Opinión > EDITORIAL

El narco no pasará

La amenaza sufrida por Gustavo Leal deja claro la valentía y su actividad incondicional 

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08 de septiembre de 2018 a las 05:00

El jerarca del ministerio del interior Gustavo Leal fue amenazado de muerte por un narcotraficante de Casavalle

Ante la amenaza de muerte sufrida por el sociólogo Gustavo Leal, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del ministerio del Interior no queda otra que manifestar el más absoluto e incondicional apoyo a su trabajo en Casavalle lo mismo que el repudio más contundente a la amenaza. 

Leal demostró valentía y coraje desde su cargo al ponerse del lado de los vecinos que padecían el chantaje y la violencia narco en el barrio. Lideró políticas de acercamiento a los vecinos, dando la cara, escuchando y profundizando políticas de convivencia. A su vez no le tembló el pulso a la hora de liderar las demoliciones necesarias de viviendas irregulares ocupadas por delincuentes que atemorizaban Casavalle y colaborar con los vecinos echados a punta de pistola a recuperar sus casas. 

En momentos en que Uruguay parece estar rumbo a un precipicio similar al que vive Centroamérica en relación a la inseguridad, su trabajo contracorriente parece un oasis en el desierto. La actitud de Leal arroja un rayo de esperanza ante los discursos vacíos sobre el combate a la violencia imperante.  Es de lamentar que su labor cobre notoriedad por una amenaza de muerte y muchos recién ahora conozcan que se ha plantado del lado de la ley para impedir el avance del narco y de las mafias familiares que anidan y crecen allí donde desaparece el poder del Estado.

Leal explicó que hay un grupo criminal que en Casavalle "ha querido instalar el miedo y, frente al terror, la respuesta ha sido más Estado, más presencia, mayor contundencia".

“Lo que estamos haciendo acá es la respuesta organizada del Estado con el respaldo de la sociedad. Yo lo vivo de esa manera y, por eso, creo que el mensaje frente a las amenazas es la confianza, que tengan claro que de aquí el Estado no se mueve, el Estado va a estar cada vez más firme y que una sociedad de la convivencia se construye con compromiso”, sostuvo el jerarca.

Tras conocer que circulaban en Casavalle audios y videos con amenazas sobre su vida, la policía actuó con celeridad atrapando a quien había dicho que lo iba a matar, Jairo Sosa, un homicida de 22 años, hijo de una de las cabezas del grupo conocido como “Los Chingas”. 

El jerarca valoró que fueran los propios vecinos de Casavalle quienes hicieron llegar a la Fiscalía los audios en que lo amenazaban. "Es una demostración del compromiso y de confianza” que se ha generado con el vecindario de tanto recorrer y dialogar, dijo mientras anunció que pese a la amenaza no se iba dejar amedrentar y seguiría caminando por Casavalle.

Su batalla es la de todos los uruguayos que quieren vivir en paz y sin miedo. El apoyo inmediato recibido por distintos actores de la sociedad, entre las que se encuentran políticos de la oposición resulta muy importante. Leal no puede quedar solo contra la delincuencia y ésta debe sentir que detrás de su accionar está un país entero y unido contra la violencia narco y el mundo de miserias y dolor permanente que propone.

Así como se convoca al Parlamento a jerarcas del Poder Ejecutivo a rendir cuentas, sería más que positivo convocar a Leal para brindarle el apoyo irrestricto a su accionar para que el mensaje sea ensordecedor y que a la delincuencia no le quede ningún tipo de duda de que no van a pasar, y que los uruguayos no cederán ante el miedo y las amenazas.
 

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