Vivir con la pluma en la mano

Vargas Llosa festeja sus 80 años con uno de los mayores honores de las letras
Dieciocho novelas, diez obras de teatro, otra decena de ensayos y un puñado de premios y títulos honoris causa. Con 80 años cumplidos hoy, Mario Vargas Llosa no planea ceder su sitial como una de las figuras más importantes de las letras contemporáneas, aún activo, aún crítico. "Para mí, la mejor manera de morirme sería con la pluma en la mano y trabajando, por eso voy a seguir escribiendo mientras me dé la mano y la cabeza", comentó en 2014, al recibir uno de esos tantos reconocimientos.
Incluso ahora, acompañará ese cumpleaños con reflexión, a través del seminario Vargas Llosa: cultura, ideas y libertad, que reunirá mañana a políticos españoles con exmandatarios latinoamericanos,como Luis Alberto Lacalle, Sebastián Piñera y Álvaro Uribe, y figuras literarias del nivel del nobel turno Orhan Pamuk.

Asimismo, en vísperas de su aniversario, uno de los mayores honores literarios le llegó como "regalo", cuando la emblemática y selecta La Pléiade, de la editorial francesa Gallimand, publicó una selección de sus obras, convirtiéndolo en el primer autor extranjero que participa en vida de la colección parisina, una de las mayores señales de reconocimiento en Francia.

Sin embargo, a mediados de la década de 1940, ese camino de creatividad y preocupación política y social que hoy se perfila con tanta claridad amenazaba con derrumbarse. Tras diez años de creer que su padre estaba muerto, como le había hecho creer su madre, una reconciliación entre ambos progenitores revivió a la figura paterna ante sus ojos. El autoritarismo de aquel padre, no obstante, lo arrancó de la infancia paradisíaca en Cochabamba (Bolivia) y del juego "exaltante y feliz" que le suponía desde temprano la escritura.

Fue solo cuando Vargas Llosa fue a Lima que pudo finalmente leer y escribir "como un refugio contra la soledad y contra el miedo" a su padre, así como un "calmante contra la añoranza de la inocencia", dijo
en otra entrevista.

Bajo el título La ciudad y los perros (1963), el autor peruano iniciaba una carrera que ha durado ya más de cinco décadas y que ayudó a inaugurar uno de los movimientos literarios más importantes de su continente, el "boom latinoamericano".

Como marcaría aquella primera novela, ambientada en el colegio militar Leoncio Padro, las vivencias personales se convirtieron en guía de su producción, así como la política, que lo atraviesa desde la escritura hasta la acción. Defensor de las ideas liberales, fue candidato a la presidencia de Perú en las elecciones de 1990 por la coalición política Frente Democrático, pero el triunfo de Alberto Fujimori permitió que continuara volcando sus energías a las letras.

Incluso al día de hoy, con su flamante libro Cinco esquinas, presentado este mes, la corrupción política se mantiene como una de sus preocupaciones neurálgicas, esta vez evocando la Lima de 1990.

El carácter, empero, no se forjó solo en América Latina, sino que fue la París de La Pléiade uno de los lugares que más influencia tuvieron en el autor y en su fuerte impronta latina. "Yo crecí soñando con París", afirmó hace unos años, enarbolando a la ciudad junto a la meta de convertirse en escritor.

Fue en aquella ciudad en la que Vargas Llosa no solo escribió su debut, sino que logró, desde la distancia, descubrir la literatura de América Latina y comenzar a sentirse latinoamericano, comprendiendo, además, el estilo que mejor iba con sus ideas. "Recién llegado a París, en agosto de 1959, compré Madame Bovary (...) y esa novela, que leí en estado de trance, revolucionó mi visión de la literatura. Descubrí que el realismo no era incompatible con el rigor estético más estricto ni con la ambición narrativa y los principios elementales de la novela", comenta ahora en la introducción a su volumen doble en La Pléiade.

Hoy es esa misma ciudad la que termina de consagrarlo, ubicándolo en una colección que incluye a autores en español como Federico García Lorca, Miguel de Cervantes y Octavio Paz, que, a su vez se suman a William Shakespeare, Dante Alighieri y Franz Kafka. Y, entre ellos, un autor latinoamericano que sigue vital, abriendo siempre nuevos espacios para la palabra hispana.

Populares de la sección