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Los fiascos costosos del Fondes

La quiebra de Alas-U es el más oneroso de los muchos fracasos

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25 de noviembre de 2017 a las 11:54

No es la mejor forma de gobernar que un presidente se encapriche con un proyecto bien intencionado pero condenado de antemano al fracaso por su notoria inviabilidad. Lo confirma la quiebra de Alas-U, el más oneroso de los muchos fiascos en que cayó el Fondo Nacional de Desarrollo (Fondes), creado por el expresidente José Mujica para convertir empresas quebradas en cooperativas de su personal, pese a la opinión contraria de técnicos y desoyendo la más elemental lógica económica. La mayoría de las decenas de cooperativas financiadas por el Fondes ya cerraron o han suspendido sus operaciones, o mantienen grandes atrasos en la devolución de los más de US$ 70 millones que les prestó el BROU.

El caso peor fue el derivado del cierre de Pluna hace cinco años y la creación, con parte de su personal, de la línea aérea Alas U, cuya quiebra acaba de ser finalmente decretada por la Justicia. Cuando cayó Pluna, Mujica rechazó el único camino aconsejable, que era cortar pérdidas vendiendo de inmediato los ocho aviones Bombardier de la empresa. Se empeñó, en cambio, en una retahíla de maniobras frustradas que epilogaron con la formación de Alas U. La realidad del mercado tornaba irreal el proyecto, al punto de que la nueva aerolínea despegó con años de atraso y alcanzó a volar apenas siete meses, hasta que debió suspender su actividad por escasez de pasajeros y apremios financieros.

El costo de la experiencia fue por lo menos de US$ 45 millones perdidos. La cifra incluye los US$ 15 millones que le prestó el BROU, US$ 10 millones para los años de seguro de paro de los trabajadores y otros US$ 10 millones en que se desvalorizaron los Bombardier desde que cerrara Pluna hasta que finalmente fueran malvendidos. Y ni siquiera se cumplió la meta de Mujica de preservar durante esos años los puestos de trabajo, ya que de los más de 700 funcionarios que tenía Pluna apenas quedaron 125 en Alas U. Otros ya habían encontrado trabajo en otras empresas, curso natural que el segundo gobierno del Frente Amplio tampoco tuvo en cuenta.

Otro ejemplo emblemático de mal uso de los recursos fiscales, que salen del bolsillo de todos los contribuyentes, ha sido Envidrio. Documentos del Fondes acaban de revelar que esa cooperativa, paralizada desde hace más de un año, recibió en 2014 un préstamo de US$ 5,5 millones, que duplicó a US$ 11,5 millones los fondos recibidos. Este segundo crédito fue dispuesto por la administración Mujica pese a la opinión contraria de los propios técnicos del Fondes. El caso de Envidrio se complica aún más por su turbia vinculación con una empresa estatal de Venezuela, punto que está siendo investigado por la justicia de Crimen Organizado.

Otros préstamos del Fondes están también en la órbita penal, por denuncias presentadas por legisladores de la oposición, en tanto que el actual presidente del organismo, Gustavo Bernini, comparece ante el Parlamento para dar explicaciones de los desaguisados del gobierno anterior. En cuanto asumió su segundo período, el presidente Tabaré Vázquez reorganizó atinadamente el funcionamiento del Fondes para evitar que se siguieran dilapidando recursos públicos. Pero el mal ya estaba hecho. Debe servir al menos como advertencia sobre el costo fiscal del voluntarismo imprudente en el ejercicio del poder, tendencia que todavía persiste en algunos sectores del Frente Amplio sobre temas en marcha.
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