ANCAP pone en duda que liberar importación bajaría los precios

El ente entiende que la Ursea recoge parcialmente el efecto biocombustibles

¿Qué conviene más? ¿Refinar o importar combustibles? Esa pregunta reaparece a menudo en el debate cuando se ponen sobre la mesa los precios que los uruguayos pagan para acceder al combustible que comercializa ANCAP.

El viernes en una reunión con periodistas, autoridades y funcionarios de la empresa se dieron detalles sobre los costos del ente para cada componente de la cadena, los criterios que maneja la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) para determinar los precios de paridad de importación, y explicaron cómo se compone el sobreprecio a partir de esa comparación.

En base a cifras de la Ursea, se puede concluir que en 2016 los uruguayos hubieran pagado
US$ 444 millones menos por combustibles en los surtidores si los energéticos se hubieran importados.

En ese sentido, las autoridades explicaron que al construir el precio de paridad de importación para llegar a un precio de surtidor más bajo, el IVA que imputa la Ursea y las tasas porcentuales son menores a las que ANCAP efectivamente paga. Tampoco se toma en cuenta el costo de los biocombustible, que por ley deben ser de origen nacional. La Ursea incluye parcialmente esa variable desde diciembre de 2017. Corrigiendo esos efectos la brecha real en combustibles, refinación y logística es de US$ 227 millones para 2016, según explicó el Ingeniero Nicolás Spinelli.

"Hay eslabones en la cadena que contribuyen de forma positiva y otros que de alguna forma contribuyen con signo negativo. Está clarísimo que refinar genera valor", aseguró el funcionario.

En ese sentido, la presidenta de ANCAP, Marta Jara señaló que en las condiciones actuales la planta de La Teja logra refinar a costos que son "competitivos" a nivel mundial. "Es una foto que se mueve todo el tiempo. No quiere decir que en 20 años sea lo mismo. Puede ser que en algún momento no lo logremos. En el caso de los biocombustibles no se da así", dijo Jara.

La decisión de refinar o importar se revisa cada mes mediante la resolución de un modelo matemático que optimiza el nivel de procesamiento y define cuánto se procesa y cuánto se importa para determinar la forma más barata de abastecer el mercado, explicaron las autoridades.

Por otro lado, Jara mencionó que la empresa está concentrada en "atacar "algunas ineficiencias logísticas, por ejemplo las relacionadas al uso del buque ANCAP Noveno. Y agregó que hay otras situaciones de este tipo que tienen que ver con la escala del mercado y el hecho de tener cobertura en todo el país. Además, las autoridades destacaron que en la medida que se trata de un mercado donde existen economías de escala, la libre importación no aseguraría necesariamente precios competitivos para los consumidores.

"Si alguien empezara a vender gasoil a otros precios yo tendría que ajustar mis subsidios cruzados. Al importador lo dejo fuera en dos minutos porque yo tengo la forma de abastecer más económica", aseguró Jara.

"En otros productos se ha liberado la importación (en referencia al asfalto) y finalmente no sucede. Requiere inversiones y requiere asumir riesgos. Un importador tendría que tener una estructura que gestione esa transacción (...) Yo no le prestaría mi plata", culminó Jara.


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