Si Steve Ballmer, director ejecutivo de Microsoft, fuese actor de una serie de televisión, sus apariciones terminarían con risas grabadas. Son por lo menos graciosas las performances de este hombre corpulento y pelado, algo fuera de forma, corriendo y saltando delante de los empleados de la empresa como si fuese un niño en el patio de recreo, animándolos a gritos para que salgan al mundo y conquisten los mercados de las tecnologías de la información.
El CEO más emocional
Desde que ascendió a presidente de Microsoft en 1998, Steve Ballmer viene llamando la atención con sus ponencias histriónicas y exabruptos impulsivos. El ahora CEO es, según Forbes, uno de los peores