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Cuando la vida pesa

Asociación de obesos pedirá al gobierno una cuota de trabajo en el Estado

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05 de octubre de 2013 a las 21:10

“Algo que me encantaría hacer y no puedo es andar en bicicleta”, cuenta con los ojos encapotados Miriam Macías. Tiene 57 años y carga con más de 160 kilos. Hace menos de un mes sufrió un infarto por lo que su movilidad es más que reducida. De la cama al living y del living a la cama. “Cuando me vio el doctor me dijo que tenía un infarto agudo de miocardio y como no entro en la silla de ruedas me fui caminando”, relata con angustia la maestra de sexto año de la escuela 183 de Lagomar.

Según explica a El Observador el disparador para llegar a como está fueron los embarazos, en los que engordó alrededor de 40 kilos.

La situación de Miriam la padecen muchos uruguayos. Según las últimas encuestas una de dos personas tiene algún índice de sobrepeso, una de cinco es obesa y el 66% de la población es sedentaria.

“Vivimos en un ambiente obesógeno, donde estamos consumiendo permanentemente alimentos ricos en calorías, que para el cerebro son como una bomba molotov, y además el uruguayo no hace ejercicio, en los jóvenes de 18 a 35 años es tremendo”, explica el grado 5 en Endocrinología y Metabolismo del Hospital de Clínicas, Raúl Pisabarro. “Una cosa es mirar la gente corriendo en la rambla y otra muy distinta es ver el país en su totalidad”, agrega.

Macías cuenta que nunca pensó que iba a llegar a los 197 kilos. “No te das cuenta. Vas minimizando la cosa. Y esto me quedó chico y me compro uno más grande. Hasta que haces un clic”, afirma.

La obesidad le trajo diabetes tipo 2 y problemas con las rodillas. Según explica Pisabarro, en personas obesas la diabetes aumenta en forma directa unas cinco o seis veces, también la hipertensión, el colesterol y el riesgo cardiovascular.

Además trae consigo el dolor de espalda, artrosis de rodilla y cadera, varices, riesgos de apneas de sueño y una lista infinita de enfermedades, muchas de ellas graves, como el cáncer cuya probabilidad aumenta en 30%.

Tratamientos

Dependiendo del grado de obesidad, que la persona tenga, existen diversos tratamientos. En los primeros niveles de la enfermedad los médicos recomiendan hacer aquellos llamados “médico nutricionales”, que consisten en cambiar la alimentación por una dieta saludable combinada con ejercicio, y muchas veces también acompañadas de medicación. El Orlistat es uno de los únicos fármacos que hay en Uruguay, ya que muchos fueron retirados del mercado por los efectos colaterales que presentan.

Según Héctor Geninazzi, cirujano de la Clínica de Obesidad y Cirugía Bariátrica, en este tipo de tratamientos el éxito es parcial, porque si bien el paciente adelgaza recupera rápidamente el peso. El paso siguiente a intentar bajar de peso haciendo varias dietas sin lograrlo, es el quirófano. “Es una solución final que hay que tratar de evitar”, explica Pisabarro.

Dentro de las cirugías están las restrictivas, utilizadas para reducir el tamaño del estómago, y las disabsortivas, que conectan una parte del estómago con el intestino para que el alimento entre en contacto con los jugos digestivos más tarde, de manera de absorber la menor cantidad de calorías.

También existen algunos que combinan ambas técnicas que son mixtos, como el by pass gástrico en donde se toma una pequeña parte del estómago (reducción) con el intestino delgado, y a los dos metros recién comienza el contacto del alimento con los jugos digestivos (absorción).

Otra cirugía utilizada comúnmente es la gastrectomía vertical en manga o manga gástrica, en donde se extirpa una parte del estómago, quedando este como un tubo gástrico fino de una capacidad de unos 100 cc, y de esta forma se elimina la hormona grelina que estimula el apetito. El paciente no solo tiene menor espacio sino que no siente deseo.

La comúnmente conocida como banda gástrica, que consiste en la introducción de un anillo, que es utilizada también para reducir el tamaño se usa cada vez menos dado a que se introduce un objeto extraño que puede migrar o desplazarse.

“Los pacientes son conscientes de que son cirugías riesgosas, pero los (riesgos) de la enfermedad son aun mayores a largo plazo”, indica Geninazzi. Uno de los riesgos que se corre con las operaciones disabsortivas es que existen algunos nutrientes que el cuerpo sí necesita absorber, y el “remedio” se puede transformar en enfermedad y provocar desnutrición.

Todas las operaciones se hacen por laparoscopía porque el riesgo es menor. “Si el paciente cree que es magia, viene se achica el estómago y se va, seguramente va a fracasar”, aclara Geninazzi.

Una técnica muy utilizada actualmente, que no llega a ser una operación es el balón intragástrico, que consiste en la introducción por endoscopía de una especie de globo de 750 centímetros cúbicos que se infla en el estómago cuya función también es ocupar lugar y reducir capacidad. Se mantiene durante seis meses y una vez que el paciente adelgazó se lo retira.

Solo para unos pocos

El problema, según Gordos Organizados, es que estos tratamientos no están incluidos dentro de las prestaciones de salud obligatorias y gratuitas. Por lo tanto, muchos de los pacientes no tienen otra solución que recurrir a clínicas particulares o realizárselo en la propia mutualista pagando un costo elevado, siempre y cuando se lo permitan.

Según indica Geninazzi, dependiendo la técnica, el paciente llega a pagar de US$ 10 mil a US$ 15 mil. Muchos enfermos han realizado colectas de dinero públicas para poder costearse los gastos.

Se han dado casos en los que se realiza una operación en Salud Pública, pero son los menos. “ASSE tiene en los centros de atención primaria equipos de trabajo de atención integral de los tres factores de riesgo más frecuentes que son obesidad, hipertensión y diabetes, pero no hay un equipo específico para tratar la obesidad”, dice a El Observador la gerente de ASSE Alicia Ferreira.

Hasta hace un tiempo había un equipo de médicos en el hospital Artigas de Carmelo, Colonia, que atendía estas situaciones, pero ya no está funcionando, indica Ferreira.

Por otro lado, en el hospital Maciel existe un equipo multidisciplinario de la Facultad de Medicina, que es una de las líneas de trabajo de la Cátedra de Cirugía, pero no es abierto a todo el público, ni es una prestación de ASSE.

Luis Cherro, representante de Gordos Organizados señala que “la gente piensa que los gordos quieren estar así y comen todo el día. Y eso no es verdad. Nosotros luchamos con una enfermedad. No nos podemos cortar las uñas de los pies, no nos podemos bañar bien, atar los cordones, nos agitamos al caminar 10 pasos”, lamenta. Según explica Cherro, imitando la iniciativa de Mundo Afro, pedirán al gobierno una cuota de puestos de trabajo en el Estado. “Somos un porcentaje alto de la población que votamos y pagamos impuestos. Queremos laburar. El gobierno levanta banderas de ‘no a la discriminación’, pero nos dicen que somos discapacitados. Si somos así, que nos paguen una pensión. A nosotros nos pusieron en el freezer porque hay otros temas que facturan más a nivel de votos”, lanza.

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