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¿Por qué es importante crear un Ministerio del Futuro?

La ex ministra del futuro de Suecia cuenta por qué los países deberían incluir esta secretaría como un ámbito clave de gobierno

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11 de septiembre de 2018 a las 08:44

Si hay algo que sobra en el mundo son los datos. De hecho, hay millones y millones de datos que son susceptibles de ser analizados con sistemas basados en inteligencia artificial. Según el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (Intal), que pertenece al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), si los países considerasen el big data, podrían mejorar el perfil productivo, ya que con él es posible predecir negociaciones comerciales, precios de commodities y automatizar tareas.

También permite avanzar en la agricultura de precisión, optimizar el consumo energético, acelerar la marcha de los expedientes judiciales y analizar mejor la macroeconomía, por mencionar solo algunos ejemplos. Además, la inteligencia artificial tiene el potencial para ser no solo una alternativa en la productividad sino un factor de producción totalmente nuevo.

Sin embargo, esta idea todavía está en pañales en América Latina. Por eso, los expertos indican que se necesita que la alta gerencia pública sepa de inteligencia artificial, porque esta habilidad permite trabajar mejor cualquier aspecto, desde la justicia hasta la salud, desde las obras públicas hasta el comercio exterior.

Según un informe de Intal, el 39% de los empleos de la región están en riesgo de ser automatizados. Pero surgirán nuevos empleos para los cuales las personas y los gobiernos deben estar preparados.

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Por lo pronto, y mientras 21 países de otros continentes ya tienen planes locales en inteligencia artificial a nivel gubernamental, como Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China, Corea del Sur, Francia, India, Emiratos Árabes Unidos, Malasia, Japón y Singapur, en América Latina aún no hay planes concretos, aunque México manifestó que está trabajando en ello.

Expansión dialogó con Kristina Persson, que se desempeñó como la primera ministra del Futuro del gobierno de Suecia entre 2014 y 2016, y actualmente, con 73 años, es directora de Mission: The Future, un proyecto público para fomentar ideas que afronten los desafíos del futuro.

¿Por qué es importante un Ministerio del Futuro?
Porque mientras que los ministerios se abocan a resolver cuestiones vinculadas al corto y mediano plazo, esta dependencia se enfoca en el largo plazo.  

Cuando trabaja pensando en tantos años para delante, ¿sobre qué bases se asientan las ideas?
Básicamente imaginamos cómo será el impacto de distintas tecnologías, entre las cuales destacamos la inteligencia artificial por disruptiva. Y al analizarla nos basamos en cinco aspectos fundamentales, vinculándola, por supuesto, con la política, y éstos son: conocimiento, transformación, gobernabilidad, cooperación y valores. A medida que el conocimiento siga avanzando y que todos tengan acceso a él, es esencial que los países sigan evolucionando; incluso es una condición para la supervivencia de la raza humana. Segundo, estamos viviendo en un momento de gran transformación de la sociedad y de la economía por el calentamiento global y el desarrollo tecnológico que es tan rápido y disruptivo. Frente a esto, es clave ver cómo se gobierna en este contexto. Y ahí hay que trabajar para desarrollar la habilidad de que haya cooperación entre países y regiones y también sumar al sector público y académico. Todo esto, sustentado por altos valores morales y éticos. 

¿Esos valores están relacionados con el uso de la inteligencia artificial? 
Sí, porque depende de por quién y de cómo se implemente para que la inteligencia artificial pueda ser una bendición o una maldición para el futuro. Las nuevas tecnologías sirven para erradicar el hambre, las enfermedades y la pobreza en todo el mundo y también combatir los problemas de la Tierra. Pero si se usa con fines inadecuados puede llevar al fin de la civilización. El desarrollo de la inteligencia artificial es tan rápido que muchos piensan que en el futuro podrá desarrollar cualquier tarea cognitiva tal como lo hacemos los humanos y no solo para componer música o jugar al ajedrez. Ha llegado el momento para que los gobiernos actúen, ya que el desarrollo tecnológico puede llevar al desarrollo económico solo si el sector público es competente. La inteligencia artificial nos puede dar soluciones y beneficios tanto para el planeta como para la humanidad, pero también puede generar más brechas económicas e injusticias. Somos nosotros, los ciudadanos y los gobiernos, los que decidimos, porque el futuro de cómo vamos a utilizarla está en nuestras manos.  

Las nuevas tecnologías sirven para erradicar el hambre, las enfermedades y la pobreza en todo el mundo y también combatir los problemas de la Tierra. Pero si se usa con fines inadecuados puede llevar al fin de la civilización.

¿La inteligencia artificial será una bendición o una maldición? 
Es imposible de predecir. Creo que tenemos altas chances de que sea una bendición, pero para eso hay que vencer ciertas dificultades, por ejemplo, la injusticia. Las brechas económicas son cada vez más amplias, y es peligroso que haya poca gente con mucho poder. Por eso hay que trabajar para ser más inclusivos.  

¿Por qué los gobiernos no son exitosos en superar los desafíos de la inteligencia artificial? 
Primero, por la complejidad y velocidad del cambio. La política debe ser proactiva, pero está siendo reactiva y con una visión cortoplacista. Las oficinas gubernamentales tradicionales están estructuradas en silos verticales y eso no permite actuar en tiempo real. En segundo lugar, la sociedad debería interesarse más en la inteligencia artificial para que no quede en el poder de unos pocos. Esta barrera intelectual quiso ser superada por Suecia y por eso me nombraron como ministra del Futuro.  

Según un informe de Intal, el 39% de los empleos de la región están en riesgo de ser automatizados. Pero surgirán nuevos empleos para los cuales las personas y los gobiernos deben estar preparados.

¿Cómo se preparó para ejercer su rol?
Me enfoqué en los temas de largo plazo. Me preparé mucho y me reuní con tres grupos: uno del mundo académico, otro de empresarios y uno tercero integrado por la sociedad civil y otros políticos. Así es como avanzamos analizando temas claves, como el futuro del trabajo, la transformación verde y la gobernanza global.  

¿Y a qué conclusión llegaron respecto del futuro del trabajo?
Que debemos invertir en conocimiento en todos los niveles de educación, también en innovación. La educación permanente es fundamental para superar los cambios estructurales que se están sucediendo para afrontar el avance de inteligencia artificial en el mundo laboral. En concreto, en Suecia estamos invirtiendo en desarrollar las habilidades de los ciudadanos para los empleos de futuro. Los nuevos trabajos se van a desarrollar con el apoyo del sector público. La interfaz entre máquina y hombre va a crear más valor en las industrias incluyendo la administración pública. Para aprovechar este potencial inmenso de las nuevas tecnologías vamos a necesitar inversiones públicas y privadas así como un nuevo liderazgo. Por otra parte, el emprendedurismo es crucial para generar nuevos modelos de negocio.

¿Esta conclusión puede extrapolarse a otros países?
Sí, aplica a todos los países. Si quieren ser competitivos en el mercado laboral, los ciudadanos tienen que aprender sobre las nuevas tecnologías. Nada se produce gratis. También tenemos que ajustar las organizaciones, los impuestos, el seguro de bienestar y muchas cosas más para poder adecuar las reglas, leyes y normas vigentes respecto del trabajo, porque el contexto ha cambiado.

¿Cuándo cree usted que en América latina habrá ministros del Futuro?
No puedo dar una fecha estimada, pero algunos países ya lo tienen en la figura del ministro de Modernización. En realidad, no importa el nombre del cargo sino las funciones que tiene que llevar adelante.

Fuente: Expansión - RIPE

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