Vice de EEUU visitó Israel y Palestina en medio de ataques racistas

Joe Biden se reunió con Benjamín Netanyahu y Mahmud Abás y abogó por el fin de la violencia
Seis ataques diferentes contra palestinos o israelíes fueron el telón de fondo de la visita del vicepresidente estadounidense Joe Biden a Israel y los Territorios Palestinos, donde el mandatario se reunió con sus colegas locales.

Estados Unidos condenó la "escandalosa" serie de ataques, con especial atención a la muerte de uno de sus ciudadanos, turista, que fue agredido y muerto en Tel Aviv. "Como ya dijimos varias veces, no hay ninguna justificación para el terrorismo", indicó el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en un comunicado.

Ese hecho sucedió en la noche del martes, precisamente cuando Biden cenaba con su mujer y tres de sus nietos en un restaurante cerca del lugar del incidente. El agresor, un palestino de 21 años, fue muerto a tiros por los agentes israelíes.

Además de esto, 12 personas resultaron heridas en otros eventos violentos de la jornada previa a la llegada del estadounidense, por lo que sus primeras declaraciones fueron en repudio a la violencia: "Estados Unidos de América condena estos ataques y condena el que no se condenen estos ataques. Esto no puede convertirse en un 'modus operandi' aceptable", manifestó tras reunirse ayer en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Ambos líderes compartieron una conferencia de prensa de unos 20 minutos. En todo caso, Biden intentó poner un límite a la violencia y no le faltó claridad. Se reunió con el presidente Reuven Rivlin y después de eso afirmó, otra vez ante los micrófonos del mundo, que Israel no puede combatir al terrorismo solo a instancias de la fuerza militar.

"La violencia debe terminar, punto. No puede ser, y no será, que la única solución sea la fuerza física", comentó en ese momento. "Los israelíes y los turistas no pueden seguir temerosos de que en cualquier momento pueden ser atacados", agregó.

Israelíes y palestinos no han llegado a un acuerdo con respecto a sus Estados y cada cierto tiempo resurgen la violencia y los enfrentamientos diplomáticos. La visita de Biden, que horas más tarde lo llevó a encontrarse con el líder de la Autoridad Palestina Mahmud Abás, intenta ser una manifestación de EEUU a favor de la paz.

En ese sentido, el vicepresidente fue claro ayer cuando expresó que "toda la región necesita recibir un mensaje claro desde EEUU. El terror y el odio separan a la gente. El único modo de avanzar es construyendo confianza. La paz no se puede imponer, se debe alcanzar", indicó.
Además, el representante de Washington se manifestó claramente a favor de la solución de dos Estados, uno para Israel y otro para los palestinos.

Tras el supuesto desdén

Las relaciones diplomáticas entre Israel y Estados Unidos no pasan por su mejor momento. El martes sufrieron un golpe tras revelarse que el primer ministro israelí declinó una invitación de la Casa Blanca para reunirse con el presidente estadounidense Barack Obama.

Para Estados Unidos, fue el gobierno de Israel el que hizo el pedido de un encuentro "el 17 o 18 de marzo", y hace dos semanas la Casa Blanca fijó la cita para el 18. Pero, según su oficina, Netanyahu no quiere interferir en las primarias que se celebran antes de la elección presidencial en Estados Unidos y por eso prefiere no participar en la reunión.

Además, la visita de Biden se produce en un momento en que Obama ya advirtió que no va a haber un acuerdo de paz amplio entre israelíes y palestinos antes del final de su mandato, en enero de 2017.

Controversia por el uso de la fuerza

Israel mantiene una discusión paralela sobre el uso proporcionado de la fuerza a la hora de reprimir agresiones. El debate se enmarca en la tensión que vive el país desde el 1º de octubre. Desde esa fecha, jóvenes palestinos –que al parecer actúan de forma aislada– multiplican los ataques, generalmente con arma blanca, contra soldados y colonos judíos. Varios de ellos fueron inmediatamente abatidos por las fuerzas de seguridad hebreas.

Se desató a mediados de febrero, cuando el jefe del Estado mayor israelí, Gadi Eisenkot, habló ante estudiantes. "Cuando una niña de 13 años, con un par de tijeras o un cuchillo en la mano, se mantiene a distancia de los soldados, no quiero que uno de estos vacíe su cargador sobre ella, aunque la joven cometa una acto muy grave en sí", declaró. "Se debería usar la fuerza necesaria", agregó, dando a entender que a veces era más de lo que se necesitaba.

Estas palabras, que reflejan uno de los principios de base del Estado de derecho en numerosos países –el uso proporcionado de la fuerza por policías o soldados–, suscitan no obstante un apasionado debate en Israel.

Uno de los "duros" del gobierno, el ministro de Transportes Israel Katz, advirtió contra las incertidumbres que estas palabras pueden generar entre los soldados. La ministra adjunta de Exteriores, Tzipi Hotovely, expresó por su lado su preocupación por el hecho de que el jefe de Estado mayor parezca dar razón a los que acusan a los israelíes de uso desproporcionado de la fuerza. "Jamás un soldado israelí ha vaciado su cargador sobre una niña de 13 años", dijo.

En cambio, los partidarios del alto militar elogiaron su sentido común. Hanan Ashraui, miembro de la dirección palestina, dijo que lo sorprendía que posiciones que son de simple "sentido común y de responsabilidad moral" generaran tanta admiración.

Irán realizó pruebas y EEUU reaccionó

Irán efectuó varias pruebas de misiles balísticos con carácter "disuasivo" y el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, advirtió que su país "actuará" si se confirma que utilizaron proyectiles militares de este tipo. Estos ensayos se producen unas semanas después de la implementación del histórico acuerdo nuclear entre Teherán y las potencias mundiales. Estas operaciones se suman a otros lanzamientos llevados a cabo el martes.

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