Werba en plan de expansión

Apunta a más residuos no orgánicos y planifica una nueva planta
Por Alejandro Rodríguez

Werba, que lleva 80 años trabajando en el reciclaje de desechos metálicos y de material eléctrico y electrónico, se encuentra en pleno desarrollo un plan de expansión de su actividad a la luz del decreto del Poder Ejecutivo que obliga a las empresas a gestionar sus residuos sólidos industriales y asimilados.

El decreto 182 de 2013 otorga facultades de contralor a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y obliga a las compañías del ramo industrial a presentar un plan de manejo de desechos "atendiendo a todos los aspectos que hacen a su gestión integral, incluyendo la generación, clasificación, almacenamiento, transporte, reciclado, valorización, tratamiento y disposición final".

El presidente de la compañía, Gabriel Werba, dijo a Café & Negocios que se está trabajando en la expansión de los servicios que actualmente se ofrece a empresas y al Estado, lo que implicará abrir una nueva planta de procesamiento de materiales.

La planta se emplazará en un predio de ocho hectáreas adquirido en la calle Cochabamba, a poca distancia de la usina de Felipe Cardozo de la Intendencia de Montevideo. Se sumará a las cinco que ya operan en la capital y a la que funciona en San José, que totalizan 30.000 metros cuadrados.

La planta central se dedica al reciclaje de metales no ferrosos (cobre, aluminio, plomo, zinc), una para el reciclaje de cables, otra para residuos peligrosos (baterías de plomo y monitores), otra para electrónicos, una para el reciclaje del Plan Ceibal y una dedicada a la fundición de cobre y fabricación de alambre.

La empresa se profesionalizó en la gestión de residuos y reciclaje de metales ferrosos y no ferrosos, residuos electrónicos, baterías de vehículos, transporte y disposición final de residuos peligrosos, además de la destrucción de productos defectuosos, confidenciales y falsificados.

En la medida que más empresas cumplan con las disposiciones del decreto 182 de 2013, Werba espera recibir más materiales.

800 toneladas de residuos no orgánicos es lo que recibe al mes Werba, una empresa que ha sabido acompañar los ciclos de la economía nacional.

Los residuos son comprados a las empresas que ya aplican políticas de reciclaje, muchas de ellas del sector privado y de los entes autónomos de giro comercial e industrial, como UTE, ANCAP y ANTEL. También se adquieren a "personas que caminan la calle, consiguen metales en talleres y venden a depósitos", explicó Werba. La firma tiene su propia flota de camiones para hacer los traslados a las plantas de procesamiento.

Una vez que el desecho llega a las plantas, el personal, que ronda los 100 funcionarios, desarma las piezas para clasificar el material. El 95% se logra utilizar y lo restante se envía a las usinas de la Intendencia de Montevideo donde se dispone la basura.

Pasado y futuro

El abuelo de Gabriel Werba, actual presidente de la compañía, fue quien inició la empresa en 1935 al recibir trapos usados y chatarra de hierro en el patio de su casa montevideana. Luego sumó aluminio, cobre, bronce, plomo, zinc, entre otros.

Esos materiales eran reciclados, compactados y vendidos a la industria, que eran utilizados como materia prima para la confección de productos como grifería.

Con el paso del tiempo, su padre y él mismo se involucraron en el emprendimiento familar. El último en arribar a la compañía es su hijo, Nicolás, que tiene el cargo de director adjunto.

Además, Werba debió adaptar su perfil y transformarse en una firma exportadora debido a que muchas fábricas uruguayas cerraron en las últimas décadas. Ahora, la mayoría de su producción es compactada, colocada en contenedores y vendida a 20 países: Brasil, EEUU, India, China, Japón, España, entre otros.

Gabriel Werba explicó que en la última década, con una evidente bonanza económica en Uruguay, el trabajo se vio notoriamente incrementado, aunque la desaceleración de los últimos dos años se notó en el volumen de residuo que recibieron las plantas. "Hay muchas empresas que han cerrado, otras que se han achicado. La gente es más cauta, consume menos y por lo tanto se produce menos residuos", dijo.

Para 2017 la perspectiva es que haya un cambio a la luz de una economía en recuperación y las disposiciones de la Dinama que obligan a más empresas e industrias a iniciar procesos de control sobre sus desperdicios.

"Muchas empresas están consultando de qué manera pueden confiarnos sus residuos, incluidas empresas internacionales que por mandato de sus casas matrices deben reciclar lo que desechan", afirmó Werba.


Recepción de ceibalitas

Hace tres años Werba fue la adjudicataria de la licitación convocada por Ceibal para la recepción de las máquinas retiradas de plaza a raíz de desperfectos, roturas u obsolescencia. El presidente de la compañía, Gabriel Werba, explicó que se reciben computadoras a diario. Se separan los materiales y se les aplica el proceso que corresponde según sus características y destino. Werba recibe cientos de toneladas de materiales de las ceibalitas, pero otro tanto se utiliza por Ceibal para nuevas máquinas.

El programa educativo informa en su portal que esta política permitió ahorrar en la compra de piezas. "La reducción de compra de repuestos se realiza mediante el reciclaje de repuestos provenientes de reparaciones o reciclaje de los diferentes dispositivos. Desde 2010, Ceibal cuenta con un plan de recuperación de repuestos, el cual incluye clasificación de plásticos (inspección visual y limpieza), reparación de placas electrónicas, recuperación de hardware, entre otros".

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