Ciencia > estudio

La luna llena afecta el sueño de las personas

Una investigación concluye que existe un vínculo entre el sueño y los ciclos lunares pero todavía no se sabe a qué se debe

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01 de febrero de 2018 a las 12:01

Una investigación realizada en Suiza concluye que existe un vínculo entre el sueño y los ciclos lunares y que la luna llena afecta el sueño de las personas.

Tras estudiar los ciclos de sueño de 33 adultos durante tres años, se pudo llegar a la conclusión de que "las Lunas llenas se asociaron con tiempo más largos para conciliar el sueño, una menor eficiencia de este y un menor tiempo total de sueño".

El estudio señaló que hubo mayor interrupciones en el sueño las noches que hubo Luna llena. Los días previos a esta fase, descubrieron que los "niveles de melatonina comienzan a disminuir y los sujetos reportaron sentirse menos renovados al día siguiente".

Además, también indicaron que en las noches de Luna llena "el tiempo total de sueño descendió a sus niveles más bajos, unos 20 minutos menos de sueño".

A pesar de que se pudo demostrar que existe un vínculo entre el sueño y la Luna, todavía no se ha podido descubrir de qué forma se relacionan.

Una de las hipótesis que se manejan es que la Luna se convierte en Luna llena cuando su posición la hace más "iluminada por el Sol desde la perspectiva del observador en la Tierra", según la NASA, lo que sucede cada 29 días, aproximadamente.

Por lo que esta Luna brillante en la noche podía provocar que el hombre que dormía bajo el cielo nocturno tuviera más dificultades para conciliar el sueño por el aumento en la iluminación del ambiente. Sin embargo, hace tiempo que el ser humano duerme bajo un techo sin que lo perturbe la luz de la Luna, por lo que sugiere que "la respuesta fisiológica humana a una Luna llena puede ser innata en lugar de ambiental", es decir, podría haber sido transmitida desde nuestros ancestros.

Otra hipótesis es la relación terrestre entre la Luna y las mareas. El hecho de que la Luna tenga un impacto gravitacional comprobado en la Tierra y los océanos.

Algunos investigadores aseguran que se debe a que las personas podrían llevar "dentro de ellas un ritmo biológico interno que está vinculado al ciclo de la Luna", por lo que sugiere que la relación entre el satélite y el hombre puede ser un verdadero vínculo científico.

No hay dudas de que la Luna está siendo gran protagonista en este 2018. En el mes de enero ya hemos presenciado dos superlunas. Además, hay que sumarle que el 31 de enero hubo un eclipse lunar, una luna azul y una luna de sangre. Un fenómeno que no volverá a ocurrir sino hasta el 31 de enero de 2037.

Luna de sangre se le llama al satélite cuando adquiere un tono rojizo. La luz azul y verde es filtrada por la atmósfera de la Tierra, pero no hace lo mismo con la roja y por ende le da al satélite el aspecto rojizo. Todas ellas proceden de los rayos solares.

A su vez, se le denomina Luna azul cuando coinciden dos Lunas llenas en un mismo mes. Este 2018, ya había habido una Luna llena en la noche del 1 al 2 de enero, por lo que a esta segunda Luna llena del 31 de enero se la catalogó como Luna azul.

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