27 de mayo de 2026 5:00 hs

Una de las reglas no escritas de la música, una de esas frases medio hechas que nadie tiene muy claro de donde salió y si su grado de aplicación es 100% correcto, dice que cuando un proyecto musical llega a su tercer disco, ahí es donde se juega todo. En ese álbum tiene que dejar plasmada su identidad definitiva, su voz, lo que quiere hacer. Los dos primeros son formas de llamar atención, de ir sumando colores a la paleta y definiendo el tono, pero para el tercero la receta ya tiene que estar definida.

En 2006, Martín Buscaglia publicó su tercer disco, El evangelio según mi jardinero. Y al menos en su caso, la regla se cumplió: el músico uruguayo consolidó en ese trabajo los pasos y las intenciones que venía definiendo con Llévenle (1996) y Plácido domingo (2000).

Fue el disco en el que giró hasta 11 las perillas de la experimentación y el juego como motores creativos, un disco que apostó a un espíritu bailable y festivo en un país donde bailar era mirado con recelo, y el disco que consolidó algunos mecanismos de trabajo, como realizar parte de sus discos futuros en el exterior, o la conformación de su banda Los Bochamakers.

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El nacimiento del jardinero

La historia de este disco se cuenta entre Uruguay y España. En 2004, Buscaglia se fue a tocar a Europa acompañado por el músico Martín Morón. En medio de esa itinerancia, entabló un contacto con el sello discográfico español Lovemonk, que se interesó por su disco Plácido domingo. Los españoles reeditaron el álbum ese vínculo llevó al artista a decidir quedarse en Madrid y empezar a trabajar en un disco nuevo, integrado por canciones que el uruguayo ya traía desde casa y otras que surgieron en ese proceso.

"Lo que pasó en España con Plácido domingo fue muy lindo, porque fue una forma de ver que el tiempo relacionado con la música se maneja de otra forma al reloj que vos llevás en la muñeca. Vos podés descubrir un disco de alguien que murió antes que vos nacieras y sentir que te habla a vos. Y me pasó eso, que un disco que yo había hecho cuatro años atrás en otro continente y con otras referencias, podía entusiasmar e interesar a gente de otro lugar", contó Buscaglia en su paso por La playlist, el programa de cultura y entretenimiento del streaming de El Observador.

Buscaglia asumió el doble rol de músico y productor, aunque contó con la colaboración de su amigo y colega Nicolás Ibarburu (al que convocó a España para trabajar en El evangelio...) y del sonidista, ingeniero y productor español Carles "Campi" Campón, que debutó en esos dos últimos roles este proyecto y terminaría desarrollando una carrera que le llevó a trabajar, entre otros, con otro uruguayo: Jorge Drexler, con quien hizo los discos Bailar en la cueva, Salvavidas de hielo y Tinta & tiempo.

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Fue, a su manera, un disco de primeras veces, y Buscaglia reconoce que algunas de esas novedades pasaron a ser parte de su metodología habitual desde ese entonces. "Haberlo grabado en otro país impregnó el sonido del disco. De hecho, después de El evangelio todos los discos que hice, tienen alguna parte hecha en otro país. Alguna grabación de un instrumento o alguna parte, o la mezcla, o el masterizado. Es como que entendí algo con aquel disco, como cuando te piden la sal y en vez de darla en la mano la apoyás en la mesa".

"También fue el primer disco que grabé en un estudio casero, porque fue el momento en el que en el mundo se pudo empezar a grabar en casa con calidad. Antes lo podías hacer, pero estabas destinado a ser un artista de culto que descubriera alguien porque le gustaba ese sonido a casete. Acá ya se podía hacer algo bueno en casa, así que se hizo así", agregó.

Evangelio funk

El evangelio según mi jardinero tiene experimentación, tiene juego, tiene incursiones en géneros que se fusionan con otros, se hibridan o suenan distorsionados, sean el candombe o el flamenco. Una intención que Buscaglia reafirmó en este trabajo y mantuvo desde entonces "porque copiar jamás, si vas a hacer algo lo lindo es fracasar, porque ya hay otro que lo hizo mejor y no te va a salir igual", comentó en esa línea.

"Nunca me interesó hacer un género exacto. En el disco hay una milonga, Ante la duda todo, que está tocada con un bajo de reggae y con una zanfona, que es un instrumento medieval. Cerebro, orgasmo, envidia y Sofía es un funk por ahí más clásico, pero hay un banjo", contó.

Viajar contigo, otro de los temas del disco, está tocado con un Simon (el juego de coordinación donde hay que seguir una melodía con cada vez más notas y tocarla con botones de colores) modificado por Buscaglia siguiendo las instrucciones del colectivo Los caballos de Düsseldorf, especializados en modificar juguetes para estos fines.

Todo ese ánimo lúdico se traduce en la impronta funkera del disco, un shock relativo para la música de un país donde como señalaba Buscaglia en 2016 "la gente se para a bailar en los bises".

"En 2006 hasta se miraba medio mal bailar. Ahora cambió y eso está buenísimo, pero en esa época era recontra así. Y aunque no todos los temas lo sean, el disco tiene esa impronta en el enfoque, en el ritmo, en lo que va adentro. Porque vos la impronta la podés tener en algo que no sea del género".

Parte de la razón de esa impronta fue la conformación de los Bochamakers, la banda que se formó luego de su regreso de Madrid a fines de 2005, con la que presentó el álbum y que más allá de cambios de formación e integrantes le sigue acompañando periódicamente.

Con la idea de crear una banda de funk, Buscaglia reclutó a Martín y Nicolás Ibarburu y a Mateo Moreno (en aquel momento bajista de No Te Va Gustar, y luego dueño de una carrera solista que sigue hasta ahora). Con el tiempo por la banda pasaron Matías Rada, Herman Klang, Coby Acosta e Ignacio Mateu. Todos esos músicos que en distintos momentos fueron Bochamakers le acompañarán en la celebración en vivo que tendrá el disco.

La celebración

Con motivo de los 20 años del disco, Buscaglia y los Bochamakers lo celebrarán en vivo el próximo 4 de junio, tocándolo de forma íntegra. La celebración, que también incluye al coro Canana y a los músicos "Sapuca" Terra y "Cachi" Bacchetta, tendrá además presencia de Llevenlé, el debut discográfico de Buscaglia que festeja tres décadas.

La cita es en la Sala del Museo, el próximo 4 de junio a las 20 horas, con entradas en Redtickets. "Ya estoy empezando a emocionarme estos días en que se avecina la fecha", adelantó el músico.

Embed - ¡EMOCIONANTE! Martín Buscaglia lee la carta que su PADRE le escribió desde la CÁRCEL

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