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¿Por qué la presidenta de Santander sale a decir que es feminista?

Una de las ejecutivas más influyentes del mundo subraya la necesidad de mayor flexibilidad en el entorno laboral

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22 de agosto de 2018 a las 14:02

La presidenta de Santander, Ana Botín, explicó en una carta publicada en Linkedin por qué hoy dice, "de forma instintiva", ser feminista.

"Si me hubieran hecho esa pregunta hace 10 años, probablemente habría contestado que no",reconoció., Sostuvo que, contrario a lo que se especula, no atravesó en estos años "ningún proceso de conversión".

Así como Botín piensa que la "defensa de una misma" es, en el fondo, una defensa a todas las mujeres, considera que decir las cosas públicamente -como reconocerse feminista- de forma solidaria con otras mujeres, es una forma de empujar el cambio. "Soy consciente de estar en una posición privilegiada para hacerlo. Así que, cuando hablo, no lo hago por mi misma. Lo hago, justo con la gran mayoría de los hombres que nos apoyan, por todas las mujeres. Por eso mi feminismo es ahora público. Y quizás el tuyo también debería serlo", remató.

Botín asegura en su carta haber visto, en sus muchos años de ejecutiva, suficiente como para saber que, "en general, las mujeres no reciben un trato justo".

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Según Botín, la respuesta adecuada no está en el establecimiento de cuotas con el que se equipara al feminismo. Esto, dijo, "puede ser injusto tanto para hombres como para las mujeres".

Aseguró que, de las diferencias entre hombres y mujeres, lo más significativo es que estas últimas están expuestas a experiencias y expectativas "muy diferentes" a lo largo de la vida. Considera que las mujeres tienen las capacidades intrínsecas de avanzar por méritos propios.

"En mi caso, opté por hablar claro y trabajar más que mis jefes", señaló.

Botín dijo estar de acuerdo con el tipo de feminismo liderado por Sheryl Sandberg, la directora operativa de Facebook. Se trata de un feminismo "autosuficiente" que defiende que las mujeres pueden ascender profesionalmente si trabajan más, si hablan claro y a la vez presionan para conseguir condiciones de trabajo más flexibles. "Condiciones que nos permitan compaginar nuestra profesión y nuestra vida personal", dijo.

Este feminismo "no requiere una organización colectiva y, muchos menos, necesita la etiqueta pública de "feminista". Por esa misma razón no es estrictamente político". Dijo que, por esta razón, a profesionales como ella puede resultarles atractivo.

Sin embargo, concluye que "estos esfuerzos individuales no serían suficientes para lograr el cambio" necesario. "Con los años estoy más convencida de que no son suficientes los cambios de actitud de las mujeres, se necesitan medidas proactivas". Mencionó que en un estudio de McKinsey se demostró que cuando se abre una nueva posición en la empresa, muchos hombres que se postulan cumplen solo con el 50-60% de los requisitos del puesto, mientras que las mujeres se presentan cualificadas en un 100 o 120% en la mayoría de los casos.

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Piensa hoy, al igual que hace diez años, que se necesita de cambios estructurales en la organización del trabajo para aspirar a un entorno laboral más justo.

"He constatado esa necesidad de asertividad personal y de cambio estructural en todas las empresas en las que he trabajado", escribió. En un discurso que dio a una sala llena de hombres en 2008, Botín habló y reflejó con datos cómo el tener una proporción más alta de mujeres en puestos directivos era, además de justo, bueno para el negocio. "Ya en 2008 existían estudios que mostraban que, en los grupos de trabajo con una sana mezcla de mujeres y hombres, había mejor comunicación, estaban más abiertos a nuevas ideas y la confianza entre los miembros del grupo era mayor. Y el resultado era más eficiencia, mejor rendimiento. Todos ganamos".

La respuesta, más que "incentivar a usar los codos", según Botín, es asegurar que tanto las personas que hablan más claro como "aquellas que saben escuchar de verdad, ya sean hombres o mujeres, puedan contribuir".

Otro de los desafíos, para la ejecutiva, es el trabajo doméstico, que es "el segundo turno de la mujer", superado entre 13 y 25 horas más de lo que le dedican los hombres en Europa.

"Para que cada vez más hombres puedan compartir la responsabilidad doméstica, necesitamos políticas públicas que permitan mayor flexibilidad en el entorno laboral. Es muy difícil para las mujeres negociar estos acuerdos de forma individual. El impulso para lograr la igualdad es también un impulso para conseguir un mayor equilibrio entre la vida laboral y personal para todos, hombres y mujeres".

Si hace diez años Botín ya era adepta a un feminismo que iba más allá de aquel de la autosuficiencia propuesto por Sandberg, entonces, ¿qué cambió para que hoy se considere públicamente feminista?

Según explica en la carta, las redes sociales modificaron completamente el debate de la mujer. Menciona el movimiento viral #Metoo en respuesta a las acusaciones sobre Harvey Winstein como el último ejemplo para enfocar el debate y promover el cambio.

Botín explicó que Sandberg, luego de las revelaciones sobre Weinstein, también fue más allá de su feminismo autosuficiente. Dijo lo siguiente: “No se trata solo de él. Ni de los otros hombres que también lo hacen. Se trata de todas las personas a su alrededor que lo saben y que no hacen nada”. Así que sí, son admirables las mujeres autosuficientes, son significativos los cambios que algunos hemos puesto en marcha en nuestro entorno, pero es necesario hacer aún más para cambiar los cimientos de la sociedad; y hacerlo de forma colectiva."

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