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Cómo era la enfermedad que padecía Robin Williams

La autopsia descubrió que el actor padecía la demencia de cuerpos de Lewy

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05 de noviembre de 2015 a las 05:00

Suele comenzar con problemas para dormir. Luego vienen las alucinaciones, los delirios y la dificultad para reconocer rostros familiares. A veces hay mareos y problemas de equilibrio.

De forma lenta pero constante, el paciente comienza a perder la cabeza. Su capacidad de atención se reduce, su capacidad para resolver problemas se disuelve. La paranoia, la depresión y la ansiedad pueden terminar de destruir a un cerebro ya frágil.

Esa es la demencia de cuerpos de Lewy (DCL), una enfermedad debilitante y con frecuencia mortal. Entre sus víctimas estuvo el actor y comediante Robin Williams, según su viuda, y fue esta enfermedad la que lo llevó a suicidarse el año pasado.

Aunque se especulaba que Williams se había suicidado a causa de la depresión, su autopsia reveló cantidades anormales de proteínas en el cerebro del actor, un signo claro de la DCL.

A Williams se le había diagnosticado el mal de Parkinson en el período anterior a su muerte, pero el diagnóstico no explicaba su completo rango de síntomas: ataques de ansiedad, alucinaciones extrañas y la sensación de que estaba enloqueciendo. Como otros pacientes con DCL, Williams sabía que algo andaba mal, aunque no supiera qué. Y eso es parte de lo que hace que la enfermedad sea tan difícil de soportar.

Estos síntomas son causados por los grupos de proteínas llamados cuerpos de Lewy, como los que se encontraron en el cerebro de Williams. Aunque los neurólogos saben de ellos desde hace más de un siglo, en gran medida sigue siendo un misterio. Dichos cuerpos están hechos en su mayoría de una proteína llamada alfa-sicluneína, que se acumula al final de las neuronas, donde se realiza la sinapsis, la conexión que transmite señales entre neuronas.

El rol de la alfa-sinucleína en el cerebro es confuso, pero en circunstancias normales su presencia es algo positivo y trae problemas cuando se acumula en los cuerpos de Lewy, algo que no tiene tratamiento.

A su vez, los doctores no suelen determinar la presencia de los cuerpos de Lewy hasta que el paciente muere y el cerebro puede ser examinado. Por eso suele ser diagnosticada como Parkinson, enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia.

Mientras los doctores sufren para diagnosticarla, los cuerpos de Lewy destruyen lentamente el cerebro del paciente. Cuando un área del cerebro se apaga, surge el síntoma correspondiente, relacionado con el movimiento, el lenguaje o la memoria según de qué lugar se trate. Los cuerpos de Lewy también son responsables del mal de Parkinson, aunque esta enfermedad puede padecerse al mismo tiempo.

El error en el diagnóstico también puede hacer que la DCL sea más difícil de sobrellevar. En primer lugar, los medicamentos prescriptos para el Alzheimer y el Parkinson pueden no tener efecto con los síntomas de la DCL o incluso exacerbarlos. Y luego está la incertidumbre de saber que hay algo mal pero no poder nombrarlo.

Los pacientes con DCL suelen morir en un plazo de cinco a siete años luego del comienzo de los síntomas, aunque pueden vivir tanto como dos décadas o deteriorarse en tan poco tiempo como dos años.
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