Verdad a medias sobre la pobreza

El Día Internacional para Erradicación de la Pobreza encuentra a Uruguay en una posición ambivalente en esta crisis regional
El Día Internacional para Erradicación de la Pobreza, que se observa el 17 de octubre, encuentra a Uruguay en una posición ambivalente en esta acuciante crisis regional. Los índices oficiales lo ponen a la cabeza en América Latina. Pero aun así amenaza a miles de personas, situadas en la franja inferior de la clase media, la perspectiva de volver a caer al nivel de pobreza por pérdida de poder adquisitivo en un país encarecido y por las deficiencias de la educación pública, que le cierran oportunidades de mejorar su situación.
El volumen de pobres era del 20% de la población en 1992, saltó al 40% en 2004 por impacto de la aguda crisis financiera dos años antes y cayó al 9,7% al cierre del año pasado, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Pero esta reducción, facilitada por la reciente década de bonanza exportadora y que los gobiernos del Frente Amplio muestran como uno de sus principales logros, es una verdad a medias. El último informe regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) incluye en la franja más baja de la clase media a quienes ganan entre US$ 4 y US$ 10 por día. Aunque los niveles de ingresos en esa franja sean en la actualidad algo superiores en nuestro país, es cuestionable considerar que han dejado de ser pobres quienes perciben poco más de entre US$ 120 y US$ 300 por mes. No solo son insuficientes para las necesidades básicas de una familia.

Además ponen en situación vulnerable al 29% de la población, alrededor de 1 millón de personas, peligro real en una economía estancada o con crecimiento mínimo y con nivel alto de desempleo. El informe del PNUD señaló que este riesgo sobrevuela a entre 25 y 30 millones de personas en América Latina.

El Banco Mundial ha señalado que la región sigue siendo la que muestra mayores desigualdades sociales en el mundo, agravadas por la desaceleración económica de los últimos dos años. Jorge Familiar, vicepresidente del organismo multilateral para América Latina y el Caribe, destacó avances en educación infantil y en acceso a tecnologías de la información pero enfatizó que queda mucho camino por recorrer. Dijo que es necesario asegurar a los jóvenes más y mejores oportunidades para su formación y desarrollo. Recalcó que además del acceso a servicios básicos, como agua, saneamiento y salud, se necesita educación de calidad, precisamente el área más débil en nuestro país por la paupérrima enseñanza pública, consecuencia del fracaso oficial en introducir reformas que la modernicen.

Familiar puntualizó que la mejora educativa va de la mano del crecimiento de la economía a través del comercio internacional, diversificando producción y mercados de exportación. Puso como ejemplo a seguir la Alianza del Pacífico, que describió como "un gran paso en esa dirección". Este grupo, que integran Chile, Perú, Colombia y México, ha liberado en dos años el 90% de su intercambio interno y ha abierto nuevos mercados, especialmente hacia el Pacífico.

El presidente Tabaré Vázquez y sus ministros de mayor visión defienden la incorporación de Uruguay pero enfrentan la resistencia de sectores frenteamplistas y del PIT-CNT. Es una invitación al atraso que, de mantenerse, agrega otro elemento de riesgo a que personas incluidas en el segmento inferior de la clase media caigan nuevamente en la pobreza por falta de oportunidades laborales, que se traducen en ingresos insuficientes.

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El Observador

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