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Interiorismo: manto de bóvedas

Una primera mirada delata que la principal característica de la casa es el techo abovedado y su puesta en valor fue el principal objetivo de la reforma que los arquitectos Virginia Miguel y Fernando De Rossa hicieron sobre esta construcción original de Joel Petit de la Villeon, realizada en 1965

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03 de agosto de 2017 a las 05:00

Por Ina Godoy / Producción Agustina Amorós

En un terreno de 500 m2 esta vivienda de 180 m2, ubicada en el barrio de Carrasco, se destaca con su techo de bóvedas catalanas, un inconfundible guiño al gran Eladio Dieste y al Le Corbusier tardío de las Maisons Jaoul. Cuando los actuales dueños dieron con la casa, estaba un tanto degradada, sin embargo, dice Fernando De Rossa, "fue una suerte de amor a primera vista, nos atrapó la calidez espacial de las bóvedas y la principal intención de nuestra intervención fue restaurarlas y ponerlas en valor".

En un terreno 01

La modificación más significativa sobre la vivienda original fue la redistribución de los ambientes: se demolieron paredes para ampliarlos y vincularlos entre sí y con el jardín ubicado al fondo del terreno. También se agrandaron al máximo las aberturas.

La cocina, el comedor, un lugar de lectura y el living comparten un gran espacio social en forma de L, que pareciera extenderse hasta al jardín a través de grandes puertas ventana corredizas de madera y vidrio. Todos los pavimentos de la casa son de hormigón lustrado y todas las paredes son blancas, una acertada neutralidad para destacar la textura de ladrillos vistos del interior de las bóvedas.

El mobiliario del estar 01

El mobiliario del estar está integrado por una silla Lounge Chair Wood (LCW) de madera multilaminada y termoformada, una mesa ratona (Coffee Table) del mismo material y una silla mecedora (Rocking Chair); todos diseños de Ray y Charles Eames (Bertoni). Coronando un extremo del gran ambiente se ubicó la estufa, un volumen concreto con abertura en forma de raja y compartimentos para el fuego, la leña y el televisor. El cuadro es de Fernando De Rossa.

Entre el estar y el comedor

Entre el estar y el comedor se ubicó un espacio de lectura, cuyo protagonista es un sillón y descansapiés de madera multilaminada termoformada y cuero negro, un ícono del diseño americano de Ray y Charles Eames. Enfrentada al ventanal que da al jardín, se dispuso una biblioteca empotrada de madera blanca y estantes de vidrio, que exhibe los libros como si fueran una textura de la pared.

En el otro extremo

En el otro extremo de la L se ubicó la cocina, que se vincula al espacio social que comparte con el comedor y el estar; y al jardín a través de grandes aberturas de vidrio. Empotrados en una pared-armario se instalaron los hornos y la heladera. Los fuegos, la bacha y la mesada comparten una amplia isla central. El cuadro es de Santiago Velazco.

En el ángulo del generoso

En el ángulo del generoso ambiente se dispuso el comedor. La mesa fue diseñada por Fernando De Rossa, con caballetes de metal cromado y tapa de vidrio de 1,5 cm de espesor. Para acompañarla se eligió uno de los mejores diseños de un maestro en sillas: The Chair, del danés Hans Wegner (Bertoni). El centro de mesa es de madera laqueada, un diseño de Carlo Contin que hace honor a su nombre, Red Satellite (Moma Store).

El piso de hormigón

El piso de hormigón lustrado y las paredes blancas hacen destacar el muro curvo del baño principal de la casa y la puerta de entrada, con círculos calados que permiten el paso de la luz.

El cuarto principal

El cuarto principal tiene un pequeño patio, por lo que la pared de la cabecera de la cama es de paños de vidrio Profilit, que permite el ingreso de la luz natural y preserva la intimidad, a la vez que vincula interior y exterior. El móvil es de la marca danesa Flensted. El cuadro es de Fernando De Rossa.

La habitación tiene

La habitación tiene baño en suite y comparte el ambiente con la cama. Detrás de un paño de vidrio translúcido estampado se ubicó una mesada de madera negra con un lavatorio de losa blanca.

La pureza del revestimiento

La pureza del revestimiento de mosaico veneciano blanco, la mesada y la mampara de vidrio y la grifería de metal hacen destacar la pared semicircular del baño.

Las aberturas

Las aberturas se aseguraron con rejas que se elevan mediante un resorte a gas y estimulan el vínculo entre el interior y el exterior. El mismo efecto produce la bóveda que continúa en el exterior y forma una galería abierta en la que el piso de hormigón lustrado también parece extenderse desde adentro. En el resto del terreno se conservó el césped, mientras que en uno de los rincones se construyó un deck de madera con un estar al aire libre.

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