Workaholics

La directora de Sunny Sky Solutions, Gabriela Castro Fontoura, expresa que la pasión por emprender puede ocasionar adicción al trabajo y aconseja evitar caer en ese hábito

Cómo medimos el éxito es algo que nos define como sociedad. Si todo es poder y dinero, algo nos está faltando. Según Arianna Huffington, reconocida escritora y exitosa emprendedora fundadora del ahora prestigioso Huffington Post (un sitio en internet de noticias y blogs, cuyo contenido es ahora citado al mismo nivel que el de prestigiosos periódicos internacionales), nos falta un tercer parámetro.

Este parámetro, explica Huffington en su libro “Thrive: The Third Metric to Redefining Success and Creating a Life of Well-Being, Wisdom, and Wonder”, se compone de cuatro pilares como lo indica el título: bienestar (well-being), sabiduría (wisdom), nuestra capacidad de examinarnos a nosotros mismos y a lo que nos rodea (wonder) y nuestra capacidad de dar a los demás (giving).

Aún no he encontrado la versión en castellano del libro, pero puede comprarse en forma digital por unos pocos dólares. Y vale la pena.
Sabemos de la pasión de emprender pero también de su sacrificio. Incluso lo que muchas veces empieza como una forma de tener una vida más balanceada y flexible cerca de las personas que queremos, puede en un momento ser tan envolvente que nos olvidamos de todos y de todo, incluso de nosotros mismos.

Sea lo que sea que piense el presidente José Mujica, hay uruguayos, y muchos, que trabajan duro, duro de verdad. Sin embargo, luego de muchos años en el exterior, veo que los uruguayos tal vez tengan una actitud mucho más sana hacia el trabajo que las personas que cita Huffington en su libro, incluyendo el padre que pensó comprar un libro de “cuentos en un minuto” para no tener que “demorarse” a contarle cuentos sus hijos (vaya inconveniencia!) o como quien, según menciona Huffington, se dio cuenta un día que en el frenesí de su vida laboral y familiar ni siquiera había mirado a sus hijos a los ojos en mucho tiempo.

Espero que como país no hayamos llegado a ese extremo, y que no lleguemos nunca. No por vagos, sino por tener otros valores, otras redes sociales y un bagaje cultural distinto.

Incluso si no hemos llegado a esos extremos del “burnout” anglosajón, el libro no tiene desperdicio. Está hermosamente redactado y escrito desde el corazón (confeso más de una lágrima al leerlo), desde el corazón de una empresaria enormemente exitosa que lidió con grandes tragedias en su vida y que ahora está contribuyendo a un movimiento mundial a favor de tomarnos un tiempo, un espacio, a favor de medirnos con otras reglas.

Recordemos que, al final de nuestros días, no nos recordarán por lo bien que aumentamos las ventas, la sucursal que abrimos en el exterior o los premios que nos ganamos. Cuando se pasa raya, la última raya, aquellas personas que realmente valen nos recordarán por nuestra sonrisa, por lo generosos que fuimos, por lo buena onda, por lo buen amigo/padre/hermano/hijo.

Creo que los uruguayos la tenemos más clara que muchas otras culturas de workaholics (adictos al trabajo), pero a veces se nos va la mano trabajando, sobre todo en las primeras etapas de emprender, que son duras.

Los consejos de Huffington, todos acompañados de evidencia científica y ejemplos globales (no todos de grandes multinacionales, aclaro, esto sirve para los que tenemos una microempresa como para los que tienen miles de personas a cargo), incluyen desconectarnos de las redes sociales y del celular (con pautas de cómo finalmente lograrlo – imperdible), meditar, caminar, y agradecer por lo que tenemos.

Suena simple, pero no lo es. Les recomiendo el libro, de todo corazón, porque es hora de medirnos por lo que realmente importa.


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