WhatsApp amenaza la eficacia de los "pinchazos" telefónicos

El crimen organizado se comunica por esa vía y dificulta su rastreo
Las semanas posteriores a la publicación de la noticia estuvieron marcadas por un intenso debate. Al mismo tiempo que trascendían detalles acerca de El Guardián, el poderoso software que el Ministerio del Interior había adquirido en 2014 para interceptar llamadas telefónicas y correos electrónicos, las tertulias de los programas radiales discutían hasta dónde podía avanzar el Estado sin vulnerar la intimidad de las personas.

Pasaron tres años, El Guardián vive y lucha, pero los operadores judiciales comenzaron a advertir que la efectividad de las escuchas telefónicas está comenzando a perder peso frente a un temible rival: el WhatsApp.

De la mano de sus mensajes encriptados, las conversaciones que los delincuentes tienen a través de esa aplicación quedan por fuera del alcance de las escuchas, lo que dificulta las investigaciones.
Carlos Negro, un fiscal especializado en temas de crimen organizado, fue enfático a la hora de explicar el problema cada vez mayor que enfrentan.
"El WhatsApp ha venido a destruir lo que era un medio de investigación primordial. Ahora ha perdido un poco su efectividad, aunque sigue vigente", dijo Negro a El Observador.
Los delincuentes tienen muy claras las ventajas que les ofrece esta aplicación. Aunque el desafío es enorme, la realidad indica que será necesario adecuarse. "O la escucha acompaña el desarrollo tecnológico o queda rezagada. Los medios de investigación tienen que seguir el avance tecnológico.
Siempre vamos atrás. La delincuencia, y sobre todo la delincuencia organizada, siempre va un paso adelante", agregó el fiscal.

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Su visión es compartida por varios jueces. Marcos Seijas dijo el jueves 1° en el El Observador TV que las escuchas telefónicas han quedado "un poco obsoletas" a raíz de la expansión del WhatsApp. "Por teléfono de celular a celular ya no se dicen muchas cosas", dijo el juez. Aunque prefirieron mantener el anonimato, otros magistrados consultados por El Observador coincidieron en que, de a poco, el histórico método para interceptar las llamadas ha comenzado a perder poder. Uno de ellos, de todos modos, aseguró que cuando los delincuentes necesitan hablar algún tema urgente, es usual que sigan llamando por teléfono.

Es probable que las charlas más comprometedoras no las tengan por ese medio, pero aún así un rastreo por el registro histórico de llamadas permite establecer las conexiones entre las diferentes bandas.

Una nueva estrategia

Decir que es hora de poner en práctica una tecnología que logre interceptar las comunicaciones por WhatsApp resulta muy fácil, pero lograrlo no lo es tanto. De hecho, la Policía de otras partes del mundo enfrenta el mismo problema.

"Las autoridades no pueden hacer maravillas. Es difícil que un país como Uruguay esté más adelante que los países desarrollados", dijo Negro.
De todos modos, ante la sofisticación de los métodos del crimen organizado, no parece ser buena cosa quedarse cruzado de brazos. Negro lanzó una propuesta al respecto. Dijo que ya es hora de comenzar a utilizar infiltrados en las bandas criminales.

"Habría que privilegiar otras formas de investigación como el agente encubierto, que prácticamente no se utiliza", opinó el fiscal, y afirmó que la legislación que está vigente ya permite contar con esos infiltrados en las organizaciones criminales. Lo que resta es entrenar a las personas para poder cumplir esa tarea.

En tiempos en que, de la mano de su gran poder económico, las bandas de narcotraficantes apelan a todo tipo de tecnología para delinquir, el Estado debe poner en práctica toda su creatividad. Mientras tanto, los delincuentes sacan ventaja de algo tan cotidiano como tener un celular con WhatsApp

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