El show del debate
Esteban Trebucq

Esteban Trebucq

Periodista y conductor en El Observador Radio

Zoom > debate presidencial

La campaña del miedo es más importante que cualquier debate

Se enfrentan el político de raza y el economista académico en un gran show televisivo. Pero las cuestiones centrales pasan por otro lado
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12 de noviembre de 2023 a las 10:42

La Argentina es un país tan extraño y tan difícil de entender que, muchas veces, es mejor no usar la razón para analizar cuestiones que son mayormente irracionales si no queremos arribar a conclusiones extravagantes.

En este sentido, resulta sorprendente que en este tramo final de la campaña y, sin dudas, también en este debate presidencial, Javier Milei deba responder por afirmaciones y cuestiones relativas a su figura que Sergio Massa usará como recriminaciones. La venta de órganos y de niños, la privatización de los clubes de fútbol, la masturbación compulsiva y la convivencia con perros como si estos fueran sus hijos son algunos de los temas que, en su momento, le dieron notoriedad a Milei, pero que ahora deberá aclarar en un contexto en el que él seguramente preferiría hablar de cuestiones centrales de la actualidad argentina: la alta inflación que la gestión de Massa como ministro exacerbó, la inseguridad, la educación y la salud pública en estado alarmante, la catástrofe cultural en la que estamos inmersos.

Es muy probable entonces que en el debate Massa se muestre como defensor de estas grandes cuestiones de política pública, cuando la realidad indica el evidente fracaso en este aspecto, tanto del gobierno en general como de Massa en particular. Sabemos que en amplios sectores del Gran Buenos Aires y en muchas otras partes del país los chicos no van a la escuela a aprender, sino a comer. Así y todo, Massa no va tener inconvenientes en decir "Yo defiendo la educación pública y vos no". La estrategia del miedo es mucho más importante que cualquier debate de ideas.

Es innegable que la campaña de Sergio Massa ha sido extraordinaria y que ha quemado todos los libros: sólo así puede entenderse que el ministro de Economía de un país quebrado pueda tener chances concretas de ser elegido presidente de la Nación. Milei deberá entonces buscar la manera de evitar todas esas trampas, mostrarse asertivo y adoptar un discurso simple, con respuestas concretas, breves y muy llanas. Se suele decir que los debates no tienen ganadores, o que el ganador es aquel que se equivoca menos, pero entiendo que en la simpleza de las palabras de cada candidato y en la tranquilidad de la actitud con que se presenten puede haber dos claves para conseguir una ventaja.

La fortaleza principal de Massa es que es un animal político y comunicacional por naturaleza: es capaz de decir una cosa y su opuesto sin ponerse colorado. Le habla directamente a la cámara, no lee, tiene movimientos sólidos desde lo actoral, y en un debate en el que los candidatos no pueden tener "machetes" y contarán con libertad para moverse por el escenario eso le juega claramente a su favor. Se enfrentan entonces un político tradicional, de los mejores del país (lo cual no tiene relación directa con su gestión, desde luego) con alguien que se presenta como un académico y un outsider.

Milei ha hecho su corta carrera tomando como base principal la divulgación de sus ideas económicas y planteando que en la Argentina era necesario dar una batalla cultural. En ese sentido su desempeño ha sido extraordinario, pero ahora, en una campaña electoral, el político tradicional cuenta con otras cosas a su favor. De todas maneras, Milei puede retomar aquella postura de divulgador de ideas que tanto resultado le dio e incomodar a Massa por ese lado. Además, al no cargar con el peso de la gestión, Milei ha tenido más tiempo para prepararse y entrenarse. Y, ya que las reglas de este debate no le permitirán leer, al no usar anteojos es probable que su imagen se vea favorecida.

El formato de este debate tiene todo para convertirlo en un gran show televisivo, para ser convocante y atraer al público de una manera distinta a todos las anteriores. Para los televidentes que no están acostumbrados a seguir los avatares de la política, la dinámica del debate —con la libertad de movimientos para los candidatos, los dos minutos de exposición y los seis de discusión, con la posibilidad de interrumpirse entre ellos— va a ser muy atractivo.

Por este lado es probable que Massa puede tener algo de ventaja, pero, en mi opinión, el debate no tendrá finalmente consecuencias muy directas en la opinión de los votantes y en el resultado del balotaje. Desde luego que esto es muy difícil de probar, incluso con el resultado puesto, pero creo que los variables más importantes a considerar en esta elección son las siguientes: el fin de semana largo, la afluencia de los votantes a las urnas (directamente relacionada con el punto anterior) y la fiscalización. Estas tres cuestiones me parecen mucho más relevantes que el debate, con todo lo atractivo que éste pueda ser como espectáculo de la política.

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