Nicolás Furtado: "Este Diosito es más inocente, menos cínico, no tan peligroso"

El actor uruguayo habla de la segunda temporada de la exitosa ficción y de sus nuevos proyectos
Ir a la cárcel cambió la vida de Nicolás Furtado. Con El marginal y su ingreso ficticio al penal donde construyó a Diosito, el uruguayo se aseguró un lugar en la televisión rioplatense. El éxito de la serie, además, garantizó una segunda entrega. Sin embargo, para Furtado es un desafío extra: por el carácter de precuela de la nueva historia, debió involucionar y explorar los orígenes de su personaje.

El marginal no es el único proyecto que lo tiene como protagonista en 2018. Uno de ellos, además, lo hizo volver a Uruguay a trabajar: Porno para principiantes. Dirigida por Carlos Ameglio, esta película lo tendrá con un nuevo cambio de look y la compañía del argentino Martín Piroyansky. Antes de estos estrenos, Furtado volverá a Uruguay para participar de la cuarta edición de Move, un evento de Movistar que presenta nuevas tendencias en tecnologías y que lo tendrá como orador. El acontecimiento será en el salón Los Robles del Parque Tecnológico del LATU e irá del viernes 16 de marzo al domingo 18.

¿Cómo fue retomar un personaje al que ya le había encontrado la vuelta, pero que ahora tiene que retroceder en su evolución?

Nunca me había pasado, porque generalmente cuando preparo un personaje y me pongo a investigar lo hago en internet, en libros o con experiencia ajenas. En este caso me puse a mirar mucho la primera temporada, a mi primer Diosito. Tenía que contarlo de nuevo de la misma forma, tenía que retomar su expresividad, pero con otra historia. Acá todavía mi personaje no se convirtió en el que todos conocen. Hay cosas que se mantienen, características de su personalidad y su psicología y hay otras que no, que las va ganando con los años dentro de la cárcel. La segunda temporada se ubica tres años antes. Este Diosito es más inocente, menos cínico, no tan peligroso como en la primera temporada.

¿Cómo fue volver a rodar en la cárcel, un lugar que significó para muchos un antes y un después en sus carreras?

Sin dudas que para mí fue un antes y un después. Es raro decirlo así, pero la cárcel es como nuestra segunda casa. Acá estamos durante muchos meses, diez horas por día. Estar otra vez todos juntos, con el equipo técnico que se mantiene y casi el mismo elenco, es tremendo. Reencontrarnos para hacer una segunda temporada de algo que nos gustó tanto –y también a la gente– esta buenísimo. A todos los que hicimos El marginal nos encantó y realmente estamos muy conformes y disfrutamos mucho hacerla.

¿Este rodaje es más intenso o están más relajados por ya conocer el espíritu de la serie?

No estoy tan relajado porque hay cosas nuevas que me sorprenden como actor, por lo tanto también al personaje. La temporada tiene más acción, es mucho más picante. Son ocho capítulos, es más corta y mucho más intensa. No sé qué tanto te puedo contar, pero tiene un par de condimentos que de repente no tenía la primera. Ingresan más personajes femeninos que cuentan historias oscuras. La serie creció mucho y se tocan temas que hoy en la sociedad son muy delicados.

Diosito es un personaje bastante exagerado. ¿Le preocupó alguna vez caer en la sobreactuación, ir tan al límite y pasarse?

Un poco sí. Supongo que es el mismo miedo que tiene el tipo que camina por una cuerda floja, que con cualquier movimiento de más cae al vacío. Pero también es una apuesta, si yo quedaba a mitad de camino todo lo que me pasó después no habría sucedido y no estaría grabando esta segunda temporada. Fue a todo o nada. Sentía vértigo pero no miedo, estaba entusiasmado y mis compañeros me apoyaban, sobre todo Juan Minujín y Claudio Rissi. Sin su solidaridad no podría haber hecho este personaje, porque ellos me dejaron el lugar para hacer todo lo que hice.

