El goce sexual femenino sigue siendo un tema tabú

En Estados Unidos los precios de los medicamentos para tratar el sexo doloroso en las mujeres aumenta y en los últimos cinco años llegó a duplicarse


Por Katie Thomas
New York Times News Service


Durante años, Lenny Hanson ha visto alarmada cómo el precio de un medicamento que toma se ha elevado constantemente, duplicándose en los últimos cinco años hasta llegar a más de 200 dólares al mes hoy en día.

El producto, Vagifem, es una forma de un fármaco (estradiol) que se usa para mejorar la vida sexual de las mujeres, pues trata un padecimiento doloroso del que raras veces se habla y que experimentan las mujeres mayores: una vagina seca, lo que puede provocar relaciones sexuales incómodas y complicaciones como infecciones urinarias.

El estradiol ha estado disponible durante décadas, pero el precio de las distintas cremas, anillos vaginales y pastillas con el fármaco se ha elevado de manera constante en los últimos años, de acuerdo con un análisis del sitio web para consumidores GoodRX. Además, la cobertura por parte de los seguros es irregular: muchos planes se niegan a cubrir algunos productos o requieren que los pacientes paguen altos costos adicionales.

Mientras las mujeres se enojan en privado por los precios, las farmacéuticas han podido aumentarlos sin que haya quejas públicas en parte porque el tema —la vagina y la vida sexual de las mujeres— es en gran medida un tabú.

"A diferencia de lo sucedido con EpiPen, las mujeres no van a rebelarse y decir: 'Mi vagina está seca y no quiero pagar entre 2000 y 3000 dólares al año'", dijo Lauren Streicher, directora médica del Centro Médico Northwestern de Medicina Sexual y Menopausia.

Esta semana, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobó un nuevo producto con estradiol llamado Imvexxy, que en cualquier otro mercado podría haber ofrecido alguna esperanza de que disminuyeran los precios. Pero en el mundo al revés de los medicamentos que solo se venden con receta, eso no sucede. El fabricante de Imvexxy, TherapeuticsMD, señaló que su nuevo producto tendrá "paridad" de precio con el resto de los productos similares en el mercado, y no dio más explicaciones.

La historia de los productos con estradiol hace eco de otras historias en el mercado de los medicamentos controlados, pues medicamentos antiguos como la insulina o los fármacos para la esclerosis múltiple ahora son más caros, aun cuando se han incorporado competidores, lo que debería hacer los precios más competitivos.

Los aumentos a menudo son el resultado de acuerdos secretos y a puerta cerrada: tanto las farmacéuticas como las empresas administradoras de medicamentos y las aseguradoras desempeñan un papel y obtienen ganancias en el camino. Las farmacéuticas establecen precios más altos por la forma en que venden su medicamento a las aseguradoras y los empleadores.

En lugar de ofrecer un descuento por adelantado, las farmacéuticas pagan reembolsos posteriores a las ventas, los cuales se negocian con las empresas administradoras de medicamentos, como CVS Health o Express Scripts. Las administradoras se quedan con un porcentaje de esos reembolsos, que por lo general no se comparten con los consumidores, dando pie a lo que muchos han descrito como un incentivo perverso para mantener altos los precios de lista.

Por su parte, las aseguradoras afirman que las farmacéuticas siguen aumentando los precios para ganar más dinero.

Los seguros médicos han cubierto tradicionalmente la mayor parte de lo que los pacientes pagan por las medicinas, así que hasta hace poco los precios no estaban en el radar de las personas: los medicamentos no se veían como un producto de consumo igual que, por ejemplo, el cereal para el desayuno. Sin embargo, conforme los fabricantes han elevado los precios, las aseguradoras han pasado una mayor proporción de los costos a los pacientes en la forma de deducibles altos o copagos.
Los medicamentos para tratar la salud sexual, como los productos con estradiol, se ubican con frecuencia en un nivel muy alto de los formularios de los planes de cobertura médica, lo que significa que algunos pacientes deben pagar hasta la mitad del precio de lista, dijo Adam J. Fein, director ejecutivo del Drug Channels Institute, que estudia la industria.

"Aunque técnicamente lo cubre la aseguradora, en realidad esta paga una parte muy pequeña del precio del medicamento", dijo Fein.

Los precios de los productos con estradiol para uso vaginal se han elevado de manera significativa en los últimos cinco años. El precio de un tubo de crema Estrace está por arriba del doble, a un precio en farmacia de 372 dólares en mayo, en contraste con los 183.98 dólares en enero de 2013, de acuerdo con GoodRx. Estring, un anillo que se inserta en la vagina durante tres meses, costó 520.66 dólares en mayo, en comparación con los 284.11 dólares que costaba en enero de 2013.

Los representantes de las farmacéuticas dijeron que, por lo general, los precios de sus productos son cubiertos por las aseguradoras y que ofrecen ayuda a los pacientes que no pueden pagarlos.

"Son medicamentos que muchas mujeres deben tomar durante varios años", dijo Thomas Goetz, jefe de investigación en GoodRx. Las personas que tienen una cobertura pequeña o nula, "quedan expuestas a aumentos de precio que pueden ser muy grandes".

Hanson, quien vive en San Francisco y tiene 71 años, ha recurrido a ordenar su medicamento en el extranjero a un costo de cerca de 80 dólares por un suministro de tres meses. "Es absurdo", dijo.
Algunos de estos productos podrían bajar de precio pronto. En octubre de 2016, un genérico de Vagifem, llamado Yuvafem, entró al mercado con un precio de lista un poco menor. Luego, en julio, Teva Pharmaceuticals comenzó a vender un segundo genérico a un precio incluso más bajo. Sin embargo, el precio en farmacias del producto de Teva —163.91 dólares por ocho tabletas para un mes, en mayo— sigue siendo más alto que el precio de Vagifem en 2015, de acuerdo con el análisis de GoodRx.

Si ingresan al mercado más fabricantes de genéricos, el precio podría descender más y Vagifem podría convertirse en un medicamento barato, como muchas medicinas para tratar el colesterol alto o la presión arterial. Lo mismo podría suceder con la crema Estrace, cuya patente caducó a finales del año pasado y ahora tiene varios competidores genéricos.

Con dos genéricos de Vagifem disponibles en la actualidad, las farmacéuticas muy probablemente estén negociando grandes descuentos con las aseguradoras, lo que significa que podrían reducirse los costos para los pacientes con cobertura. Elizabeth Traynor, una ilustradora que vive en Guntersville, Alabama, había probado prácticamente todos los productos con estradiol y se resistía a pagar esos precios, a menudo quedándose sin medicamento. Pero hace poco llamó a su aseguradora, la Asociación de Atención Médica para los Empleados de Gobierno, y se enteró de que va a pagar veinte dólares por tres meses de suministro de Yuvafem. "Ya era hora", dijo. "¡Bravo!".

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