Caso de la niña reclamada por su padre en España: ¿en qué está y qué puede pasar?

Si bien la Justicia ordenó su restitución, la Suprema Corte evalúa las pruebas, que de ser válidas amenazan con hacer caer el proceso
El caso de la niña que llegó a Uruguay desde España en abril 2016 y que, según denunció su madre, fue víctima de violencia sexual por el padre de la menor, se encuentra en la Suprema Corte de Justicia (SCJ) en un juicio de revisión. Si se considerara que las pruebas estuvieron viciadas podría caer el juicio. Ya pasó un año y medio desde que el padre de la niña pidió su restitución internacional y el caso permanece en suspenso.

A fines de diciembre de 2016 la justicia de Familia resolvió que la niña debía volver a España, y denunciar al padre en ese país. Un tribunal de apelaciones confirmó esa sentencia en diciembre de 2016 si se cumplían medidas cautelares en España, como la restricción de comunicación y acercamiento del padre (Pablo) a su hija y a su expareja, y si él suspendía las denuncias penales que había presentado contra María.

Pablo finalmente accedió a esas condiciones, y María, junto con su hija, debían viajar el 5 de octubre. Pero el 3 la SCJ accedió al revisar el proceso.

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Además planteó ante la SCJ que el abogado que representó a la niña durante el proceso, Walter Pritsch, confabuló con los abogados que defienden a Pablo en España. Si es así, eso configura un delito de colusión, es decir pactar contra un tercero.

¿Qué pasará si se comprueba la colusión?

Si los abogados de María, Maria Eugencia Cal y Carlos Beceiro, prueban que Pritsch mantuvo comunicación con la defensa de Pablo, la Suprema Corte resolverá la nulidad del juicio.

El indicio con que cuentan es una entrevista que Pritsch concedió a Canal 5, cuyo registro audiovisual fue publicado por Pablo en su cuenta de Facebook, pero en una versión que no había sido emitida al aire. La entrevista que publicó el padre de la niña fue enviada a Pritsch por la periodista que lo entrevistó, Georgina Mayo, a solicitud del abogado, según confirmó este jueves en la audiencia ante la SCJ, el periodista Luis Curbelo, quien en ese momento era jefe del informativo de Canal 5. Curbelo dijo que el material fue enviado "en bruto" por un "error de la producción".

Cal dijo a El Observador que "el hecho de que ese video haya llegado a los abogados de Pablo demuestra que los intereses de Pritsch están unidos a los de ellos, además de que en la entrevista se lo muestra favorable al padre".

Ese último punto también fue señalado por Beceiro en rueda de prensa luego de la audiencia. "Declaró que es una violencia (la que presuntamente recibió la niña) a la que están acostumbrados a soportar los niños en cualquier circunstancias o que ocurren en muchos hogares de Uruguay".

En concreto, en esa entrevista Pritsch dijo: "No descarto que el matrimonio viviera una situación de discordia que siempre tiene violencia y afecta a los niños. Está claro que la separación viene por algo y que la señora una vez aquí (en Uruguay) y con contención familiar hizo la mayor fuerza que pudo para quedarse (con la niña) y eso no es criticable".

Y luego agregó: "No podemos solo condenar porque el asunto resulta bastante sensible cuando lo único que hay es lo que dicen los técnicos que fueron contratados por una parte interesada, que no los descalifico, pero que por algo no revisten calidad de peritos".

Entre otras pericias que encargó la defensa de María, hubo un informe de la psicóloga Ana Nin, directora del Departamento Médico Criminológico del Instituto Técnico Forense. La experta evaluó que la niña era objeto de reiteradas agresiones por parte de Pablo. Además, anotó, cada vez que se le preguntaba por su padre, la niña se defecaba.

Nueva audiencia

En la audiencia de este jueves, la Corte fijó una nueva audiencia de prueba para el 19 de marzo, y citó para esa instancia a dos testigos: al doctor Walter Pritsch para que aclare qué vinculación mantuvo con la defensa de Pablo, y a la periodista Georgina Mayo, quien lo entrevistó y le facilitó el material.

En cuanto al tiempo que puede tardar la Corte en fallar, el vocero del Poder Judicial, Raúl Oxandabarat, dijo a El Observador que los procesos en el máximo órgano de justicia llevan entre seis y ocho meses.


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