El gobierno quiere exhibir el águila nazi del mítico Graf Spee

El ministro de Defensa, Jorge Menéndez, ya se lo propuso al embajador de Alemania
Es una historia que parece no tener fin. En diciembre de 1939, Montevideo fue el escenario de una de las batallas navales más emblemáticas de la segunda guerra mundial. Ese hecho, que terminó con el acorazado alemán Admiral Graf Spee en el fondo de las aguas uruguayas, quedó grabado a fuego en el inconsciente colectivo de la ciudad.

A 78 años del hundimiento del buque a manos de los propios alemanes –luego de perder una batalla con un barco inglés que lo dejó muy deteriorado–, el águila del barco de Adolf Hitler está guardada bajo fuertes medidas de seguridad en el Cerro de Montevideo, en Fusileros Navales, una dependencia de la Armada.

A través del Ministerio de Defensa, el gobierno ha buscado un destino para ese símbolo del poder nazi que fue rescatado del fondo del mar en 2006. Desde entonces, hubo presiones de todo tipo, intereses cruzados, cifras que prometen ser millonarias e intentos por evitar que el águila sea utilizado por algunos para reivindicar las ideas del Tercer Reich. La iniciativa más radical (y simbólica) de algunos miembros de la colectividad judía fue que el águila sea fundida.

El ministro de Defensa, Jorge Menéndez, convocó en agosto a los partidos políticos en busca de consensuar posiciones. Más adelante, conversó con el embajador alemán en Montevideo, Ingo von Voß, según informaron a El Observador fuentes oficiales.

En un encuentro realizado en la sede de la cartera, el jerarca lanzó la propuesta de Defensa al gobierno alemán: que el águila sea exhibida en Uruguay en un lugar a determinar. Una de las ideas es que sea en el Museo Naval, pero incluso está sobre la mesa la posibilidad de construir un sitio específico para rememorar esos hechos históricos. Otra alternativa es utilizar el espacio del museo sobre el Graf Spee que hay en el departamento de Durazno.

El águila del Graf Spee pesa 350 kilos. La pieza mide 2 metros de alto y 2,8 metros de largo. Fue extraída del mar el 10 de febrero de 2006, 67 años después del hundimiento del barco.

Parte de la iniciativa es que sea el gobierno alemán quien se encargue de pagar el dinero que les corresponde a los hermanos Alfredo y Felipe Echegaray. Ellos fueron quienes idearon un plan para sacar esa imponente pieza de bronce del Río de la Plata. Aún resta definir qué cifra les correspondería, porque hay muchas versiones sobre el valor del águila. Algunas hablan de US$ 4 millones, mientras que otras estiman que en el mercado internacional podría llegar a costar US$ 50 millones. El ministro de Defensa hizo la propuesta y ahora está a la espera de la respuesta alemana. El jerarca estuvo acompañado en el encuentro por funcionarios de la cancillería uruguaya.

La oposición está a la espera de noticias del gobierno. El diputado nacionalista Jorge Gandini anunció que llamará a Menéndez para conocer en qué están las gestiones. El legislador propuso vender la pieza. "El águila guardada en una caja es un problema para algún día. Hay que subastarla y que los recursos ayuden a mejorar el equipamiento de la Armada ante un espacio marítimo cada vez más amplio y complejo", dijo a El Observador.

Ernesto Kreimerman, quien era presidente del Comité Central Israelita cuando el águila fue rescatada, propuso en aquel entonces fundirla, una medida cargada de simbolismo. Se lo propuso en varias oportunidades al exministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro.

Kreimerman mantiene la misma propuesta hasta el día de hoy. "En ningún lado se conserva ningún símbolo del poder nazi en estado completo. Se destruyó hasta el búnker en Berlín", dijo. Según él, esa postura fue mantenida por el comité en los tiempos en que estaba liderado por Sergio Gorzy. Sin embargo, el actual presidente de la agrupación, Israel Buszkaniec, se distanció de esa posición. El titular del comité dijo que la intención del colectivo es evitar que el águila sea expuesta públicamente y el sitio se convierta en un lugar de peregrinación para los nazis de la región. "Podrían juntarse grupos nazis que hay en Uruguay, Argentina, Chile, Brasil", dijo.

Mientras tanto, una pieza de la segunda guerra mundial lleva años tirada en un galpón.

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