Volver a las raíces

Poco conocida en Uruguay, pero creciendo en el mundo, la permacultura se presenta como una posible solución a la crisis ambiental y de alimento. El respeto a la naturaleza es la base de este sistema que busca generar un futuro sostenible

La permacultura es un sistema basado en tres pilares: cuidar la tierra, cuidar a las personas y repartir de forma justa. Propone formas de cultivar, trabajar y hasta diseñar casas de forma sustentable y amigable con el medioambiente. Aunque el término surge a fines de los años de 1970, las prácticas de permacultura son ancestrales. Busca imitar los modelos de la naturaleza y coordinar los esfuerzos de todos los individuos en pos de comunidades sostenibles. Entre las prácticas resaltan la producción de alimentos orgánicos, el reciclaje, la gestión de los recursos hídricos y la bioconstrucción. En Uruguay hay varios grupos trabajando sobre el tema, como Isla Verde, Estación Experimental El Recoveco, Permacultura Urbana Montevideo y la ONG Ceuta. En DECORACIÓN conversamos con Margarita Palatnik, propietaria de la casa de decoración Marabierto y una acérrima defensora de este modo de vincularse con la naturaleza. Su jardín es producto de este sistema y aquí nos cuenta su experiencia.

¿Hace cuánto y cómo se involucró con el concepto de permacultura?

Hace ocho años empecé a cultivar un jardín de una hectárea y a armar mi huerta en un entorno muy hostil frente al mar, con un suelo poco colaborativo. Era la "pampa de granito", plantaba y todo se moría. Un día empecé a encontrar por accidente algunas formas de trabajar la tierra que funcionaban y hace unos cuatro años me di cuenta de que esas técnicas eran en algunos casos centenarias y formaban parte del canon de la permacultura. Ahí se prendió la chispa.

¿Cómo le explicaría esta forma de vincularse con el medioambiente a alguien que no está interiorizado en el tema?

La permacultura va más allá de lo simplemente orgánico. Es una forma sistémica de abordar el cultivo, sin importar la escala. Básicamente, aborda principios de respeto por los recursos, de multiplicar o superponer funciones para cada elemento que usamos o aplicamos, de minimizar los esfuerzos y de lograr un "neto positivo", donde, luego de haber intervenido y usufructuado de la naturaleza, lo que resta potencia la vida.

VOLVER A LAS RAICES 02

¿Cómo lo aplica en su vida?

Hay varias obsesiones en el mundo de la permacultura: la planificación de todo lo que uno va a hacer y el aprovechamiento y captura del agua, un tema en el que hemos trabajado mucho en casa. Mi jardín –que antes se anegaba tras cualquier llovizna– pasó un invierno de lluvias torrenciales sin que se formaran lagunas, señal de que estamos captando y haciendo penetrar el agua a las napas, en lugar de perderla y permitir que erosione el terreno.

Otra obsesión es la plantación de árboles, que también son elementos fundamentales en la gestión de agua. Vivo plantando árboles y trato de contagiar esa pasión a los que me rodean. Planto tanto especies autóctonas como las que producen alimento, tienen aplicaciones medicinales o generan alimento y hábitat para aves e insectos. La permacultura te hace buscar que el árbol cumpla con varias funciones y la estética es solo una. Por ejemplo, el álamo piramidal está a punto de ser talado y remplazado por algo más útil. En su lugar puede ir un guayabo del país, por ejemplo.

En mi empresa tengo un jardín al frente lleno de flores para los polinizadores y al fondo tengo una huerta con árboles frutales y hortalizas. Pero lo más interesante es que me ha cambiado la óptica y cuando antes buscaba expansiones, hoy busco eficiencias, eso se lo agradezco en parte a la visión de la permacultura.

Cuénteme un poco sobre su jardín...

En el jardín aplico la técnica de no-till, o sea, de no laboreo de la tierra. La tierra es un organismo vivo, y arar o carpir conlleva la pérdida y muerte de muchos recursos. Los comodines son el mulch (o mantillo) y el compost. Nunca dejamos la tierra al aire libre, siempre aplicamos capas generosas del mulch que tengamos disponible (hojarasca, pinocha, pasto cortado). Cuando plantamos usamos una cantidad generosa de compost como sustrato y fertilizante. Cada año que pasa la tierra está más fértil, mis verduras más enormes, el área bajo cultivo es mayor y me lleva menos tiempo producir más.

Una especie que tengo en el jardín y que tiene muchas aplicaciones es el phormium. Es de lo poco que toleró el viento del mar y el suelo de greda desde el principio. Eso ya es un atributo importante. Pero hoy valoro sus flores como alimento de colibríes, se me llena el jardín de picaflores y eso es muy gratificante. Al marchitarse las flores, corto los tallos, que miden hasta tres metros, y los uso de tutores para los tomates, porotos, pepinos o lo que quiera hacer trepar. Por otra parte, hago cuerda con las hojas para atar las verduras que vamos a tutorar. Luego de un año, cuando se secan los tallos que usé de tutores, los uso en la estufa o los paso por la máquina de hacer chip. Esa planta es una lección de permacultura en sí.

VOLVER A LAS RAICES 02

¿En qué autores o corrientes basa sus prácticas?

Me interesa la corriente que se preocupa más de la tierra y de cultivar que de la parte "social" que parece que es la que más ha prendido en Uruguay. Últimamente me impresionó mucho el libro de Mark Shepard, Restoration Agriculture y en este momento estoy leyendo The Man who Planted Trees, de Jim Robbins. The Permaculture Handbook de Peter Bane tiene un enfoque muy pragmático y didáctico, ideal para principiantes, Sepp Holzer es muy inspirador, Joel Salatin es interesante para quien quiera un enfoque de la ganadería o cría de aves. Hay muchos.

¿Cómo le parece que podrían aplicarse los principios de la permacultura masivamente?

Sería interesante a nivel de municipios que se aplicaran técnicas de captación y gestión de aguas pluviales, por ejemplo. Eso alivianaría el caudal de aguas de las redes de saneamiento, evitaría la contaminación de nuestros acuíferos y daría vida a parques, jardines, huertas. Otro tema crucial es la compostación de materia orgánica. Seguimos sin segregar residuos y en las podas se desperdician miles de toneladas de materia orgánica. Estaría bueno que el municipio fuese repartiendo el chip de los árboles que va podando o talando barrio por barrio, y lo mismo con la generación de compost, que hubiese en cada barrio un centro de recolección y reparto.