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El negocio de las pequeñas prendas sensuales

La creadora Majo Rey, que logró instaurar su nombre como una marca de referencia para la lencería local, lanzará tres líneas nuevas: bikinis, ropa interior para mujeres que padecieron cáncer de mama y otra para embarazadas

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05 de octubre de 2012 a las 18:44

Con 28 años y considerándose una autodidacta, Majo Rey logró instaurar su nombre como marca de lencería desde hace siete años en Uruguay y entrar en mercados extranjeros. En 2010 recibió el premio 8M del Ministerio de Industria, Energía y Minería, un reconocimiento que le abrió muchas puertas y que fue de gran ayuda para crecer a nivel de inversión.

María José Rey nunca se consideró una apasionada de la lencería. Pero su experiencia en una fábrica de bikinis le proporcionó “el gustito” por las prendas más pequeñas. Con retazos que le había reglado una amiga hizo sus primeros conjuntos de bombachas y corpiños que luego vendió entre conocidos. La diseñadora contó que fue a partir de ahí que conoció la página de internet: Etsy.com, donde comenzó a vender para todo el mundo.

Para Rey hay un renovado interés por lo más pequeño y lo “hecho en casa” y eso hace que páginas como etsy.com, que apuntan a diseñadores independientes, tengan éxito. Hace cuatro años que ofrece sus productos en esapágina y la diseñadora aseguró que además de vender muy bien, tiene una clientela fija que está muy contenta con sus productos. “Hemos vendido a Japón, Rusia, como a Argentina y Brasil”, contó.

A la hora de innovar, Rey reconoce que hay dificultades. Para la diseñadora la materia prima en Uruguay es muy escasa y muchos de los materiales debe comprarlos en el exterior.

Aunque Rey considera que los proveedores han mejorado, aseguró que aún hay cosas que no llegan al país, como la tecnología textil “que hoy se ven en un montón de corpiños de multinacionales, que están buenísimos”.

Para Rey esta falta de recursos obliga a estar pensando todo el tiempo en nuevas soluciones. Igualmente de esa situación extrae algo positivo: la posibilidad que le da de reinventarse constantemente. “Todos los años hay que buscar un cierto desafío”, aclaró.

Los hombres se animan

Si bien la clientela se caracteriza por ser mayoritariamente femenina, en este último año ha ido cambiando y los hombres se animan a comprar más. “Están los que vienen con un dibujo de lo que la novia quiere o con algo que ella vio por internet, y los que piden ayuda para hacer un regalo”, contó. Obviamente la clientela fuerte de Majo Rey son las mujeres, sobre todo aquellas entre los 25 y 45 años.

A la hora de diseñar, Rey explicó que se inspira mucho en la comodidad, en la naturaleza y en los materiales. “Considero que viajar me inspira y también las cosas de la vida cotidiana. Considero que cualquier mujer puede sentirse identificada con nuestras prendas”, dijo Rey.

La apuesta por lo nuevo

A mediados de octubre Rey planea compartir con el diseñador uruguayo de alta costura Marcelo Roggia su tienda ubicada en la Ciudad Vieja (Treinta y Tres 1324). Para la diseñadora, el lugar es muy grande y considera que es una buena iniciativa para poder “sacarle el jugo” cuando está de viaje.

Además de la ampliación del local, Rey se prepara para realizar un viaje a Bélgica el próximo año, para el que está preparando distintas prendas. También se encuentra trabajando en una mini colección para Navidad y fin de año y planea realizar un cambio de imagen en “las cosas chiquititas” como los colgantes. En los grandes proyectos, tiene planeada una colección de bikinis para lanzar a principios de noviembre.

A raíz de una exposición realizada en Bélgica, Rey realizó un estudio de corpiños para mujeres que sufrieron cáncer de mama y se involucró con el tema. Ahora la idea es sacar una línea para 2013, al igual que una línea de ropa maternal, una iniciativa que tiene pendiente desde hace tiempo.

Tiempos difíciles

Rey comenzó trabajando con otros socios, pero la solvencia de su marca le ha permitido seguir por su cuenta. Los comienzos no fueron sencillos fundamentalmente por no tener un taller propio.

La diseñadora contó que el ámbito textil es muy machista y que el uruguayo es muy egoísta para compartir sus conocimientos. “Cuando querés aprender cómo hacer algo todos se lo guardan, incluso el que te vende las agujas”, aseguró.

En el mercado interno, Rey empezó vendiendo al por mayor a varios locales, desde una habitación en su casa; luego pasó a un piso con oficinas hasta que surgió la propuesta del local. Hoy cuenta con su propia tienda y con su propio taller integrado por cinco mujeres.
“Creo que la Ciudad Vieja es un lugar muy lindo, en donde van a pasar muchas cosas. Si bien hoy en día todavía se sigue notando la falta de locales, está avanzando y en estos dos años la he visto cambiar mucho”, aseguró Rey.

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