Temas > COLUMNA NATALIA TRENCHI

¿Educamos igual a nenas y varones?

La mayoría de las veces los padres no son conscientes de que brindan una crianza sexista

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27 de noviembre de 2017 a las 05:00

Deberían ser educados por igual, pero a su vez, adecuándose a cada realidad. Es decir, en realidad uno no educa de la misma forma a todos sus hijos. Lo importante es lograr ver en los hijos diferentes personas, pero independientemente de su sexo y de su género.

Cada hijo necesita ser educado y acompañado de diferente manera, pero no por el simple hecho de ser mujer o varón.

Es importante aclarar que cuando se habla de sexo, es el sexo biológico, mientras que cuando se refieren al género, es una construcción cultural. Como toda construcción de la sociedad, suele ser cambiante, varía, se transforma y está viva. Esto tiene un gran peso en la educación.

Lamentablemente, la mayoría de las veces los padres no son conscientes de que brindan una educación sexista. Uno recibe el mandato cultural y adopta dicha postura que adquirió desde siempre, sin criticarlo. De esta forma, se generan –y perduran en el tiempo– situaciones que son muy empobrecedoras para los más pequeños de la sociedad.

¿Cuáles son esos errores comunes que cometen madres y padres?

Afortunadamente en los últimos años muchas cosas cambiaron. Sin embargo, un tiempo atrás había familias que a las hijas mujeres no les permitían estudiar, porque el rol era quedarse a cuidar a sus padres. Otros criaban a sus hijas mujeres para que fueran buenas esposas y madres, esos debían ser sus objetivos de vida. Entretanto, al hombre se le asignaba el rol puramente proveedor, protector de la familia, punto y aparte.

Si bien se logró un gran avance, esos estereotipos siguen vigentes hoy, no de una manera tan escandalosa como hace 50 o 60 años, pero continúan.

Por ejemplo, si alguien va a una juguetería y pide regalo para una niña de 5 años, probablemente le van a ofrecer ollitas o muñecas vestidas de rosado. Por el contrario, si pide un obsequio para un varón quizá le ofrezcan un microscopio. Esto es un mandato social muy poderoso que se observa en algo tan simple como un regalo.

Todavía hoy se escuchan madres y padres, abuelos y abuelas decirle a un varón: "Qué feo eso, es de nena" o "no llores, los varones no lloran".

Es importante ser conscientes de que los hijos no solo escuchan, sino que miran e imitan a los progenitores. Es mucho más fuerte para ellos lo que observan que lo que se les dice. Los niños aprenden en gran medida por imitación, por ello, es bueno revisar las acciones de los padres para ver si aportan o no a una educación igualitaria.

¿Cómo se puede apuntar a una mejor educación?

En uno de los aspectos que se puede trabajar es en las tareas de la casa. No solo tienen que estar repartidas de manera equitativa, sino que no tiene por qué ser la madre la que cocina y el padre el que cambia la bombita de luz.

Es fundamental que esto pueda hacerse naturalmente; y que se le permita a cada uno ser lo que cada uno quiera ser, sin limitaciones de género. Incluso más, con respecto a la educación, tendríamos que lograr ser ciegos al sexo biológico. Cada uno es una persona, independientemente de que sea hombre o mujer.

Si se quiere que las nuevas generaciones sean más libres es necesario tener que enseñárselo desde chiquitos.

Un consejo, la próxima vez que vayan a una juguetería digan: "Tengo que comprar un regalito para una 'personita' de 5 años". A ver qué les ofrecen.

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