Visión integral en Colonización para contribuir a la transformación del agro

El instituto, para el cumplimiento de sus acciones, dispone de 600 mil has en el interior;
El Instituto Nacional de Colonización (INC), que celebró el pasado martes 19 sus 68 años de existencia, dispone hoy –a través de su ley respectiva– de casi 600 mil hectáreas en 18 departamentos, así como también tiene una visión integral totalmente vigente del desarrollo rural y de la transformación del agro, destacó a El Observador Agropecuario su presidenta, Jacqueline Gómez.

A su vez, se plantea invertir US$ 30 millones anuales en los próximos cinco años para comprar alrededor de 50 mil hectáreas.

Se trata de un impacto relevante en la producción familiar cuando se observa que en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) hay 25 mil productores familiares registrados en 2 millones de hectáreas, de las cuales bajo la ley del INC, hay 600 mil.

Gómez explicó que este trabajo se ha visto incrementado en los últimos años, si se considera que en el período 2005-2015 el INC incluyó bajo la ley respectiva un total de 106 mil hectáreas. Esto representa el 28% de las tierras que el instituto tiene actualmente en propiedad, lo que demuestra que se ha concretado el concepto de que el INC tenía que estar activo, porque ha tenido los recursos disponibles para la compra de tierras en un escenario donde el precio de ese bien ha subido de forma importante, afirmó la funcionaria.

Agregó que de esta manera también los asalariados y los productores familiares han podido acceder a las tierras del instituto, que solo en el último quinquenio sumaron más de 1.500 familias, cuando se compraron 55 mil hectáreas para ser entregadas en arrendamientos.

Gómez resaltó, por otra parte, que el INC ha podido mejorar su gestión y alcanzar resultados económicos positivos. También con mejora en la gestión de cobro de las rentas y por el cual el 74% de los colonos se encuentran al día con sus pagos. Ese dato es aún mejorable, pero a su vez es históricamente muy positivo en la vida del instituto.

Desarrollo rural

La titular del INC destacó, también, la participación del instituto en el desarrollo rural, donde su intervención no se limita a la entrega de tierras, sino que además trabaja en las condiciones de vida, de vivienda, de las condiciones productivas, el acercar otras políticas públicas de desarrollo rural al área de las tierras del instituto.

Gómez destacó la definición del INC de entregar en los últimos 10 años las 106 mil hectáreas de tierras –citadas anteriomente– en arrendamiento, porque "entendemos que ese recurso debe mantenerse en la órbita del Estado dado que es lo que asegura en el largo plazo la política de tierras". Así se permite el acceso a pequeños productores y asalariados a la tierra y además es la forma para que los productores se puedan desarrollar con total seguridad, porque el vínculo con el INC es muy estable. Pasan generaciones en las tierras del instituto siendo arrendatarios y pagando una renta de menos del 50% del valor del mercado, dijo la presidenta del INC.

Gómez opinó que la tierra es un bien social y debe mantenerse en manos del Estado. "Debe estar disponible para producir, generar ingreso, generar producto bruto y generar alimentos. También debe estar en uso para los sectores más vulnerables del medio rural y eso da la posibilidad de que el INC pueda hacer la distribución de tierras y de riquezas, en la medida que el proceso de inclusión de los sectores más vulnerables a un recurso tan limitado y costoso como es la tierra, es también distribución de riquezas.

Demanda contemplada

Ha permitido cubrir la demanda en casi un 20% de los interesados y en un 20% la demanda de los emprendimientos grupales. Precisamente, el INC ha innovado en las formas colonizadoras y eso ha hecho que muchas veces los emprendimientos colectivos han permito a los productores familiares generar escala, pudiendo ampliar su producción individual y por lo tanto fortalecer la producción, ingreso y permanencia de esa familia en el medio rural, sostuvo Gómez.

Explicó que en función de esas innovaciones se han encontrado respuestas de las más diversas en relación a las necesidades que se registran en los distintos departamentos, porque es bastante distinto intervenir en una zona de Tacuarembó que hacerlo en la cuenca lechera en el centro o suroeste del país. Hay diferencias importantes y por ello se ha tratado de construir junto con las organizaciones sociales y las mesas departamentales y locales de Desarrollo Rural esa respuesta colonizadora.

Gómez destacó también la importancia de la acción del instituto en materia de recambio generacional, señalando que el relevo en esa actividad es un tema que trasciende al INC y que en las propias tierras del instituto es una dificultad como en toda la producción familiar.

Afirmó que los jóvenes han demandado tierras y que el proceso de selección prioriza a las familias jóvenes con niños a cargo. Por ello se ha hecho un esfuerzo grande en ese sentido para atender a las familias más jóvenes, que muchas veces son hijos de productores o asalariados rurales. Es gente que sin dudas está vinculada al medio rural y que cuenta con antecedentes de producción, indicó.

