Vuelve el lujo masculino en 2016

Los máximos diseñadores ya marcaron las tendencias para el próximo invierno
La moda masculina proclamó esta semana en las pasarelas de París su papel en la reafirmación de la personalidad individual en respuesta a los desafíos de un mundo amenazante.

Con variantes que abarcaron desde lo clásico con Valentino, Hermès o Paul Smith a opciones más afirmadas con Dior, Balmain o Dries Van Noten, la semana de la moda parisina -realizada bajo medidas reforzadas de seguridad tras los atentados yihadistas del 13 de noviembre -ofreció todas las opciones.

Pavo real y uniforme de gala

Como en el mundo animal, la masculinidad rima con la exuberancia de una apariencia que no busca mimetizarse sino intimidar al rival. Balmain imaginó al hombre del 2016 como un húsar, un torero o un príncipe, vestidos con chaquetas con profusión de ornamentos brillantes o inspirados en los uniformes militares de gala, en las antípodas del camuflaje omnipresente en temporadas anteriores.
El mismo recurso con profusión de ornamentos dorados apareció en la colección del Belga Dries Van Noten, que dijo apuntar a una moda sin complejos "al estilo de un pavo real".
Walter Van Beirendonck colgó a sus tapados en colores vivos ornamentos de tela con fusiles de guerra, como para conjurar una amenazante realidad europea que el estilista belga declaró negarse a ignorar.

Cuadros en rojo y negro

La colección de Dior Homme ofreció una mirada mucho más personal que las anteriores, inspirada en la noche berlinesa, y en rojo y negro con profusión de motivos a cuadros. "La actualidad hace que uno tenga que ser más fuerte para hacer soñar", dijo el diseñador Kris Van Assche, en defensa de una moda como reafirmación del individuo en épocas desafiantes.
Inspirados en la camisa del leñador "lumbersexual" para convertirse en accesorio de lujo, los cuadros estuvieron presentes en Valentino o en un poncho de la nueva marca japonesa White Mountaineerin. Los mismos tonos pero en damero, que evocan el universo radical punk o new wave aparecieron también combinados en Dior con códigos burgueses que Van Assche proclama asumir sin complejos.

Arropados en tallas XXL

Para los que tienen necesidad de sentirse protegidos, varias marcas llegaron con propuestas oversize, es decir, sobredimensionadas para la talla del interesado.
Raf Simons, Carven y AMI apelaron a ese recurso, al igual que Christian Dada, cuyos cinturones desmesurados hacen lucir al hombre como el juguete de un gigante de ficción. La marca japonesa introdujo además el bondage erótico en su colección.
Rick Owens, que ambientó su desfile en un inhóspito decorado de glaciación apocalíptica, abrigó a sus sobrevivientes en tapados XXL con profusión de materia, dentro de los cuales uno se desliza como en un sobre de dormir.
Con Louis Vuitton la desproporción llegó en el tamaño del logo, estampado con desmesura en el pecho de chaquetas que se venderán como pan caliente.

Clásicos y no tanto

Apelar al clasicismo es un recurso trillado en tiempos de crisis y algunas marcas lo adoptaron sin por ello caer en la falta de imaginación.
Una pieza clásica del guardarropa masculino, el montgomery, recibe particular atención este año. La Maison Margiela lo deconstruye sin mangas, con tajos verticales y alargado casi hasta el suelo. Dries Van Noten le aporta variaciones en los hombros mientras que AMI, Dior y Agnès B optaron por versiones más recatadas de este clásico tapado.
Hermès, siempre con particular esmero en las materias, trajo variedad con colores vistosos. Ésa fue la otra tendencia visible para el próximo invierno: una sed de colores en contraste con los monoteísmos de lo monocromático. Y al juego de la variación de colores se prestó con habilidad Paul Smith, en una colección que fue una oda a la reafirmación de la personalidad dentro de una gran diversidad de opciones, cortes y estilos.

Fuente: AFP

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