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Los exespías norcoreanos en Corea del Sur que quieren regresar a su país (y todavía se declaran comunistas)

Kim Young-sik es uno de los 19 exespías norcoreanos en Corea del Sur que quiere volver a su hogar. Para Kim y para muchos otros, el acercamiento entre las dos Coreas podría ser su única esperanza de regresar.

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09 de junio de 2018 a las 19:30

Foto de Kim Young-sik estuvo 26 años en una cárcel surcoreana.
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Kim Young-sik estuvo 26 años en una cárcel surcoreana.

Las actividades diplomáticas entre Corea del Norte y Corea del Sur están siendo vigiladas muy de cerca por los exespías de Corea del Norte que quieren regresar a su hogar.

Kim Young-sik tenía poco más de 20 años cuando decidió que no quería ver a su país sufrir más.

Quería librar a ambas Coreas de los poderes extranjeros que creía que los habían dividido. En 1962, se dirigió hacia el sur en un barco espía norcoreano como ingeniero de radio.

"Odiaba que fuerzas externas dividieran a mi país e hicieran que nuestra gente luchara entre sí", le dice el exespía a Laura Bicker, periodista de la BBC.

"Era joven y me gustaba estar con mi familia en Corea del Norte. Éramos inseparables y lo pasábamos muy bien juntos".

"Pero a pesar de todo me dirigí a Corea del Sur porque mi país estaba sufriendo".

El bote espía tomó una larga ruta hacia Ulsan para intentar no ser detectado y legó casi hasta Japón antes de dirigirse a la costa sudeste de Corea del Sur.

Pero antes de que pudiese llevar a cabo su misión, los surcoreanos capturaron su barco. Kim Young-sik fue condenado a prisión.

Pasó 26 años en una cárcel surcoreana. Ahora es libre y le han otorgado la ciudadanía surcoreana. Pero nunca se sintió como en casa.

Foto de la mayoría de surcoreanos solo pueden ver Corea del Norte desde la distancia.
Getty Images
La mayoría de surcoreanos solo pueden ver Corea del Norte desde la distancia.

"La vida en prisión fue muy dura. Querían que cambiara mi ideología, y como dije que no, me torturaron por cualquier razón".

Otros espías norcoreanos también afirmaron que fueron torturados para que confesasen ser comunistas.

Esto fue durante las décadas que Corea del Sur estuvo bajo un régimen autoritario.

"Siempre diré que la división fue horrible"

Foto de personas en bicicleta en Corea del Norte
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Algunos exespías creen que sus vidas serían mejores si volvieran a Corea del Norte .

Kim Young-sik es uno de los 19 ex espías norcoreanos que viven en Corea del Sur y que quieren regresar a casa.

Para Kim y para muchos otros, el acercamiento entre las dos Coreas (y la reunión que el próximo martes realizarán Donald Trump y Kim Jon-un) podría ser su única esperanza de regresar.

Kim todavía se emociona hablando de los beneficios del marxismo. Tiene más de 80 años, pero aún conserva la pasión por sus ideas.

"Si vas a la frontera, verás vallas de alambre de púas en todas partes. ¿Acaso hicimos nosotros esas vallas de alambre de púas? Las potencias extranjeras nos dividieron, construyeron cercas y nos impidieron viajar libremente".

El exespía se refiere al acuerdo de 1953 que creó una zona desmilitarizada y dividió la península de Corea por la mitad. El armisticio fue firmado por Corea del Norte, China y Naciones Unidas.

"¿Cómo alguien puede pensar que esto fue beneficioso? Diré que la división fue horrible hasta el día en que me muera".

"Los extranjeros vinieron, nos dividieron, y nos hicieron luchar entre nosotros. Es por eso que desarrollamos armas nucleares. Si nos hubiesen ayudado, ¿por qué habríamos creado estas armas?".

Foto de zona desmilitarizada entre las dos Coreas
Reuters
Zona desmilitarizada entre las dos Coreas.

"Entiérrenme en el norte"

Yang Soon-gil también quiere ir al norte, a pesar de no ser su hogar.

Tras la tregua que dividió a las dos Coreas Yang hizo un viaje a Pyongyang con su hermano.

Corea del Sur controla cuidadosamente el contacto con el Norte y, al regresar a casa, Yang fue arrestado por violar las leyes de seguridad nacional.

Estuvo en prisión 37 años, pero él sigue manteniendo que no es un espía,

Yang tiene mujer y familia en Corea del Sur y, si embargo, admite que los abandonaría para ir a vivir a Corea del Norte.

Muchas personas quieren huir al Sur, pero es raro que alguien quiera ir al Norte.

"Mi casa está donde estén mis ideales. Quiero que entierren mis huesos en el Norte", dice Yang.

"Un hombre debe mantenerse fiel a sus ideales y proceder con convicción. Puede que pienses que el socialismo me lavó el cerebro, pero yo soy comunista por voluntad propia. Mis convicciones crecieron aún más cuando estaba en la cárcel".

Foto de Yang Soon-gil (en el centro, con la gorra blanca) tiene familia e hijos en Corea del Sur pero quiere vivir en el Norte
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Yang Soon-gil (en el centro, con la gorra blanca) tiene familia e hijos en Corea del Sur pero quiere vivir en el Norte.

Volver al Norte

Poco después de ser entrevistados Kim Young-sik y Yang Soon-gil convocaron una protesta frente al Ministerio de Unificación en Seúl, el organismo responsable de las interacciones con el Norte.

Quieren que su caso se incluya en las discusiones entre las dos Coreas, ya que tienen la esperanza de que se pueda llegar a un acuerdo para mandarles a casa.

Todavía no recibieron una respuesta del Ministerio. Pero conservan la esperanza de poder volver al Norte otra vez.

La ideología comunista preocupa a muchos conservadores en el Sur. El anticomunismo está profundamente arraigado en la sociedad surcoreana.

La Ley de Seguridad Nacional se estableció como un mecanismo legal para contrarrestar estos temores.

En 1975, durante el gobierno del hombre fuerte Park Chung Hee, docenas de supuestos disidentes fueron acorralados bajo esta ley y acusados ​​de participar en actividades comunistas. Ocho de ellos fueron ejecutados en un mismo día.

Foto de una calle de Seúl
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Corea del Sur tiene la cuarta economía más grande de Asia.

La mayoría de los surcoreanos de hoy en día son más moderados, pero incluso ellos pueden sentirse asustados por la marca comunista de Corea del Norte.

Corea del Sur luchó duro por alcanzar su sistema democrático actual. Los surcoreanos protestan cuando es necesario, dan sus opiniones libremente y desarrollaron una economía que se convirtió en la cuarta más grande de Asia.

Por el otro lado, Corea del Norte continúa siendo un estado hermético, donde criticar al gobierno conlleva penas de prisión. No hay libertad de prensa y las condiciones económicas actuales siguen siendo inciertas.

Ambos lados han esperado mucho para alcanzar la paz. No hay duda de que habrá celebraciones a ambos lados de la zona desmilitarizada si finalmente consiguen firmar el tratado de paz que ponga fin a la Guerra de Corea.

Pero incluso si un día se eliminaran los alambres de púas y las minas terrestres, la brecha social e ideológica entre el Norte y el Sur puede ser mucho más difícil de superar.


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