Yihadistas arrecian con atentados tras sucesión de reveses militares

En el G20, EEUU y Rusia mantienen desacuerdo en negociación por el conflicto
Mientras Estados Unidos y Rusia se muestran incapaces de ponerse de acuerdo sobre los medios para reducir la violencia en el conflicto sirio, una seguidilla de atentados reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) ensangrentaron ayer distintas ciudades de Siria.

Al menos 48 personas murieron ayer en una serie de atentados en varias ciudades sirias, esencialmente controladas por el gobierno, como la provincia costera de Tartús, según los medios estatales. La respuesta del EI también se da en momentos en que pierden pie en la frontera con Turquía, luego de la ofensiva militar turca con tanques en respaldo de los rebeldes sirios, que lograron expulsar a los yihadistas de posiciones claves en la franja limítrofe con Siria.

Además de la pérdida de sus últimas posiciones fronterizas, el ejército sirio y sus aliados han tenido éxito en el asedio a los barrios rebeldes de la ciudad de Alepo, algunos controlados por el EI.
El ataque más sangriento ocurrió en un puente de los alrededores de Tartús, y dejó 35 muertos y varias decenas de heridos. Allí primero estalló un coche bomba y luego un kamikaze se hizo explotar en medio de la gente que había llegado al lugar para socorrer a los heridos de la primera explosión.

La agencia de noticias Amaq, órgano de propaganda del EI, reivindicó que el grupo yihadista había realizado una "serie de ataques suicidas simultáneos" en la capital Damasco, Tartús, Homs y Hasakeh.
Hasta hace poco tiempo Tartús no había padecido la violencia de la guerra. Sin embargo, el pasado 23 de mayo una serie de atentados, entre ellos ataques suicida reivindicados por yihadistas, dejaron más de 170 muertos en Tartús y otro bastión del régimen, Jablé.

Negociación trunca
Siria es el centro de la cumbre de las potencias nucleadas en el G20 en China, donde Estados Unidos y Rusia fracasaron ayer en alcanzar un acuerdo sobre la guerra en ese país a causa de las diferencias mantenidas, indicó un diplomático estadounidense.

Desde el comienzo del conflicto, en marzo de 2011, la guerra ha provocado más de 290 mil muertos y desplazó a millones de personas obligadas a abandonar sus hogares. La tregua es violada frecuentemente desde abril y las conversaciones de paz se encuentran por ahora casi en punto muerto.
Las negociaciones de ayer entre el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, terminaron sin acuerdo.

El domingo, el gobierno de Estados Unidos había acusado a los rusos de haber dado "marcha atrás" en algunos puntos de las negociaciones, haciendo imposible un acuerdo de cooperación entre las dos potencias.

Estados Unidos y Rusia, que llevan a cabo ataques aéreos en Siria contra los yihadistas pero cada uno por separado, están en desacuerdo sobre el futuro del presidente Bachar al Asad, que continúa atacando a la oposición siria con el apoyo de Rusia.

Sin embargo, ambos presidentes, Barack Obama y Vladímir Putin, mencionaron ayer un encuentro "productivo" y "cierto acercamiento".

"Hemos tenido conversaciones productivas sobre lo que sería un verdadero cese de las hostilidades" dijo Obama tras entrevistarse con Putin al margen del G20 en China.
"A pesar de todo, hay un cierto acercamiento de posiciones (con Estados Unidos) y una comprensión de lo que podríamos hacer para bajar la intensidad de la situación en Siria", declaró Putin en conferencia de prensa en China.

Por su parte, otro actor importante en este conflicto, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, quien también se encuentra en China, propuso a sus homólogos estadounidense y ruso establecer "una zona de exclusión aérea" en el norte de Siria, algo que ya había mencionado en varias ocasiones.

Fuente: AFP

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