Vivir entre los tiros, una realidad que se hace costumbre en barrio Conciliación

La muerte de una joven por una bala perdida conmocionó la zona donde los tiroteos son cada vez más comunes
Los tiros empezaron de repente. Era uno atrás del otro, como si salieran de una metralleta. Así lo describen algunos vecinos del barrio Conciliación, que todavía no salen del asombro de lo sucedido el domingo, cuando una bala perdida en medio de una balacera mató a Xilara Ramos, una joven de 17 años que tomaba mate con su familia en el fondo de su casa.

"Vamos para el frente hoy", le dijo esa tarde Xilara a su suegro, que vive en la casa de adelante a la de ella, Maicol -su pareja- y sus dos hijas. "Para el frente no vamos a ir con las niñas. Esto está bravísimo", le respondió el hombre.

Algunos días atrás, un hombre fue asesinado en la zona, lo que generó enfrentamientos casi diarios entre bandas de barrios cercanos. Xilara y su familia se quedaron en el fondo, según relató a El Observador una de las tías de Maicol mientras tomaba mate afuera de su casa, al igual que lo estaba haciendo su sobrino con su familia tres días atrás.

A seis cuadras de donde vivían Maicol y Xilara, exactamente a 540 metros según constató Policía Científica, alguien disparó un arma con balas calibre 45 y una de ellas impactó en la espalda de la adolescente. Cuando comenzó la balacera, algunos pensaban que se trataban de fuegos artificiales. Uno de ellos era el suegro de la joven.

"Esos no son fuegos artificiales. Vámonos que son tiros", le dijo a la pareja y corrieron hacia la casa. Xilara tenía a su hija de cinco meses en brazos, alcanzó a dársela a su pareja y cayó al piso.
Una de sus vecinas es enfermera y la asistió hasta que la trasladaron al hospital. El esposo estaba en el techo de su casa cuando comenzaron los disparos y tuvo que tirarse al suelo para evitar que lo hirieran.

Barrio "quemado"

La tía de Maicol, que vive a unas cuadras, también escuchó los disparos y por estos días teme, incluso, que sus nietos vayan al almacén de la cuadra.

Otra mujer del barrio, que prefirió no dar su nombre, estaba con su esposo cortando el pasto en el frente de su casa cuando empezó el tiroteo. Para ella, así como para más personas de la zona, el barrio Conciliación es usado por bandas de delincuentes como "vía de escape" cuando cometen algún delito. "Este ya es un barrio quemado", dijo a El Observador y señaló un descampado frente a su casa como prueba de esas "vías".

Hace 27 años que esa mujer vive ahí, pero solo desde "hace algunos días" empezó a notar que las balas "son comunes" en Conciliación.

La Policía realizó ayer cinco allanamientos para intentar dar con el culpable del crimen de Xilara, informaron fuentes vinculadas al caso a El Observador. La principal hipótesis manejada es que la balacera del domingo se debió al enfrentamiento entre dos bandas a raíz del homicidio de un hombre días atrás.

El domingo, antes de los estruendos de las balas, el ruido de los motores de varias motos ensordecían al barrio. Pasaban como zumbando de un lado al otro y para muchos de los que viven por allí eran un indicio de que algo más iba a pasar. Algunos dijeron haber visto armados a sus conductores.
Según informó Subrayado, el viernes en el mismo barrio una mujer que salía de la policlínica Nueva Esperanza con su hijo cuando fue baleada en una pierna por dos delincuentes que le dispararon a quemarropa. La Policía de Zona IV investiga ese caso y los dos homicidios, e intenta establecer nexos entre los tres.

Décadas en Conciliación

Xilara se dedicaba a cuidar a sus hijas, la mayor de dos años y la menor de cinco meses, mientras Maicol trabajaba. "Se dedicó a su familia, a sus seres queridos. Era totalmente normal", contó la tía del joven. La pareja de la víctima es encargado del mantenimiento de un edificio por la zona de Pocitos, y cuando nació la hija más pequeña, los vecinos de ese edificio hicieron una colecta para hacerle un regalo.

La familia de Maicol vive en Conciliación hace más de 40 años y su padre pudo comprar el terreno hace poco tiempo, donde construyó dos casas: una para él y otra para su hijo.

"Es la casa más linda de la cuadra. No sabés cuánto sacrificio que hay ahí adentro, cuánto sacrificio que han hecho", dijo la tía del hombre. Luego de lo sucedido, algunos familiares quieren que el suegro de Xilara venda la casa y se vaya del barrio donde creció y vio crecer a sus hijos. "Pero imaginate que la hizo de abajo hacia arriba. Yo no me voy y sé que él no se va porque a mi hermano lo aguantamos todos nosotros", agregó la tía de Maicol.

La conmoción de los vecinos por la muerte de alguien de la zona fue mayor cuando se enteraron que era Xilara la que recibió el balazo perdido. "Es una familia muy querida en la zona", dijo otra vecina a El Observador.

Ayer, la tía de Maicol estaba preocupada porque su sobrino no le respondía algunos mensajes que le había mandado. La familia se turnaba para visitarlos y lo seguirá haciendo durante un tiempo. "A esa familia la destruyeron", se lamentó y su marido asintió con la cabeza en señal de que le estaba dando la razón.

"Vamos a apoyarlos a todos porque esa familia quedó toda desnuda, desamparada", insistió la tía de Maicol, cuando una de sus hijas la interrumpió porque quiso recordar que hoy Xilara cumpliría 18 años.

Dos personas declararon como indagados

Los allanamientos realizados por la Policía en la jornada de ayer derivaron en la detención de dos personas a raíz de la muerte de Xilara y la de un hombre que fue asesinado días atrás, informaron fuentes vinculadas al caso a El Observador. Las dos personas fueron conducidas al juzgado y al cierre de esta edición se encontraban declarando.

A su vez, la Justicia citó a 10 vecinos de Conciliación a declarar como testigos por la muerte de la adolescente. El lunes, varios de ellos estuvieron declarando hasta la hora 23.

Para la Policía, el tiroteo del domingo es producto del enfrentamiento entre dos bandas que no son del barrio, sino de otros linderos. Una de las claves, y donde se está poniendo mayor énfasis, es encontrar el arma desde donde salió el disparo que mató a Xilara. Si se logra encontrarla, el caso podría resolverse más rápido.

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