¿Netflix fue la gran llave del éxito de El marginal?

Sí, porque si bien en TV Pública lo vio mucha gente, con Netflix llegó a muchísimos países. Ahora lo pasan por Universal Channel y lo puede ver hasta la gente que no tiene Netflix, como mi abuelo que me vio por primera vez hace poquito. Netflix fue lo que nos dio el impulso final.

Hablando de eso, ¿cómo es su relación con la plataforma? ¿Mira series allí?

No miro muchas series. Me gustan, pero no miro tanto. Soy más de estar con la gente, de escuchar sus historias. Si tengo un tiempo libre, por ejemplo, no te miro un partido de básquet. Voy y me pongo a jugar al básquet en la plaza. Las cosas que me gustan las trato de practicar. Sé que las cosas también se aprenden mirando, pero para eso voy al teatro. Voy mucho y de ahí me alimento. Pero series vi un par. Pero ni siquiera son las que mira todo el mundo, o de las que todo el mundo está hablando. Siempre me quedo afuera de las conversaciones.

¿Vio los Oscar?

No los vi. Me enteré de que duró cuatro horas, así que tampoco creo que los mire el año que viene (risas).

¿Vio algunas de las nominadas?

No sé ni cuáles son.

Está en Argentina desde hace tiempo, ¿Qué le queda hoy de Uruguay?

Mi gente. Extraño mucho La Teja, acá vivo a otro ritmo. Y la rambla, que acá tenemos algo parecido pero nada que ver. Me gusta volver a Uruguay a descansar, a bajar un cambio y a estar con mi familia.

César Troncoso fue uno de sus profesores de actuación ¿Siguen en contacto?

Hace un montón que no hablo con César, pero lo tengo en Facebook. Mientras estudiaba teatro hacía un taller de actuación frente a cámara con él, porque todos me decían lo importante que era para formarse en paralelo. Y es verdad, porque si bien la actuación es actuación, hay un código que tiene que cambiar si uno trabaja para una cámara o en el teatro. La experiencia con César fue buenísima. Imaginate que cuando él fue mi profesor estaba más que consagrado como actor y hacía muchísimas películas que yo veía.

¿Tiene lugar el teatro hoy en su carrera?

Cuando terminemos de grabar El marginal queremos hacer una obra con Claudio Rissi. La queremos estrenar en la segunda mitad del año. Hace mucho tiempo queremos hacer teatro juntos y ahora encontramos el texto, que es lo más difícil.

¿Cómo fue el rodaje de Porno para principiantes?

Era la primera vez que volvía a Uruguay a trabajar desde que me instalé en Argentina. Hace seis años que voy de visita pero nunca estuve tanto tiempo. El guion esta buenísimo. Lo leí y dije: "lo quiero hacer sí o sí". Era bastante complicado porque estaba filmando Perdida en paralelo y tuve que arreglar muchas fechas. Es una comedia muy divertida. Martín (Piroyansky) es un capo, Cali (Carlos Ameglio) es un gran director que sabe trabajar muy bien con los actores. Entre los tres le buscamos la vuelta y le pusimos nuestra impronta a las ideas que teníamos desde antes. Eso enriqueció mucho la historia que teníamos escrita. Tengo intriga de saber cómo quedó. Es una comedia y no es un género que se haga mucho en Uruguay, así que desde ese lugar es algo interesante.

¿Cuánto hay de suerte y cuánto de trabajo en esta carrera?

La suerte anda dando vueltas, pero tenés que estar preparado. Podés tener suerte de que te llamen para un casting importante, pero sin trabajo no te va a ir bien. Uno tiene que estar al pie del cañón y ahí no hay suerte que valga. Hay que estudiar, laburar la actuación y estar moviendo energías que hagan posibles las cosas. La suerte te toca una vez o dos, después hay que trabajar tu camino por tu cuenta.

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