Y un día conocí a Rombai

El grupo musical de moda y esa odiosa sensación de ya no saber ni entender lo que está pasando

Hace más o menos quince días me enteré que existe algo que se llama Rombai.  Nunca había escuchado esa palabra hasta que alguien en la oficina de producción de El Observador TV –donde trabajo- sugirió que teníamos que invitar a los integrantes de este grupo a una entrevista.

Rombai me sonaba a nombre de restorán o de artista plástico. También podía ser un jugo de fruta. Pero me explicaron que no, que era una banda musical de moda y que uno de sus videoclips logró en un mes dos millones y pico de visualizaciones en Youtube.

Al final Rombai pasó por el estudio de El Observador TV y la entrevista la vio mucha gente. En estos días me he preguntado cómo cornos puede ser que yo desconociera un fenómeno musical seguido por miles y miles de jóvenes uruguayos: dos millones de visualizaciones en un país de tres millones de personas es mucho. Es un montón.

¿Cómo puede ser que ni siquiera me sonara el nombre? ¿Cómo puede ser que nunca hubiera oído hablar de estos muchachitos que, en otro de sus videos, cantan enfiestados arriba de un yate “yo quiero hacer locuras contigo, que nos llamen locos a los dos, que parezca un accidente  y terminemos frente a frente”?

Perdí total conexión con las generaciones más chicas. Con esos que recién nacían cuando yo me compraba mi primer disco compacto a los 14 o 15, allá en los primeros años de la década de 1990. No recuerdo bien si ese disco fue “Help” de los Beatles o “Gonna make you sweat” de C+C Music Factory. Espero que haya sido el de los Beatles.

Y esto no tiene nada que ver con la calidad artística de la obra de Rombai, punto sobre el cual quizás haya opiniones muy distintas. El tema es que odio no saber qué está pasando. Hoy no tengo la más pálida idea de qué hacen, qué escuchan ni de qué hablan quienes tienen 15 años menos que yo. Y si tengo idea a veces no lo entiendo demasiado.

Como escribió hace unos días el gran Hernán Casciari en su blog: “Por primera vez en este siglo no estoy viendo la serie más vista, no me cautiva la aplicación más descargada, no me hace reír el video más divertido ni soy capaz de leer completa la noticia más leída. Comprendo la complejidad de la serie, la utilidad de la aplicación, la gracia del video y la importancia de la noticia. Pero ya no siento que sean para mí”.

Aplica para Rombai y para diez mil cosas más que están pasando frente a nuestros ojos.


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