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Las maquetas aurinegras

Desde 1933 a la fecha el club aurinegro presentó diferentes proyectos para la construcción de su estadio propio

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16 de diciembre de 2011 a las 19:49

El estadio de Peñarol está en obras. Desde que empezó a competir en fútbol. En 1933, cuando el profesionalismo daba sus primeras patadas, el club presentó un proyecto para construirlo en la rambla, justo donde ahora está el Teatro de Verano. En 1998, con la euforia del segundo quinquenio, el entonces presidente José Pedro Damiani mostró la maqueta del futuro estadio, que sería construido sobre la avenida Giannattasio. El año pasado, el presidente actual, Juan Pedro Damiani, firmó un acuerdo con la empresa Saceem que nunca se concretó. Actualmente, en las oficinas de la Intendencia de Canelones espera resolución un nuevo proyecto para construir el estadio aurinegro en el Parque Roosevelt.

En 1913 Peñarol soñaba con irse al centro –según contó el periodista Diego Lucero en el libro Crónicas del viejo Montevideo– y la compañía de tranvías La Transatlántica lo llevó a Piedras Blancas y el Hipódromo, cerca de la Terminal del tranvía 17.

En 1916 se inauguró Las Acacias, llamado así por unos árboles que había en esa despoblada zona. Un periodista de aquella época contó en su crónica del diario La Razón: “Tomo desde el Parque Urbano, donde vivo, un tranvía para el centro y en las calles Andes y 18 de Julio ascender a un coche de La Transatlántica que lo llevó a la nueva cancha de Peñarol. Al cabo de una hora el transporte se detuvo en la entrada del camino de árboles que conducen al field”.

La lejanía de la zona “no tuvo adhesión popular”, escribió Lucero; por eso La Comercial, otra empresa de tranvías, ofreció un terreno de tres hectáreas en la estación Pocitos. “El 14 de marzo de 1921 el arquitecto (Juan) Scasso, miembro de la Comisión Directiva, a quien se le encomendó la tarea, presentó los planos del nuevo field”, se informó en una crónica del Libro de Oro carbonero publicado en 1945.

En octubre de 1921 el estadio quedó en condiciones de inaugurarse, pero fue el 6 de noviembre que se abrió al público con un partido frente a River Plate argentino. Además, allí anotaron el primer gol de la historia de los Mundiales cuando en 1930 Francia le ganó en ese estacio a México 4 a 1.

EN EL PARQUE RODÓ
Al terminarse 1933 Peñarol contaba con 12.522 socios y en la Memoria y Balance de ese año se escribió: “Planteamos y dejamos poco menos que resuelta la ejecución práctica del Estadio del Parque Rodó”. Luego se explayó en información la Comisión Administradora del Estadio, presidida por Scasso. “Fue iniciada una gestión ante el Municipio, a fin de que este adquiriera la piedra sobrante, después de reservar la que pudiera necesitarse para la construcción del Estadio” y “se logró que la tierra que se estaba extrayendo para la apertura de una calle próxima al predio en que se erigirá el Estadio fuera derramada en ese terreno…”.

También se explicaba en la Memoria de aquel año que la cancha tendría una capacidad para 30 mil personas y al mismo tiempo podría aprovecharse para el básquetbol, ciclismo, boxeo y vóleibol. Lucero escribió en su libro que “un ilustre presidente se cansó de arrancar piedras para armar el hueco y abandonó”. Hasta mayo el presidente fue Alberto Demicheli y tras su renuncia lo reemplazó Rafael Vece. Las excavaciones sirvieron para construir después el Teatro de Verano.

EN GIANNATTASIO
El tiempo pasó y Peñarol no logró jamás cristalizar su estadio propio. En la década de 1990 Damiani hizo acondicionar Las Acacias y jugó allí algunos partidos del Campeonato Uruguayo, hasta que la cancha fue inhabilitada por un incidente generado por los hinchas durante un partido contra Wanderers.

En 1997 el carbonero consiguió el quinto Campeonato Uruguayo consecutivo y en 1998 se conoció un nuevo proyecto de estadio propio. La inversión sería de US$ 50 millones y las obras insumirían 18 meses.

El acuerdo de José Pedro Damiani fue con los consultores Ernst&Young, Real Estate y Boris Internacional, quienes asesoraron en la construcción de más de 50 estadios en el mundo, entre ellos el Olímpico de Atlanta.

El estadio carbonero tendría palcos suites y una capacidad para 32.500 personas. Como primer paso, el club pagó el terreno ubicado en el kilómetro 23.500 de la avenida Giannattasio. Hasta se especuló con invitar a Real Madrid o Juventud para la inauguración. En esa zona Peñarol construyó en 2009 un Centro de Alto Rendimiento; el estadio siguió en lista de espera.

El asunto resurgió el año pasado. Peñarol firmó un contrato por cinco meses con la empresa constructora Saceem e inversores brasileños para cumplir el sueño del estadio propio. El Consejo Directivo lo aprobó con nueve votos a favor y las abstenciones de Gladys Ruglio y Daniel Benech, quienes recomendaron una licitación. Uno de los lugares previstos era el terreno donde está Coraceros, cerca del Cilindro. Todo quedó resumido en una preciosa maqueta.

Lo último es el proyecto presentado en la Intendencia de Canelones para levantar un escenario para 40 mil espectadores en el Parque Roosevelt. La obra fue presentada por los arquitectos del estudio Gómez Platero y albergará también un centro comercial, pero levantó polvareda entre los vecinos del barrio que se movilizan para que no se lleve a cabo. El estadio de Peñarol parece una historia de nunca acabar a la que los actuales directivos de Peñarol quieren darle un final feliz.

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