El FocaPalooza del Frente, ¿será un cumpleaños feliz?

En tiempos de repliegue de la izquierda regional, da batalla
Los frenteamplistas festejan su 47° aniversario con un acto público en el que aplaudirán lo hecho por el gobierno, tomando con humor el calificativo de #FocaPalooza, utilizado como hashtag en la red Twitter, que surgió en forma despectiva pero rebotó con orgullo.

La expresión fue una devolución de los gestos despectivos frenteamplistas hacia la protesta de productores agropecuarios: #AgroPalooza (por el acto del 23 de enero en Durazno), y AgroPijamada (por la "vigilia" ruralista de fin e inicio de mes.

En lugar de enojarse por ser indicados como "focas" que van a un festival a aplaudir cualquier cosa, lo tomaron con la ironía de que tienen sobrados motivos para aplaudir.

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Los dirigentes y militantes del Frente Amplio tienen motivos para celebrar, por seis victorias seguidas en Montevideo y tres en todo el país, incluso con mayoría parlamentaria propia. Pero el festejo soñado es el de ganar las elecciones de 2019. Ese será el deseo a la hora de "cortar la torta".

¿Podrá la izquierda cumplir esos deseos? ¿Será en perspectiva un cumpleaños feliz?

El desafío es grande y va con la responsabilidad de mantener una bandera de izquierda o progresismo en alto en Latinoamérica, en tiempos adversos.

Ese movimiento que surgió en 1998 con Hugo Chávez en Venezuela y se extendió a casi todos los países sudamericanos, salvo Colombia (y las Guayanas), ha sufrido –por diferentes motivos– un repliegue continuado: 2012 en Paraguay, 2015 en Argentina, 2016 en Perú y Brasil, 2017 en Chile.

Y este domingo, simultáneo al aniversario frenteamplista, Ecuador se encamina a salir de esa "ola", si se confirma la victoria de Lenín Moreno sobre su antecesor Rafael Correa.

Los partidos desafiantes, progresistas o de izquierda, han perdido espacio, además han perdido prestigio por casos de corrupción que salpicaron por todos lados.

Correa, uno de los principales socios del chavismo, ganó las elecciones de 2006, y con reforma constitucional, repitió victoria en 2009 y en 2013, con su Alianza PAIS (Patria Altiva i Soberana).

Al no tener otra reelección, para 2017 impulsó a su vice Lenín Moreno y, aunque bajaron mucho la votación, lograron ganar en balotaje.

Luego surgieron casos de corrupción del gobierno de Correa, aparecieron cámaras escondidas para que el expresidente vigilara a su sucesor, y el nuevo vicepresidente cayó preso por los sobornos del escándalo Odebrecht.

Moreno se abrió de Correa y estalló un conflicto que ahora se mide en las urnas. El presidente Lenin propone una reforma constitucional que frena el reeleccionismo, entre otros puntos políticos.

Correa, radicado en Bélgica, impulsa el No, y a menos de un año de haber dejado el poder total de Ecuador, ya recibe críticas duras, y hasta huevazos en una recorrida por pueblos.

La papeleta de este domingo tiene siete preguntas, pero en el fondo es un plebiscito sobre Moreno o Correa. Y todo indica que el "socialismo siglo XXI" terminó su ciclo en este país.

También hoy Costa Rica elige presidente y renueva el Parlamento, con encuestas que muestran baja adhesión al partido de gobierno, definido como socialdemócrata y progresista, que hace cuatro años había derrotado al bipartidismo de ese país.

Hasta ese año, el poder se disputaba entre el Partido Liberación Nacional (PLN) surgido en 1951 y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), heredero del calderonismo de los años cuarenta.

Aquel bipartidismo comenzó a resquebrajarse en 2002 con el surgimiento del Partido Acción Ciudadana y con el crecimiento del Movimiento Libertario y el Frente Amplio. Y en 2014, el PAC ganó el gobierno, con fuerte votación del FA.

Salpicado por hechos de corrupción y con cierto desprestigio, el partido de gobierno llega a la votación con poca chance. Es otro caso de repliegue.

Luego vendrán las elecciones de Paraguaya (22 abril) donde la derecha sigue como favorita. Después la votación en Colombia, país que no se sumó a la "tendencia progresista" y que no muestra una tendencia a hacerlo ahora: en marzo elige Parlamento (los 102 senadores y 166 diputados) y eso marca un tablero para el presidente que se elegirá en dos vueltas: 27 de mayo y 17 de junio.

La chance de cierto giro a la izquierda aparece en México por el favoritismo de Andrés Manuel López Obrador al frente de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, ES y PT), aunque sin mayoría parlamentaria, lo que acota su margen de acción.

Brasil votará el 7 de octubre en un panorama incierto y aunque Lula da Silva tenga la mayor adhesión, también tiene altísimo rechazo y el Partido de los Trabajadores (PT) que cayó en una corrupción generalizada.

El chavismo se mantiene gobernando Venezuela y ha convocado elecciones para el 30 de abril, en un país con el Parlamento censurado, presos políticos y lemas no habilitados.

Bolivia tiene elecciones en 2019, y aunque Evo Morales perdió el plebiscito de 2016, para habilitar su reelección, igual irá por ella apoyado por un polémico fallo del Tribunal Constitucional.

Ese octubre será clave, con elecciones en Bolivia, Argentina y Uruguay.

Así, el Frente Amplio uruguayo queda como "la reserva" de izquierda para mantenerse en el gobierno por vía de elección democrática. Este domingo festeja cumpleaños y expresa su deseos, que para cumplirlos deberá trabajar políticamente con unidad real e inteligencia, porque los datos que emergen de la opinión pública no muestran que vaya a las urnas con favoritismo.

La dirigencia frenteamplista percibe algunos riesgos, pero en realidad subestima a sus adversarios, porque se regocija de los defectos y no visualiza las virtudes de una oposición coordinada.

En tanto, el barrido de varios gobiernos ha sido por combinación de desgaste con fastidio popular y débiles respuestas a los casos de corrupción, y el Frente Amplio podrá hacer autocrítica interna pero no la expone, sea para no mostrar una debilidad o para no dar razón a la oposición. Y esa falta de respuesta tiene costos políticos.

Este cumpleaños podrá ser feliz para el Frente Amplio, pero el que importa es el 49º aniversario, cuando ya tenga el resultado de una nueva elección nacional. Para que ese sea feliz, la izquierda uruguaya tendrá que mejorar mucho en este tiempo.

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