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La conciencia por un tenis más verde que nunca es el presente

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En camino hacia un tenis más sostenible

La evolución del deporte estuvo acompañado por el esfuerzo a reducir el impacto en el medioambiente.

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22 de junio de 2022 a las 11:51

El tenis es un deporte de gran interés con un aumento de seguidores que ha sido muy notorio en los últimos años.

En parte, esto se debe al espectáculo que lleva en sí mismo la tensa rivalidad entre algunos de sus profesionales por copar lo más alto de la clasificación mundial. Es el llamado “The Big Three” formado por el español Rafael Nadal, el suizo Roger Federer y el serbio Novak Djokovic.

Este deporte cuenta con numerosos avances a lo largo de su historia. Si comparamos cualquier victoria en un Grand Slam en la actualidad, con la de un tenista que fue número uno en el siglo pasado, comprobaremos que la intensidad en el golpe es mucho mayor. Esto no solo se relaciona con su excelente capacidad física y técnica, sino con las mejoras del material para jugar.

La raqueta, primera aliada

Ya no son de madera, ni su empuñadura es de cuero, que en un pasado suponía rigidez y pesadez para el jugador.

Arthur Ashe, un tenista estadounidense, número dos del mundo y ganador de tres títulos de Grand Slam, fue quien posibilitó su cambio por otro material: el acero, creando así prácticamente un arma que disparaba bolas más fuertes y consistentes.

Más tarde, su evolución pasó por el aluminio, lo que consiguió aligerar su peso. La idea prosperó, desembocando en las raquetas actuales: hechas de grafito con materiales sintéticos tan ligeros como la fibra de carbono.

El cordaje también ha tenido cambios: antes se utilizaba la tripa natural, después se incorporó el nylon, que era más económico, hasta llegar al poliéster. Este progreso culmina con el cordaje actual híbrido, donde se suelen mezclar los tres materiales.

Las pelotas

Un último objeto que también ha reflejado mejoras es la pelota de tenis, formada por una cubierta de caucho, cuyo fieltro está hecho de lana, y en su interior un gas pasteurizado.

El perfeccionamiento de estos bienes ha logrado un cambio positivo en el tenis y en su afición, pero uno negativo en la atmósfera ya que la contaminación está presente en este deporte, tanto en sus torneos que tienen un efecto perjudicial para el medio ambiente como en los materiales.

Por ejemplo, el Roland Garros, Master de París, genera 156.000 toneladas de Co2. Las pelotas de tenis están hechas de derivados de hidrocarburos, es decir, del petróleo, y cada kilo de caucho producido emite 4 kilos de Co2 al espacio. Al año, la fabricación de bolas supera los 360 millones de unidades. Los materiales de tenis, su ropa y torneos, etc, causan daños al planeta de forma directa o indirecta.

En la actualidad

Esto ya está cambiando y muchas marcas y fundaciones luchan contra las consecuencias provocadas por un deporte tan popular, tomando iniciativa para erradicar la huella que provocan en el ambiente.

Ejemplo de ello es el torneo BBVA Open internacional de Valencia, en España, que disminuyó sus emisiones de carbono con 10 acciones diferentes. Entre ellas:

-       Cambió el formato de las entradas: el acceso a la pista se permitía únicamente con código QR, para evitar el gasto innecesario de papel.

-       Donó todas las pelotas que mantenían buen estado a otras escuelas de tenis.

-       Colaboró con Infinite athletic, una marca de ropa de tenis que reutiliza de manera infinita las materias primas existentes sin tener que extraer nuevos recursos naturales del planeta. El método para fabricar ropa con esas cualidades es a través del uso de cordajes de raquetas. El proceso de creación es circular, y respeta el medio ambiente y la calidad que necesita el tenista.

Otro ejemplo es Wilson, marca de accesorios y productos deportivos, que también toma medidas para frenar el impacto medioambiental.

La compañía incorpora su innovación a la causa, lanzando la primera pelota de tenis sostenible. Este cambio se basa en un propósito.

Por ello, la empresa ha rediseñado tanto el interior como el exterior de la pelota, incluyendo un packaging eco-friendly. Wilson Trinity Ball, tiene una vida útil cuatro veces mayor que otros modelos. Los cambios de la pelota han conseguido una mejor percepción y control.

La marca de ropa ecológica Ballear se une a la iniciativa verde en el mundo del tenis pero también del pádel. Su punto diferencial comienza por ejemplo, con el uso de poliéster reciclado para fabricar sus camisetas deportivas y el uso de algodón orgánico para los calcetines. Con ambas creaciones, la marca ofrece calidad y sostenibilidad en sus productos.

La conciencia por un tenis más verde que nunca es el presente, y está aumentando cada vez más. La educación ambiental en este deporte depende de muchos factores, de ahí su innovación con el foco puesto en el planeta. Con esto, el impacto será positivo en la sociedad, y ahora también, en el medio ambiente.

Redacción The Reason Behind

www.thereasonbehind.es

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