2014.

El consumidor es más optimista

Los últimos indicadores del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) arrojan un mayor optimismo de los uruguayos. En octubre, la confianza de los consumidores aumentó por segundo mes consecutivo, tocando el mayor nivel en más de un año, y quedó cerca de ingresar a la zona de moderado optimismo. Este dato está en línea con lo que arrojó la actividad del comercio durante el período julio-septiembre que habría crecido 0,7% cortando una racha de tres trimestres consecutivos de contracción, según el Indicador Adelantado de la Actividad Comercial (Lidcom) que publica la Cámara de Comercio y Servicios. Se proyecta que esta tendencia se mantenga para el último trimestre del año y el arranque de 2017. Un aumento 27% interanual en la cantidad de vehículos cero kilómetro comercializados en noviembre parece reforzar ese escenario.

Se volvió a crear empleo

Los últimos datos del mercado laboral parecen insinuar una mejora. En octubre, el desempleo alcanzó el menor nivel (7,1%) en más de un año como consecuencia principalmente de la creación de nuevos puestos de trabajo. En una tendencia de más largo plazo, en el promedio del año móvil finalizado a cada mes, la tasa de desempleo cortó con el deterioro que registraba desde fines de 2014. Los pronósticos unánimes de una temporada turística alentadora, la fuerte inversión pública que anunció el gobierno para 2017 (US$ 2.600 millones) y la factible construcción de una tercera planta de celulosa, pautan un panorama promisorio para el mercado laboral para el arranque del próximo año.

Inflación controlada

Con la ayuda que le dio a las autoridades del equipo económico un dólar débil desde mediados de año, se alejó definitivamente el fantasma de una inflación de dos dígitos, como llegó a alcanzarse durante el primer semestre. La inflación se moderó en noviembre por sexto mes consecutivo y alcanzó su menor ritmo interanual desde marzo del año pasado (8,1%). Los economistas esperan que los precios cierran el año con un guarismo de entre dos y cuatro décimas por arriba de ese valor, lo que de alguna manera ha contribuido a anclar las expectativas de los agentes en una mirada de mediano plazo. En la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador –realizada entre el 22 y el 25 de noviembre– la mediana de expertos proyectó una inflación de 8,6% para el cierre del próximo año.

La industria pasó lo peor

En la industria también parecen emerger signos de repunte. Después de seis trimestres consecutivos de deterioro interanual en el volumen producido en el núcleo duro industrial, el penúltimo trimestre del año dio un respiro a la deprimida situación del sector y registró un aumento de 2,1% interanual en su producción, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador. En la Cámara de Industrias (CIU) rescatan como positivo que el grueso de la producción quizás logró encontrar un piso o desacelera su caída con un primer semestre del año que fue bastante más duro que lo que va del segundo, pero son cautos a la hora de proyectar un despegue para el próximo año.






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