La salida de EEUU del acuerdo nuclear con Irán plantea un escenario peligroso

"Halcones" conservadores convencieron a Trump de un cambio drástico con Teherán
La decisión del presidente Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán marca el final de años de diplomacia cuidadosa y lleva el enfrentamiento con Teherán a un nuevo territorio peligroso.

El anuncio, difundido el martes 8, causó consternación en los países europeos aliados y se dio en momentos en que Londres, París y Berlín negociaban un acuerdo más duro para apaciguar a Trump.
El giro de Trump pisotea más de una década y media de esfuerzos diplomáticos entre Reino Unido, China, Francia, Alemania, Irán, Rusia y las administraciones estadounidenses pasadas.

En Washington hasta los críticos más severos del acuerdo de 2015 se quedaron sin respiración mientras digerían la noticia y se preguntaban qué nueva escalada vendría después.

Altos funcionarios insistían en que Washington está todavía convencido de trabajar junto a sus humillados aliados para evitar que Irán desarrolle una bomba atómica.

Pero es difícil de encajar la búsqueda de Trump de un "nuevo acuerdo duradero" con su rechazo al "decadente y podrido" acuerdo original.

El líder estadounidense está cada vez más rodeado por voces de "halcones'" como la de su nuevo consejero de seguridad nacional John Bolton y su secretario de Estado, Mike Pompeo, cuya posición pública es que con la presión económica Irán puede hacer más concesiones que las que aceptó a regañadientes en el acuerdo de 2015.

La decisión de Trump abrió una brecha con sus aliados europeos que debilita el frente común contra Irán, y tampoco queda claro si Teherán aceptaría un acuerdo más duro.

Los europeos prometieron que harán "todo lo posible para proteger los intereses de sus empresas en Irán", mientras que China dijo que mantendrá "intercambios económicos y comerciales normales" con Irán a pesar de la decisión de Trump.


Hay voces que aseguran que la táctica de "máxima presión" de Trump no tiene como fin un acuerdo más duro sino aplastar la débil economía de Irán para derribar a su régimen.

"Tenemos un presidente que es duro", afirmó el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, a un grupo de exiliados iraníes, y añadió: "tenemos un presidente que está tan comprometido con un cambio de régimen como lo estamos nosotros".

Pero la revolución iraní comenzada hace 38 años no se vendrá abajo sin luchar, y el riesgo de una guerra regional o de una nueva carrera armamentista nuclear, aumentan junto a las palabras otrora tabú: cambio de régimen.

Batallas diplomáticas

Celia Belin, exconsejera de política para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia y profesora visitante en la Brookings Institution de Washington, dijo que Europa no volverá a imponer sus propias sanciones contra Irán.

"Los europeos descubren poco a poco la doctrina de Trump de la 'patata (papa) caliente'", explicó, describiendo el hábito del presidente estadounidense de provocar innecesarias batallas diplomáticas para hacer que las resuelvan otros.

"Sin embargo, no está claro si la administración Trump busca realmente un 'acuerdo real' o si él y su administración apuntan a un cambio de régimen", advirtió.

"Estoy seguro de que lo quiere" (un cambio de régimen en Irán), afirmó, aludiendo a Trump, Rob Malley, exasesor del presidente Barack Obama, uno de los arquitectos del acuerdo de 2015.

"No pretendo ser un experto en Trump", explicó Malley, jefe de resolución de conflictos del think tank International Crisis Group, "pero estoy seguro de que la gente que está a su lado, como las dos personas que acaba de contratar o promocionar, Bolton y Pompeo, nunca han escondido que, según ellos, la única manera de cerrar este asunto es con un cambio de régimen y con una acción militar".

Esa sentencia tiene una fuerte carga histórica en Washington, donde la campaña de 2003 para expulsar al entonces dictador de Irak Sadam Hussein y cambiar el régimen del país está considerada ampliamente como un error.

Lea también: El acuerdo nuclear con Irán intenta sobrevivir sin Estados Unidos.

Se cree que la caída de Sadam y los posteriores movimientos insurgentes en Irak han favorecido la propagación de los grupos yihadistas y han dejado una puerta abierta para una mayor influencia de Irán en ese país.

El mismo Trump dijo estar en contra de la guerra, pero veteranos de la administración de George Bush, principalmente el recién promocionado Bolton, la defendieron, y en sus ataques contra Irán algunos ven un intento de reescribir la historia.

Para estos "halcones" conservadores, la creciente influencia de Teherán en la región es una consecuencia de la decisión de Obama de rebajar las sanciones, y no de la destrucción de su enemigo en Bagdad, liderada por Bush. Con Bolton en el Despacho Oval, estas voces son cada vez más fuertes, y con ellas aumentan las posibilidades de un nuevo y mortífero conflicto.

Apoyo de Arabia Saudita e Israel

Los rivales regionales de Teherán, Arabia Saudita e Israel, aplaudieron el anuncio de su aliado estadounidense, y abrieron la puerta a una escalada armamentística en la zona.

"Israel apoya totalmente la decisión valiente tomada (...) por el presidente Trump de rechazar el desastroso acuerdo nuclear" con la República Islámica, dijo el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un discurso difundido por la televisión estatal israel, el martes 8.

Arabia Saudita, por su parte, dijo que "apoya y da la bienvenida a los pasos anunciados" por Trump, al tiempo que advierte sobre un eventual escalada bélica.

En ese sentido, advirtió que buscará dotarse de sus propias armas nucleares si Irán lo hace, declaró el miércoles 9 a CNN el ministro de Relaciones Exteriores Adel al Jubeir, en medio de crecientes tensiones entre los rivales regionales.

Consultado sobre si Riad construiría "una bomba propia" de aprovechar Teherán el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 para reanudar su programa de armas nucleares, Juber respondió: "Si Irán adquiere capacidad nuclear haremos todo lo posible para hacer lo mismo".

Arabia Saudita fue objeto el miércoles 9 de nuevos ataques con misiles balísticos disparados por los hutíes rebeldes de Yemen, apoyados por Irán.

"Estos misiles son de fabricación iraní y fueron entregados a los hutíes. Un comportamiento así es inaceptable. (...) Y los iraníes deben ser responsabilizados de ello", dijo Jubeir.

"Tratamos de evitar al máximo una acción militar directa contra Irán, pero Irán seguir comportándose así. Esto representa una declaración de guerra", agregó el ministro.

A eso se suma que en la madrugada del ueves pasadoIsrael llevó a cabo decenas de ataques aéreos mortales contra infraestructuras supuestamente iraníes en Siria, en represalia por disparos de cohetes contra sus posiciones en el Golán, en una escalada de tensión que alarma a la comunidad internacional.

Si se confirma su autoría, estos disparos de cohetes atribuidos a Irán serían los primeros contra posiciones israelíes en el marco de un enfrentamiento de varias décadas entre los dos países enemigos. La respuesta israelí fue de una fuerza excepcional en suelo sirio desde el comienzo de la guerra civil en ese país en 2011.

(Agencias)



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