Viaje a Chile (3)

El aumento del número de gente desaparecida es el tema del día del país
En su disco Buscando América (1984, obra maestra) canta Rubén Blades en la canción Desapariciones: "¿Adónde van los desaparecidos? / ¿Y por qué es que desaparecen?" La historia de los "desaparecidos" en América Latina no es nueva, ni comenzó con los gobiernos militares del Cono Sur en las décadas de 1970 y 1980 (aunque tuvieron en ese periodo un horrendo auge). Viene de antes.

Ya en sus comienzos nuestra literatura daba cuenta de 'desapariciones', como la de la familia de Martin Fierro al comienzo del sensacional poema épico.

Lo raro y de mayor patetismo de ese negro e interminable capítulo de nuestra historia, es que las desapariciones siguen, hoy por diferentes motivos, no solo políticos, y ahí están las tumbas colectivas sin nombre que cada tanto son descubiertas en diferentes partes de México como recordatorio de que, "este horror estará para siempre". Los narcos no amenazan "los vamos a matar", sino "los vamos a hacer desaparecer".
La muerte es una conclusión; la desaparición, una muerte sin fin. Una pesadilla 24/7. Tema del día en Chile, primera información de Muy buenos días, programa matinal de TVN: el aumento del número de gente desaparecida en este país.

Son tres los casos notorios, aunque otros muchos más son investigados por la policía. Dos hombres (ambos con trabajo estable) y una mujer, estudiante universitaria, que salió a hacer jogging en su barrio y nunca regresó.

Los pueblos donde ocurrieron los hechos, Pucón, Villarrica y Quilpué, de pronto se convierten en imán de conjeturas. ¿Bandas de secuestradores? No, pues a ninguna de las tres familias se le exigió rescate. ¿Suicidio en forma de auto desaparición? Es una de las posibilidades, aunque resulta difícil convertir la hipótesis en tesis.

Entonces, ¿qué? El misterio es absoluto y tras semanas, meses en uno de los casos, la policía aún no encontró pistas concluyentes. En Ciudad Juárez, han desaparecido decenas de mujeres, y hasta ahora nada, ninguna explicación concreta y creíble por parte de las autoridades mexicanas. Por lo visto, hoy las desapariciones ya no son patrimonio exclusivo de los considerados cotos de violencia. Incluso en el país más seguro de América Latina se están convirtiendo en moneda corriente.

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