Precisamente, en el quinquenio anterior ingresaron 1.500 familias a las tierras del instituto, que fueron mayoritariamente gente joven, de alrededor de 35 años, con un proyecto de vida hacia delante y niños a cargo.

En ese sentido el instituto cumple un rol fuerte, más allá que la temática tiene también otros niveles de complejidad que se trabaja con otras instituciones como el Instituto Plan Agropecuario (IPA) y la Dirección General de Desarrollo Rural del MGAP, porque no solo está vinculado al acceso a la tierra a través de la política pública del INC, sino también a cómo se van tomando las decisiones a nivel familiar para que ese relevo se vaya procesando.

Para este 2016 la titular del Instituto de Colonización recordó que el año pasado se había trabajado en el presupuesto del nuevo quinquenio y la proyección es la señalada anteriormente de una inversión anual en tierras de US$ 30 millones.

La propuesta en ese plan estratégico es incorporar más tierras para incluir a más asalariados y productores familiares, así como también se trabajará en la capacitación para que los colonos alcancen mejores rendimiento y mayor calidad en sus producciones.

Gómez, quien también señaló la importancia de mejorar los sistemas colonizadores, dijo no dudar de que la mejora de la gestión sigue siendo un eje importante para una institución, que tiene la responsabilidad de manejar un recurso limitado y costoso.
Igualdad de derechos
Por otro lado, se inició el año pasado con un plan que se había resuelto en 2014 y que refiere a la co titularidad en el arrendamiento de las tierras. Eso implica que hombres y mujeres son los arrendatarios de las tierras del INC, avanzando en el algo que se entiende es generar igualdad de derechos entre hombres y mujeres en el acceso, uso y tenencia de la tierra.

Recordó que desde 2015 a la fecha las adjudaciones que se realizaron en un 64% se cumplieron en co titularidad, dándole el mismo derecho al hombre como a la mujer en el vínculo con el INC. Es un cambio cultural importante en el medio rural y que una institución pública tiene el deber de promover y que habrá de profundizar, destacó Gómez.

Incidieron la disponibilidad de recursos y la continuidad en las políticas
La ley que creó al Instituto Nacional de Colonización (INC) tiene total vigencia, lo que ocurre es que hasta ahora no se le habían provisto de los recursos que eran necesarios para cumplir con sus objetivos y tampoco existió una continuidad de políticas de Estado para que pudiera cumplir con sus propósitos, destacó a El Observador Agropecuario el delegado de los productores ante el INC, Julio Roquero.

Opinó que en momentos de altos precios de la tierra sería imposible que los pequeños productores pudieran acceder a este bien. Por más créditos que le den al productor, es imposible pagarlo con la producción, por lo tanto a la gente que le guste el campo y que tenga el oficio, la única manera de poder acceder a la tierra es que el Estado le de esa posibilidad y eso es a través del INC. Según Roquero, el instituto trata que hoy se brinden además servicios adecuados para poder trabajar, como electrificación y caminería y agua, que en esta época son imprescindibles.

Admitió que las exigencias actuales por recambio generacional han encontrado también una buena solución en la alternativa posibilita el INC. Dijo que son proactivos en ese tema, tratando también de generar el cambio de la familia, sobre todo en quienes llegan a una edad avanzada y les pueden dar una oportunidad a los hijos para que puedan seguir en esos predios, lo cual está previsto en la ley. También dar la oportunidad a los jóvenes rurales hijos de productores familiares y asalariados.

Desde el punto de vista de los distintos rubros que acceden a las tierras de este instituto, sobresale la lechería, que ha sido priorizada por su carácter intensiva, porque siendo una explotación de menos hectáreas permite que se afinque una familia. Pero además porque genera mucha mano de obra, especialmente para sus hijos, explicó el directivo. También se tiene en cuenta que genera un entorno de trabajo y por lo tanto se tienen en cuenta aquellas zonas donde ya hay algunos servicios para la lechería como el camión recolector y otros servicios públicos, como también que las tierras sean agrícolas en una parte mayoritaria de la fracción, sostuvo Roquero.

Acerca de los proyectos impulsados o apoyados por el INC, destacó algunos como los campos de recría en la lechería, los bancos forrajeros, que vienen evolucionando muy bien y donde las organizaciones de productores son la base fundamental para llevar adelante esos emprendimientos. También existen organizaciones de sociedad de fomento rural y de ganaderos asalariados a los que también se les ha dado prioridad como grupo para acceder a campos que pueden explotar en forma asociativa.