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La muerte de John McCain ha llevado a una gran atención mediática

Como pocas veces se ve, el fallecimiento del político estadounidense generó un gran revuelo

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29 de agosto de 2018 a las 18:51

La muerte de John McCain ha generado una atención mediática que en su país no se veía desde la muerte del expresidente Gerald Ford en 2006. Ni siquiera cuando muere una estrella del deporte o del mundo del espectáculo el periodismo estadounidense le dedica un día tras otro, desde el deceso hasta el entierro, a un personaje de gran arraigo popular. Por más que lo intentó dos veces, en 2000 y 2008, McCain nunca llegó a la presidencia. Entonces, ¿cómo es que un senador recibe al momento de su muerte tantos días seguidos de portadas y de programas radiales y televisivos?

Hay varias razones: por la integridad que caracterizó al personaje, lo cual ha llevado a que las loas fúnebres vengan de todos los partidos políticos; por el hecho de que fue candidato a la presidencia con mucho arrastre popular (en setiembre de 2008 llegó a tener cuatro puntos de ventaja sobre Barack Obama, a la postre ganador); porque estuvo en el senado desde 1987 y podría haber seguido siendo reelecto si la muerte no hubiera intervenido; y sobre todo, porque fue un político muy admirado por el periodismo por la no tan simple razón de que siempre trató a los periodistas con respeto, deferencia y amplitud de criterio para conceder una entrevista siempre que se lo solicitaran. Cuenta un periodista que una noche, después de varios actos políticos en distintas partes durante la agotadora campaña presidencial de 2008, le preguntó a McCain si podía darle cinco minutos de su tiempo para responder unas preguntas.

El senador no dudó en concederle el tiempo solicitado, incluso sabiendo que quien lo iba a entrevistar había sido crítico de él. McCain fue un político de estirpe, de los que están en vías de extinción. Su amplia y generosa visión respecto a la importancia del periodismo en una sociedad democrática estuvo en las antípodas de algunos figurones del socialismo del siglo XXI, Rafael Correa y Nicolás Maduro, los más notorios, enemigos de todo lo que represente disidencia y diferencias de pensamiento. John McCain estuvo siempre abierto al diálogo con el periodismo, incluso el opositor, porque saber oír la opinión del otro, así sea esta crítica, es parte esencial de una sociedad libre y demócrata. 

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