Vidal, la gobernadora de Buenos Aires, es la estrella del macrismo

Cambiemos apuesta a su carisma para las legislativas de 2017
Todos hablan de ella. Cuando aparece entrevistada en televisión, el rating sube y su nombre es trending topic en las redes sociales. Cuando sufre alguna amenaza de índole mafiosa, su imagen mejora y recibe expresiones de solidaridad. En cada análisis político, su figura es objeto de especulaciones y todos destacan que su índice de aprobación popular sigue en niveles altos, incluso por encima del presidente.

María Eugenia Vidal, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, no solo es la figura más popular de macrismo, sino que encarna el futuro político de la coalición gobernante. En la antesala de las cruciales elecciones legislativas de 2017, tanto el oficialismo como la oposición tienen claro que es la figura clave para la próxima contienda.

Aunque no se postule personalmente, Vidal será la protagonista de la campaña en el distrito más importante del país, la provincia de Buenos Aires, donde vota el 38% del padrón nacional y, sobre todo, donde se encuentra la gran fuerza electoral del peronismo.

Es por eso que todo el esfuerzo del gobierno está puesto en la atención al conurbano de Buenos Aires, que con sus 10 millones de habitantes –de los cuales el 40% vive bajo la línea de pobreza– es siempre un territorio caliente.

El termómetro

El conurbano es donde se ganan o se pierden elecciones. Allí es donde primero surgen las señales de que una política económica ya no tiene margen para continuar. Es la zona de mayor desempleo, es donde el trabajo "en blanco" y en relación de dependencia constituye una rareza.

Y, sobre todo, el conurbano es donde se producen los saqueos, las ocupaciones de terrenos y las explosiones violentas. Y es de allí donde salieron las columnas de protestas que han derivado en la caída de gobiernos.

La atención a ese territorio se ha evidenciado en las últimas semanas, con acciones de Macri para darle asistencia a su "esperanza blanca" en la disputa contra los intendentes peronistas.

Mafias enquistadas

La primera acción resonante estuvo en el plano de la inseguridad, el tema que, según todas las encuestas, se constituyó en la preocupación número uno de los bonaerenses. El gobierno dispuso el envío de fuerzas de la gendarmería ante un nuevo auge de delitos violentos.

Pero, sobre todo, la lucha contra la inseguridad está ligada a la lucha contra las mafias enquistadas en la propia policía. Vidal está haciendo de esa pelea el centro de su gestión política. A los pocos días de asumir ya había sufrido el primer incidente importante, con la fuga de presos peligrosos de una cárcel de alta seguridad con la complicidad de la guardia penitenciaria.

Ese hecho derivó, finalmente, en que la gobernadora anunciara una depuración completa del servicio penitenciario, en el cual 132 oficiales fueron removidos de sus cargos y sustituidos por autoridades civiles.

En las semanas previas, una saga de amenazas telefónicas –incluyendo llamadas efectuadas por presidiarios desde cárceles bonaerenses– y de hechos intimidatorios, como balaceras contra edificios públicos, pusieron de manifiesto la magnitud del accionar de estas mafias.

Naturalmente, ante cada demostración mafiosa, la imagen de la gobernadora mejoró. Hoy las encuestas marcan un nivel de aprobación en torno del 60%, lo que la convierte en una de las dirigentes más populares del país.

Para los asesores de imagen, el de Vidal es un caso de manual: la imagen de una mujer frágil y de modos suaves –los peronistas la apodan "Heidi"–, pero que al mismo tiempo transmite firmeza y determinación ante cada intimidación, no puede despertar otra cosa que simpatía entre la población.

Sus frases contra los "pactos de connivencia" implican, además, una acusación tácita contra las anteriores gestiones peronistas en la provincia, contra la cual ningún dirigente ha intentado oponer un argumento.

Diálogo con los piqueteros

Está claro que solo con la imagen de la valentía de María Eugenia Vidal no se puede encarar una campaña electoral que sellará si el macrismo podrá disputar con éxito un segundo mandato o si sufrirá el síndrome del "pato rengo".

Es por eso que está también en marcha la segunda parte del plan, que implica la billetera fiscal al servicio de atender las situaciones más urgentes.

Por lo pronto, el gobierno nacional dispuso una ayuda extra de fin de año para los beneficiarios de planes sociales y los jubilados que cobran el mínimo, unos 1.000 pesos argentinos, equivalentes a $ 1.840.

La cifra no luce muy importante, pero multiplicada por más de cinco millones de beneficiarios, implica un esfuerzo fiscal de magnitud. El gobierno nacional priorizó ese gasto antes que el pago de un bono extra para los asalariados del Estado. Y la mayoría de los beneficiarios residen en el conurbano bonaerense.

Por otra parte, se puso en marcha un operativo tendiente a la "contención social" en las zonas más necesitadas. El Ministerio de Desarrollo Social anunció que se sumará 7.000 personas a la Asignación Universal por Hijo y que los beneficios sociales se seguirán extendiendo –posiblemente 1 millón de personas–, luego de un censo en 700 villas miseria.

El cambio más llamativo en la actitud del gobierno macrista ha sido la alianza con grupos piqueteros que antes eran cercanos al kirchnerismo, y que son los que tienen llegada a las zonas marginales.

Con vistas, sobre todo, a neutralizar eventuales disturbios previos a las fiestas navideñas, ya se dispuso un operativo de asistencia, que incluye el reparto de alimentos.

En los últimos meses, el fantasma de un "estallido social" había sido agitado en la provincia, especialmente tras conocerse las cifras de la recesión económica y ante las tensiones que provocó el "tarifazo" en los servicios públicos.

Paradójicamente, una defensa que tiene Vidal es la propia Cristina Fernández de Kirchner: durante su gobierno fue tan fuerte su acusación de que los saqueos nunca eran espontáneos sino armados, que ahora resulta difícil argumentar desde el kirchnerismo que es si hay incidentes sean provocados sólo por la crisis.

Más aun, la ocurrencia de hechos violentos hasta pondría una fuerte nota de sospecha respecto de quién los "fogoneó" por motivaciones políticas.

Cintura política y la pelea por el reparto impositivo

De momento, el gobierno argentino de Mauricio Macri se muestra confiado en que no habrá nada extraño en el conurbano en las próximas fiestas navideñas. Y, llamativamente, los intendentes de esa zona, casi todos peronistas, se han mostrado colaborativos con la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Esa ha sido una de sus peculiaridades políticas: sin mayoría en la legislatura provincial, ha demostrado cintura para convivir con el peronismo, con el cual ha mantenido un diálogo fluido.

Ahora, los desafíos de Vidal son dos.

El primero es contener la conflictividad sindical. Luego de anunciar que no repetirá la "irresponsabilidad" de su antecesor, el peronista Daniel Scioli, de prometer aumentos salariales para los que no había recursos, se pondrá a prueba su capacidad negociadora y su autoridad para evitar huelgas de los estatales.

El segundo punto es el "tironeo" con los otros gobernadores por los recursos fiscales. La provincia de Buenos Aires ha sufrido en la última década por la disminución de su porción en el reparto de los impuestos coparticipables y ahora quiere ponerse al día.

Según los cálculos de Vidal, cada bonaerense recibe un peso por cada cuatro que cobran los cordobeses, los mendocinos o los porteños. Y, con el guiño de Macri, ha recurrido a la Corte Suprema de Justicia para modificar la ley de coparticipación federal.

Populares de la sección

Acerca del autor