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El Nacional de Medina se desbarrancó en 14 partidos

De enero a agosto ganó el Apertura, el Intermedio y el técnico fue elogiado por la rotación del plantel, pero en los últimos tres meses perdió todo

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07 de diciembre de 2018 a las 12:36

El camino de Medina como técnico de Nacional tuvo dos tiempos totalmente diferentes y los números así lo marcan. Durante los primeros 40 partidos oficiales, cuando todo iba viento en popa, solo perdió cuatro encuentros, pero de los últimos 14 partidos perdió seis y se quedó con las manos vacías.

Dicho de otra forma, los primeros siete meses fueron casi todos elogios para el equipo del Cacique, pero los últimos tres dejaron a los hinchas con bronca y gestos adustos, desperdigando su molestia en las redes sociales.

Le pasó a Medina prácticamente lo mismo que a Gustavo Munúa en la temporada 2015/2016. Ambas situaciones fueron casi iguales. Nacional fue la primera experiencia como técnicos de Primera división para los dos, sorprendieron al comienzo por sus estilos de juego modernos, en el caso del exgolero trasladado desde Europa donde jugó durante 10 años e hizo el curso de entrenador, y en el caso del exdelantero admirador del trabajo de Simeone, Guardiola, Sampaoli, también de Tabárez y Lasarte, como reconoció en 2017 en una entrevista con Referí.

Los dos empataron los clásicos del Apertura y Clausura, tuvieron una buena participación en las copas internacionales (en 2016 Nacional avanzó hasta cuartos de final de la Libertadores), le dieron continuidad a juveniles del club, pero no ganaron el Campeonato Uruguayo. Resultado, Munúa se fue al terminar su contrato y Medina también.

El buen comienzo del Cacique

Desde que comenzó la actividad oficial (el 26 de enero con el clásico de la Supercopa) Medina implementó un curioso método de rotación que mantuvo hasta el 10 de marzo, cuando por la sexta fecha del Apertura enfrentó a Defensor Sporting. Ya habían pasado dos llaves de Copa Libertadores (contra Chapecoense y Banfield) y comenzado la fase de grupos.

Cuando faltaba una fecha para el final del Apertura, Nacional era líder con dos puntos de ventaja sobre Peñarol, y en la Copa Libertadores, aún perdiendo por un gol contra Estudiantes en la última fecha del grupo, se clasificaba a octavos de final.

Consolidó el título del Apertura, pero increíblemente cayó por dos goles contra Estudiantes y quedó afuera de la Copa.

Medina llegó a utilizar dos equipos prácticamente diferentes de un partido a otro. Contra Chapecoense el 31 de enero actuaron Conde; Fucile, Corujo, Arismendi, Espino; Zunino, Romero, Oliva, De Pena; Viudez y Fernández. Tres días frente a Torque jugaron Mejía; Tata González, Rolín, Erramuspe, Espino; Seba Rodríguez, Neves, Aguiar; Barcia, Bergessio y Bueno. Solo repitió Espino.

También utilizó sistemas diferentes: 4-4-2, 4-2-3-1 y 4-3-3. La clave del éxito era la dinámica y la intensidad con que jugó el equipo durante ese tramo del año. En determinado momento sufrió las bajas por desgarros de Luis Aguiar y de Gino Peruzzi, sin embargo el desempeño del equipo no se resintió.

El argentino Gonzalo Bergessio, Alfonso Espino y Gonzalo Bueno fueron los que más jugaron en el Apertura, mientras que Esteban Conde, Christian Oliva y Guzmán Corujo los que tuvieron más minutos en la Libertadores.

La aparición de Oliva fue un gran acierto del técnico, ya que el juvenil debutó en Primera y al cabo de la temporada fue votado como mejor volante de marca y revelación del año en la encuesta Fútbolx100 de El Observador.

Nacional continuó su senda exitosa en el Intermedio, torneo en el que se destacó Aguiar, otra de las arriesgadas apuestas del Cacique. Aguiar marcó cuatro goles en siete partidos. Hasta el final de ese campeonato que Nacional también ganó, el argentino Bergessio marcó 16 goles.

El último tramo de Medina

Para el segundo semestre se fueron Diego Polenta, Gino Peruzzi y Gonzalo Bueno, además de los juveniles Coelho y Labandeira cedidos en préstamo, y llegaron Rafael García, Gonzalo Castro, Marcos Angeleri y Guillermo Cotugno. Hasta la quinta fecha del Clausura Nacional continuó con la buena racha, con cinco victorias al hilo frente a Torque, Rampla, Fénix, Cerro y Progreso. Incluso empezó con buen pie su camino en la Sudamericana.

Pero, desde el 22 de agosto hasta el 11 de noviembre el panorama cambió. Durante ese tiempo Nacional jugó 14 partidos, de los que perdió seis. El primero fue contra San Lorenzo por la Sudamericana aunque después dio vuelta la serie con un gran triunfo por 2-0 en el Gran Parque Central.

En la fase siguiente logró un valioso empate ante Fluminense en Brasil, pero tiró todo por la borda con la derrota que sufrió en el partido de vuelta con el Parque repleto y cuando tenía todo para seguir en el torneo continental.

Por el torneo Clausura cayó frente a Defensor Sporting en el Franzini, contra Wanderers en el Parque y ante Boston River en el Centenario. Pero además empató contra River Plate en el Saroldi, Peñarol y Atenas en el Domingo Burgueño. La igualdad contra Atenas fue lapidaria, porque perdió la tabla Anual frente al equipo que en ese mismo encuentro descendió a Segunda división.

Por último perdió de atrás la final del Uruguayo frente a Peñarol. Empezó ganando con un gol de Matías Zunino al comienzo del segundo tiempo, pero no logró mantener el resultado y el aurinegro se lo dio vuelta en el alargue.

El bajón futbolístico del equipo fue notorio. Conde no brindó la misma seguridad (contra Fluminense tuvo un error fatal), en la defensa no encontró rendimientos sólidos, Oliva tuvo un bajón y el porcentaje goleador de Bergessio descendió estrepitosamente: entre Clausura y Sudamericana marcó solo cuatro goles.

Nacional careció de fútbol asociado, no tuvo sorpresas en ataque, el técnico se equivocó en el manejo de algunas variantes y repitió frases como “Nuestro primer tiempo (frente a Racing) fue malísimo", “en líneas generales no jugamos un buen partido” tras perder contra Wanderers y “no tuvimos la intensidad de otros partidos” cuando fue eliminado de la Sudamericana.

Después de terminada la temporada Medina se recluyó en los entrenamientos y no brindó declaraciones públicas. De los cuatro candidatos a la presidencia del club solo José Fuentes aseguró su continuidad como entrenador. El jueves el Cacique le comunicó a Álvaro Recoba (quien será el director deportivo de la institución si gana Fuentes) su decisión de irse. Y este viernes explicará sus razones en conferencia de prensa.

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