Zafra de trigo comienza con el ánimo por el piso

A los actuales precios el rendimiento de equilibrio es de 4.000 o 4.200 kilos por hectárea
Los malos resultados de la cosecha de soja, con rendimientos al menos 30% inferiores a los del año pasado y con un gran porcentaje de granos dañados, hace que los agricultores encaren la campaña de invierno con el ánimo por el piso.

"Los productores están perdiendo ingresos y en esta zona (Young) es la segunda cosecha mala consecutiva, lo que es grave. Los productores tenían una reserva financiera que se fue liquidando", dijo a El Observador el gerente técnico de Agroterra, Gonzalo Reynoso.

El agrónomo consideró que con los actuales precios de referencia no se puede sembrar trigo, porque el rendimiento de equilibrio es de 4.000 o 4.200 kilos por hectárea, cuando la media de Uruguay en años buenos es de 3.300 o 3.400 kilos por hectárea.

Una característica de cada campaña es que cuando el trigo se siembra tiene un precio, y cuando se cosecha ese precio cambió; "a veces sube y a veces baja. Pero nunca se siembra y cosecha con el mismo precio", explicó.

Agregó que de todos modos el productor uruguayo es bastante triguero. Opinó que sembrará el cultivo de invierno, pero en relación al año pasado el área caerá. "No sé cuánto sembrará porque dependerá de cómo terminará la cosecha. Hoy el productor está tratando de levantar la soja, consultando algo sobre la siembra de trigo, pero de movimientos de insumos y demás no hay nada. El productor está enfocado en terminar la cosecha de soja", dijo.

Razonó que "el productor tiene la semilla y entre sembrar un cultivo de cobertura que le cuesta US$ 55 por hectárea, que es pérdida porque en realidad lo tiene que poner, sembrará trigo y después verá si lo sigue o no, y cómo lo sigue, dependiendo de cómo venga el año. Por eso me da la impresión que trigo se sembrará, pero el área caerá respecto al año pasado".

El área de cebada sí ya está definida, pero tiene un tope, marcado por la demanda de las malterías. Esa área se definió en marzo, ya que las propuestas comerciales que ofrecieron las industrias fueron consideradas por los productores mucho más atractivas que el negocio del trigo.