Temas > COLUMNA NATALIA TRENCHI

¿Está mal enojarse con los hijos?

Hay que no demostrar la molestia cuando tienen un mal comportamiento, pero nunca hay que aplicar violencia

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02 de octubre de 2017 a las 05:00

Durante la crianza de los hijos es inevitable enojarse en ciertos momentos por un mal comportamiento. Molestarse es normal y los padres deben estar preparados para que suceda. Todas las emociones son válidas y no hay que temerles, pero es necesario aprender a manifestarlas de manera saludable. Así como es normal sentir enojo a veces con nuestros hijos, no es normal ni sano gritarles, amenazarlos o agredirlos de cualquier manera.

Por lo general, lo que más enoja es la desobediencia. Cuando un adulto no consigue que su hijo le haga caso a veces se siente burlado y eso lo enoja fácilmente. Si a esto se le suma que suceda en lugares públicos o con testigos incómodos, la rabia puede intensificarse.

Por otro lado, hay situaciones de riesgo que llevan a estar más cerca del enojo. Por ejemplo, cuando los adultos están cansados, con sueño, estresados o preocupados. Esas son situaciones en las cuales pequeños estímulos pueden desencadenar fuertes emociones.

¿Cómo reaccionar ante el enojo sin llegar a la violencia?

Siempre hay que evitar la violencia, no solamente física, sino también verbal o psicológica.

Lo ideal es que todos padres alcancen la madurez de ser razonablemente dueños de sí mismos. Eso significa que cuando surja el enojo, éste no los domine. Uno tiene que ser capaz de ver la situación con cierta perspectiva. Si el enojo se hace consciente, se toma contacto con él y se puede controlar. Pensarlo es la manera de evitar que la molestia domina al adulto y lo lleve a actuar impulsivamente.

Cuando una persona se enoja, suele decir cosas de las que después se arrepiente. Algunos padres se disculpan, o culpan al hijo de haber provocado ese desastre. Pero ni las disculpas ni los abrazos o regalos posteriores sirven para borrar las huellas emocionales que quedan en un niño cuando es víctima de violencia.

Si las madres y los padres saben manejar el enojo es una excelente manera de enseñarles a los niños a controlarlo ellos. Una de las cosas que hay que enseñarles es que nada ni nadie puede provocar enojo a alguien si no lo permiten.

Hay situaciones que merecen el enojo de los padres y está muy bien hacérselos saber. Es una manera de que aprendan que lo que ellos hacen trae consecuencias en las otras personas. Está bien que los gestos acompañen el mensaje: una cara seria, el ceño fruncido, con voz firme y segura. Sin embargo, se deben evitar los gritos y los ademanes violentos, ya que el objetivo no es asustarlos ni amedrentarlos, sino que empiecen a convivir mejor.

Es necesario que las personas se enojen y se expresen, porque si no lo hacen se deriva a otra cosa. Hay que permitirse reconocer y dar lugar al enojo, como a todas las demás emociones, luego debemos "surfearlas" con madurez, educación e inteligencia.

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