El plástico ya no está de moda

Uruguay y lasbolsas "de nylon"
Plástico, plástico, plástico. De todo tipo, a toda hora. Se acumula en las góndolas de supermercados y comercios, después en la mesada de la cocina para terminar en la basura, donde creemos que finalmente desaparece.

Pero ese plástico que no puede reciclarse va a parar, por ejemplo, a los océanos. De acuerdo a las cifras aportadas por el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), cada año, más de 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos de todo el mundo (el equivalente al peso de 160.000 ballenas francas). Del total de la basura que flota en estas extensiones de agua el 90% es plástico, lo que causa, lógicamente, estragos en la flora y fauna marina, la pesca y el turismo.

De acuerdo a los datos aportados por la Dirección Nacional de Medio Ambiente, en Uruguay se incorporan cada año 1.200 millones de bolsas plásticas. Se estima que una persona tipo hace el surtido utilizando de 3 a 7 bolsas y que eso podría traducirse a un promedio de 400 bolsas por persona por año. Imaginen si pagan por estas bolsas la cantidad de dinero que estarían desperdiciando, quizá ahora todo empieza a tomar más sentido.

Basta abrir los cajones de “bolsas para reutilizar” y advertir que siempre son más la cantidad que hay que las que efectivamente utilizamos para residuos u otros fines. Además de esta cantidad alarmante (no queremos ser apocalípticos pero hay algunas veces que no queda otra) una bolsa tiene una vida útil de unos minutos u horas pero puede demorar aproximadamente 400 años en degradarse. O sea que cuando nosotros ya no estemos acá, nuestra bolsa plástica, esa que consumimos con total liviandad en la feria del barrio o en la panadería, va a seguir dando vueltas por el mundo; ensuciando nuestros ríos y playas, tapando cañerías.

Alejandro Nario, director nacional de Medio Ambiente, señaló en el Parlamento que “entre 2008 y 2015, el consumo de bolsas por habitante se redujo tan solo 17 %, que es un valor interesante, pero notamos que la herramienta exclusivamente voluntaria tenía una limitación”. Y aunque poco a poco la población está más sensible a la temática aún no es suficiente. Seguramente por esto a comienzos del mes de diciembre la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad un proyecto que establece el cobro obligatorio de las bolsas plásticas. Además se buscará que quienes las entreguen participen de campañas de concientización, tengan sistemas de recolección y ofrezcan a los consumidores bolsas reutilizables. El proyecto está a estudio de la Cámara de Diputados y se prevé que pueda aprobarse en el correr de este año.

Tipos de bolsas

Plástico 2, polietileno de alta densidad

Las bolsas “de nylon” que en realidad son bolsas plásticas tipo camiseta (esas que encontramos en todos los comercios) en general son de PEAD “plástico 2” fabricadas a base de polímeros procedentes de fuentes no renovables como el petróleo (hay también de PEBD/tipo 4, PP, etc). Si bien pueden reutilizarse y reciclarse siempre que sean bien clasificadas, es un plástico poco amigable con el medio ambiente y es justamente el que no hay que consumir.

Bolsas plásticas con aditivos

Las bolsas de plástico que se conocen como biodegradables hoy, son en realidad de plásticos convencionales a los que se les agrega un aditivo que rompe los enlaces carbono-carbono. La degradación empieza cuando el aditivo se activa al entrar en contacto con la luz o con el oxígeno. De todas formas es importante ser conscientes de que continúan siendo un problema porque se deshacen en pequeños pedacitos pero no desaparecen completamente del entorno. Las clases de plásticos más comunes son: oxobiodegradables e hidrobiodegradables y son las que hoy entregan en casi todas las plataformas comerciales. Esta confusión es grave porque muchas personas creen que están utilizando un material que realmente se biodegrada y “desaparece”, y esto aún es un tema debatido.

Bolsas biodegradables

Son las producidas a partir de materiales renovables, como almidón o material vegetal derivados del maíz, la papa o la caña de azúcar, entre otros, llamados bioplástico. Este tipo de bolsas son una alternativa más sustentable pero la realidad de Uruguay hace que aún no estén fácilmente disponibles en el mercado. Con una correcta clasificación estas bolsas pueden ser incorporadas a procesos de compostaje y degradarse completamente en unos meses.

Papel

Por suerte cada vez son más los comercios que ofrecen la opción de la bolsa de papel en lugar de la de plástico. Si bien pueden reciclarse de manera sencilla o incluso compostarse, su uso aumenta considerablemente la demanda de papel ya que suelen estropearse. Que el papel sea a su vez reciclado y provenga de áreas certificadas lo hace más sustentable.

Tela

Es la mejor opción a la hora de ir a hacer mandados. Las bolsas de tela, (las de rafia no son biodegradables y las de tnt o plástico suelen ir en algún momento al vertedero) son reutilizables y fáciles de llevar. Hay también otros materiales como la arpillera o la lona. Hoy además son estéticamente bellas y la mayoría suelen plegarse por lo que ocupan muy poco espacio.

Decile chau a la bolsa plástica (con o sin aditivos). Hay que cambiar la cabeza y para las compras usar bolsas que no sean descartables.


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