1 de septiembre de 2026 13:49 hs

Ademar Martínez, productor de leche en Canelones, hace seis años compró en Argentina una pasteurizadora y ensachetadora -lo que le demandó un importante esfuerzo económico-, pero no la ha podido utilizar, dado que siguen sin ser otorgadas las habilitaciones correspondientes.

La máquina, mientras tanto, está en instalaciones de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República (Udelar), donde es utilizada exclusivamente con fines educativos.

Los permisos, dijo Ademar a El Observador, deben ser dados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y por la Intendencia de Canelones.

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El sistema productivo de Ademar está en Camino Paso del Medio, en Canelón Chico –en la zona rural de Sauce– y la leche que obtiene la utiliza para la cría de terneros.

Bolsas de leche con código QR

La pasteurizadora y ensachetadora, detalló, permite que el producto leche llegue al consumidor en bolsas de un litro que tienen un código QR para acceder al número de habilitación del tambo y su ubicación, y para ubicar también el número de habilitación del transporte que traslada la leche desde el tambo.

Todo el proceso industrial, gracias a los adelantos tecnológicos comprendidos, brinda las máximas garantías sanitarias, de higiene e inocuidad a los productores, al MGAP, a la intendencia y a los consumidores, enfatizó Ademar.

Sobre por qué su uso sigue sin aprobarse, “me dijeron que este sistema acá no está validado, esa es la excusa, trasladé eso al argentino que diseño la máquina (Enrique Romero) y él mismo me mostró la ley que dice que este sistema, que se llama HTST, está validado en Uruguay”, contó.

En la intendencia me dijeron que si el MGAP habilita la máquina enseguida ellos también lo hacen… pero todo sigue trancado En la intendencia me dijeron que si el MGAP habilita la máquina enseguida ellos también lo hacen… pero todo sigue trancado

A pedido de Romero, hace un tiempo hubo una demostración en Uruguay para productores que llegaron desde Ecuador, interesados en este desarrollo.

“Ellos hace dos años están utilizando una máquina de estas y yo sigo en la dulce espera”, cuestionó Ademar.

Integrantes de la delegación ecuatoriana y los anfitriones.

Integrantes de la delegación ecuatoriana y los anfitriones.

"Un aporte para muchos productores"

“Mi única intención en todo este tiempo fue sumar, hacer un aporte para muchos productores que no tienen otra que vender su leche en forma ilegal, con todo lo que eso implica y que es algo que no se puede hacer, pero hasta ahora solo he invertido y perdido como en la guerra”, expresó.

Todo esto, recordó, “lo empezó mi padre, los trámites para traer la máquina, quería ponerla al servicio de los tamberos, ahora yo lo que hago es seguir intentando, capaz algún día se me da”.

“Ya tengo todo organizado, hasta conseguí una empresa acá que nos hace los sachets con todo lo que se necesita”, agregó.

Ademar contó que la idea es que, pasando por esta máquina, la leche que llegue al consumidor sea de tamberos que tengan su rodeo con la sanidad controlada, con las instalaciones del tambo habilitadas y que el transporte de la leche también sea con todos los permisos.

Tras los pasos de la formalización de la faena predial

“Esto tendría que tener una solución como lo tuvo la faena predial, incluso esto sería hasta más eficiente a la hora de hablar de higiene y salubridad para el consumidor porque están dadas todas las garantías, la máquina la podemos ver trabajar, ahora está en la Facultad de Veterinaria y eso dice mucho… no es algo que se vaya a usar a escondidas, atrás de un árbol…”, expresó.

El tambo, la leche y los futbolistas juveniles

Otro propósito de Ademar, contó, tiene que ver con su rol de coordinador de juveniles del club de fútbol Artigas de Sauce.

“Quiero que, una vez que todo esté funcionando, todo legal, por cada litro de leche que pase por la máquina se donen $ 4 para beneficiar a los juveniles de los 15 clubes de la Liga General Artigas de Fútbol, con sede en Tala, Canelones.

“Hay una productora que solo ella puede vender cada día arriba de 200 litros y eso sería un muy buen aporte para muchos gurises, para tenerlos lejos de los problemas de la calle, haciendo deporte”, marcó.

El dinero, señaló Ademar, podría utilizarse en costos que hoy él está afrontando y otros, por ejemplo para el pago de boletos que usan los juveniles para trasladarse, para pagar el costo de profesionales como preparadores, físicos, médicos y otros gastos necesarios, como los suplementos nutricionales.

Incluso, puntualizó, “los chiquilines en los clubes podrían trabajar juntando las bolsas de leche utilizadas para reciclarlas”.

Finalmente, comentó que le da tristeza que desde el comienzo de esta movida hubo muchos productores ilusionados, participando de reuniones, entusiasmados, “pero se han ido desmotivando porque ven que todo sigue trancado, es una lástima, no entiendo porque esto es una inversión privada que no debería molestarle a nadie, todo lo contrario”.

“Si habrá interés que en su momento organizamos una exhibición de la máquina en la Escuela de Lechería de San Ramón y fue un éxito, se llenó de gente”, concluyó.

El informe técnico

Ademar trasladó a El Observador el informe técnico generado en el estudio de vida útil de leche pasteurizada, realizado recientemente en Facultad de Veterinaria, en una actividad que estuvo a cargo de la Dra. Silvana Carro.

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