"Volver a tocar en el interior es una necesidad de la Orquesta del Sodre"

Martín García, director del cuerpo sinfónico del Sodre, habló sobre el presente de la institución
Hace ya un año que Martín García tomó las riendas de la Orquesta Sinfónica del Sodre, luego de haber estado vinculado por años a la institución. El 2016 lo recibió con la celebración del 85º aniversario del cuerpo, lo que supuso una intensa temporada. Sin embargo, el 2017 no augura descanso: a la Ossodre le esperan los festejos por el centenario de La Cumparsita, giras por el interior –algo que hace casi 10 años no se realizaba– y el trabajo con el BNS. De esto y otros temas habló García en entrevista con El Observador.

¿En qué momento se encuentra la Orquesta?

Está en un muy buen momento. Estamos recogiendo los frutos del año y medio de trabajo juntos, y del trabajo de mis predecesores. Cuando hay una continuidad en el trabajo de un director de orquesta, se puede sentir y se puede ver. Sobre todo en el segundo semestre del año pasado empezamos a ver un nivel realmente alto, parejo y constante. Este año empezamos en un nivel aún más elevado, con dos conciertos en el Auditorio, con giras nacionales y ahora preparando La Cumparsita. Esos resultados los vemos entre otras cosas en la comunicación que hay entre el director y la orquesta. Hay una cierta familiaridad en esa comunicación y los resultados se obtienen más rápido, trabajamos más rápido, trabajamos mejor, y partimos de un cierto nivel de exigencia y de trabajo que es cada vez más alto. La Orquesta se va superando semana a semana.

¿Se te ha presentado alguna dificultad en los últimos meses que complicara el desarrollo normal?

Fue un año que desde el punto de vista artístico arrancó muy bien. Históricamente lo que ha ocurrido en el Sodre, aunque no tanto en los últimos tiempos, es que cuestiones no artísticas interferían en lo artístico y a veces se mezclaban con el trabajo. Creo que en la Orquesta hemos logrado encausar ciertos temas para que una cosa no interfiera con la otra, que se pueda trabajar artísticamente a la vez que gestionar los temas funcionales o administrativos que haya que manejar. Diría que desde mi trabajo, es un año que hasta ahora ha sido muy satisfactorio.

¿Esas cuestiones tenían que ver con problemas entre los cuerpos de la institución?

No, porque con el Ballet, por ejemplo, no hemos trabajado aún. Vamos a tener nuestro primer trabajo del año en julio, recién en la Gala VI, donde vamos a participar en Themes and Variations, con música de Tchaikovsky, y luego en Romeo y Julieta.

¿Por qué la Orquesta no está presente en las dos primeras obras del BNS?

Hamlet Ruso es un ballet que normalmente se hace sin orquesta, que está concebido para tener música grabada, es una especie de collage musical de distintas obras sinfónicas, con intensidades muy altas. No es un ballet orquestal. En el caso de Don Quijote (que estrena en mayo), teníamos dos opciones: o participar de la producción del BNS o realizar nuestra gira nacional. Hace casi 10 años que la Orquesta no realizaba una gira nacional, salvo alguna actuación aislada. Hay una necesidad de la presencia de la orquesta en interior, volver es parte de su misión. Tuvimos que sacrificar la producción con el BNS, porque implicaba permanecer un mes entero en Montevideo.

Fue uno de los principales entusiastas de organizar esas giras ¿Qué le generan personalmente como director?

Es una experiencia insustituible. Llevar la música a las distintas ciudades es una experiencia formidable. El recibimiento que tiene la orquesta es sensacional, hay que vivirlo para conocerlo. Tenemos una vocación nacional, y estar en cada ciudad tocando es una necesidad. Los viajes al interior son disfrutados intensamente.

Uno de los problemas de la Orquesta es el doble empleo de los músicos ¿Se han buscado soluciones en el último tiempo?

Ese es un tema que ha perdurado. Naturalmente, tiene una incidencia en la forma y el ritmo de trabajo, y la manera en que desde la dirección de la Orquesta intentamos eludirlo es coordinando con los colegas de otros organismos para permitir una agenda que pueda cumplir con todos los espectáculos, teniendo en cuenta que nuestra agenda es cada vez más intensa. Buscamos evitar choques que impidan el desarrollo normal de la actividad.

¿Cuántos músicos se comparten entre la Orquesta Sinfónica del Sodre y la Orquesta Filarmónica de Montevideo?

Alrededor de 60% o 70%.

¿Que los músicos tengan mayores ingresos podría solucionar el problema?

El encare de un tema así requiere abordajes de distintos ámbitos, una batería de soluciones. Esencialmente es un tema de solución política.

En una nota de junio de 2016 de El Observador se hacía referencia a las tensiones entre el BNS y la Orquesta. Usted había manifestado que hablaban "lenguajes diferentes" ¿Esa relación continúa así?

La relación de trabajo de la Orquesta con el BNS, por lo general, es muy buena y muy fructífera. El año pasado tuvimos un éxito enorme con el ballet Oneguin, que para mi fue uno de los más logrados. Así que del punto de vista estrictamente del trabajo y los resultados que se obtienen es una relación fructífera y normal. Después hay aspectos que son propios de la producción y del trabajo en un teatro, de como se entienden dos cuerpos artísticos con necesidades distintas, con modalidades de trabajos e idiosincrasias diferentes. Está en cada uno trabajar internamente para lograr el trabajo conjunto.

¿Cómo es su relación personal con Julio Bocca?

Es muy buena. Podemos hablar francamente y decirnos las cosas con total crudeza.

Usted ha dirigido orquestas en todo el mundo. ¿Vuelca su experiencia en la Orquesta del Sodre o busca una identidad propia?

La Ossodre tiene una identidad propia muy marcada. Es una orquesta que tiene una impronta muy fuerte, y es no es algo que se pueda decir de todas. Hay una mística que es propia y sagrada, que viene dada y forma parte de la ella. Hay un todo que supera a las partes: la Orquesta genera un sentido de pertenencia, una mística, una historia que está por encima de todos nosotros. Sí, también vuelco parte de mi experiencia internacional acá, es algo que hacen los directores. Pero también vuelco experiencias de Uruguay en el trabajo en el exterior. A mi trabajar en Uruguay me ha formado enormemente y diría más: me formé dirigiendo en Uruguay y lo hice gracias a las oportunidades que me dio el medio, y a los músicos con los que he trabajado y trabajo. Soy un gran agradecido del medio uruguayo.

El concierto del 19

Los festejos por el centenario de La Cumparsita también incluirán un concierto de la Ossodre el miércoles 19 de abril, a la que se agregó una nueva función para el jueves 20. "Será una versión ampliada a 20 minutos, que pasa por distintos ritmos, expresiones y solos de los distintos instrumentos de la Orquesta. El espectaculo celebra el tango y La Cumparsita desde lo sinfónico, pero con una impronta tanguera: en primer lugar con la presencia de Raúl Jaurena, uno de los grande bandoneonistas a nivel internacional, y también por los propios músicos de la orquesta, algunos de los cuales tocaron tango por mucho tiempo". También habrá un homenaje a Jaurés Lamarque Pons, compositor uruguayo del que se cumplen 100 años de su nacimiento. El espectáculo comenzará a las 20 horas y las entradas están a la venta a $ 150 en boleterías del Auditorio y Tickantel.

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