24 de mayo de 2011 23:06 hs

Las llamadas “Latas” fueron una solución transitoria que tomó el Ministerio del Interior en junio del año 2002, cuando estaba al mando de la cartera Guillermo Stirling, bajo la presidencia de Jorge Batlle, para paliar el hacinamiento del complejo carcelario del Penal de Libertad luego de un gran motín iniciado por el Rambo.

Se construyeron en unos containers donados por la empresa de carga Maersk, que inicialmente sirvieron a su cometido, pero que con el correr del tiempo se convirtieron en obsoletos. Medían 12 metros de largo por dos metros y medio de ancho. En cada uno entraban 16 reclusos, pero actualmente esa cifra se superaba con frecuencia. Los contenedores estaban divididos en dos, y cada parte tenía un baño con ducha, water y pileta.

El director de Cárceles de entonces, Enrique Navas, declaraba a El Observador: “No tienen iluminación, ni luz natural, lo cual contradice las reglas mínimas de Naciones Unidas”. En marzo de 2009, el presidente Tabaré Vázquez ordenó desagotar el penal, ante la visita del relator de ONU, Manfred Nowak.

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Durante la administración de Daisy Tourné se reconstruyeron casi 700 plazas del antiguo Penal, y comenzaron las obras del nuevo módulo que se inauguró este martes, con 310 nuevas plazas para los reclusos. El director del Instituto Nacional de Rehabilitación (ex Cárceles), Alcides Caballero, dijo que los reclusos trasladados que estaban en ese lugar fueron 458.

Según testimonios de ex reclusos la vida en “Las Latas” tenía extremos de temperaturas calurosas en verano y frías en invierno. Muchas de las mesas y sillas de metal fueron cortados y esos pedazos utilizados como armas de filo.

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